El ministro Alexandre de Moraes, integrante del Supremo Tribunal Federal (STF), ha determinado que el ex-presidente de la República, Jair Bolsonaro, podrá continuar bajo el régimen de prisión domiciliaria. Esta decisión fue firmada la noche del viernes 17, y se produce a pesar de que se ha constatado que el exmandatario incumplió las reglas establecidas para mantener este beneficio.
En el desarrollo de su resolución, el magistrado señaló que siguió el entendimiento de la Procuraduría General de la República (PGR). Tanto el órgano fiscalizador como el ministro coincidieron en que existió una violación de las restricciones impuestas al ex-presidente. No obstante, Moraes consideró que el elemento del incumplimiento era insuficiente para justificar una medida tan drástica como el retorno inmediato al régimen de prisión cerrada.
A pesar de permitir la permanencia de Bolsonaro en su hogar, el ministro ha impuesto una serie de castigos específicos como respuesta a la falta cometida. Una de las medidas más significativas es la prohibición absoluta de recibir visitas de su hijo, el senador Flávio Bolsonaro. Asimismo, se ha establecido que el ex-presidente no puede realizar ningún tipo de contacto político durante los próximos 90 días. Esta restricción temporal tiene una implicación directa en el calendario electoral, ya que significa que la liberación de esta prohibición ocurrirá únicamente después de que se celebren las elecciones.
Además de las restricciones políticas y el veto a las visitas de su hijo, el exjefe del Ejecutivo enfrentará una prohibición general de recibir a otras personas durante un periodo de 30 días. Esta medida cuenta con excepciones específicas, aunque el núcleo de la sanción busca limitar la interacción social y política del custodiado.
El ministro Alexandre de Moraes fue enfático al advertir que cualquier nuevo incumplimiento de las normas podría provocar una reevaluación inmediata del beneficio otorgado. En su escrito, el magistrado dejó claro que, de repetirse estas situaciones, se adoptarán medidas más gravosas, lo que incluye la posibilidad real de revertir la prisión domiciliaria humanitaria y trasladar a Jair Bolsonaro nuevamente al régimen cerrado.
El punto central de la decisión de Moraes giró en torno a la naturaleza del incumplimiento. El ministro determinó que Bolsonaro utilizó a su hijo, Flávio, como medio para divulgar una carta que contenía contenido político, lo cual vulneraba las condiciones de su arresto domiciliario.
Ante estas acusaciones, la defensa del ex-presidente intentó argumentar que Bolsonaro no tenía conocimiento de que dicho documento se haría público. Sin embargo, el magistrado calificó esta postura como contradictoria, rechazando la validez de dicha explicación para exonerar al exmandatario de la responsabilidad. Cabe recordar que Bolsonaro se encuentra sujeto a diversas restricciones desde julio de 2025.
La disputa legal también incluyó una alegación de los abogados defensores, quienes sostuvieron que la suspensión de las visitas representaría una situación de "incomunicabilidad" para el ex-presidente. Esta tesis fue rechazada tajantemente por Moraes, quien calificó el argumento como "patético". Para sustentar su posición, el ministro reveló datos concretos sobre la vida del custodiado, señalando que, desde que entró en el régimen domiciliario, Bolsonaro ya ha recibido un total de 185 visitas.
Para detallar la situación actual del ex-presidente, el ministro recordó que el custodiado cumple su pena privativa de libertad en casa desde el 27 de marzo de 2026. En su residencia, convive diariamente con su esposa, su hija y su enteada. Además, el magistrado subrayó que Bolsonaro no se encuentra aislado, ya que cuenta con la presencia cotidiana de agentes de seguridad, debido a su condición de ex-presidente de la República, y dispone además de los servicios de una cocinera en su hogar.


