El panorama político de cara al próximo cambio de mando en Colombia ha sumado una nueva tensión. El líder de la oposición y excandidato presidencial, Iván Cepeda, confirmó este viernes su decisión de no asistir al acto de posesión del presidente electo, Abelardo de la Espriella, programado para el próximo 7 de agosto. El senador no solo confirmó su ausencia, sino que dejó abierta la posibilidad de realizar manifestaciones públicas en protesta contra el nuevo gobierno.
Cepeda fue tajante al señalar que su decisión es irrevocable, independientemente del lugar donde se lleve a cabo la ceremonia. “No asistiré al acto de posesión de Abelardo de la Espriella, sea donde sea, y oportunamente le anunciaré a la opinión pública qué tipo de acciones pacíficas desarrollaré el día 7 de agosto”, afirmó el dirigente, subrayando que sus actividades se mantendrán dentro de un marco de legalidad y respeto.
Esta postura se enmarca en lo que el senador denomina una estrategia de “desobediencia civil pacífica”. Para Cepeda, este camino representa la única vía viable para ejercer la oposición en el contexto actual del país. El político definió esta acción como un ejercicio público, pacífico, no violento y consciente, cuyo objetivo primordial es la defensa de los principios constitucionales y la protección de los derechos fundamentales de todos los ciudadanos colombianos.
Las razones detrás de esta decisión trascienden la simple diferencia ideológica. Cepeda lanzó fuertes acusaciones contra el presidente electo y su círculo cercano, señalando que el entorno político de Abelardo de la Espriella estaría traicionando la soberanía nacional. Según el senador, existe una entrega del control de la seguridad nacional de Colombia al Gobierno de Estados Unidos, lo que, a su juicio, constituye una traición al país.
Además de las preocupaciones sobre la soberanía, el senador fundamentó su rechazo en casos específicos de presuntas violaciones a los derechos humanos y arbitrariedades judiciales. Uno de los puntos centrales fue la mención al influenciador Beto Coral, quien es cercano al sector petrista y fue deportado desde los Estados Unidos. Cepeda manifestó su convicción de que dicha deportación fue una acción arbitraria solicitada directamente por Abelardo de la Espriella.
En contraste con el caso de Coral, Cepeda criticó el silencio del mandatario entrante frente a la muerte de Joan Sebastián Durán Guerrero. El joven fue asesinado por un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos, un hecho sobre el cual el presidente electo no se ha pronunciado, según denunció el senador. Para el líder de la oposición, este silencio evidencia una postura selectiva frente a los derechos de los compatriotas migrantes.
Finalmente, la preocupación de Iván Cepeda se extendió hacia el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, y su reciente gira por Estados Unidos. El senador advirtió que los movimientos y discursos desplegados en dicha gira podrían servir como fundamento para iniciar campañas de “exterminio moral y político” dirigidas hacia los sectores de izquierda y la oposición en Colombia.
Cepeda alertó que estas acciones podrían derivar en la legitimación de persecuciones judiciales arbitrarias y promover procesos de extradición contra dirigentes sociales y políticos. De esta manera, el senador cierra su anuncio reafirmando que su ausencia el 7 de agosto es un acto de coherencia con la defensa de los derechos humanos y la autonomía del Estado colombiano frente a influencias externas.

