El Gobierno de Costa Rica, a través de sus autoridades migratorias, ha confirmado la recepción de un nuevo vuelo compuesto por personas migrantes que han sido deportadas desde los Estados Unidos. Este operativo de repatriación se ha llevado a cabo estrictamente dentro del marco de un convenio previamente suscrito y firmado entre ambas naciones, el cual establece los lineamientos y protocolos para el traslado de ciudadanos extranjeros desde territorio estadounidense hacia suelo costarricense.
La Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) fue la entidad encargada de informar sobre los detalles de este arribo. Según los datos oficiales proporcionados por dicha institución, el grupo recibido estuvo compuesto por un total de 15 personas de nacionalidad extranjera. El desglose demográfico de este grupo indica que la mayoría son varones, contabilizándose 12 hombres, mientras que el grupo se completa con la presencia de 3 mujeres.
El proceso de recepción de estas personas no se limita únicamente al desembarque, sino que sigue un protocolo estructurado denominado por las autoridades como un "abordaje integral". Este enfoque busca garantizar que el flujo de personas se realice de manera ordenada y coordinada entre las distintas agencias involucradas. La secuencia operativa comienza en el momento en que el vuelo aterriza en el aeropuerto, donde el personal de la Dirección General de Migración y Extranjería asume la responsabilidad de ejecutar el control migratorio correspondiente.
Una vez que se ha finalizado satisfactoriamente el proceso de control migratorio en las instalaciones aeroportuarias, las 15 personas son trasladadas fuera del aeropuerto. El destino de este traslado es un hotel seleccionado para este propósito, donde se asegura que los migrantes tengan un espacio de acogida inmediato tras su llegada al país.
En el hotel, la responsabilidad del acompañamiento y la gestión de los casos pasa a manos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Esta entidad internacional es la encargada de recibir formalmente a los deportados y brindarles la orientación necesaria sobre los pasos a seguir en su situación administrativa y personal. La intervención de la OIM es fundamental en esta etapa, ya que actúa como el puente informativo y asistencial para los extranjeros.
Dentro de las acciones desarrolladas por la OIM en el hotel, se destaca la explicación detallada sobre el procedimiento para aplicar al programa denominado Retorno Voluntario Asistido (RVA). Este programa tiene como objetivo principal facilitar y coordinar el regreso de las personas a sus respectivos países de origen, proporcionando el soporte necesario para que dicho retorno se realice de manera asistida y ordenada. La OIM expone los requisitos y los pasos legales que cada individuo debe seguir si desea optar por esta vía de retorno.
No obstante, el protocolo también contempla que no todas las personas deportadas necesariamente buscarán el retorno inmediato a sus países de origen. Por esta razón, la Organización Internacional para las Migraciones también se encarga de informar a los migrantes sobre las diversas opciones legales que existen para su permanencia en Costa Rica. Para ello, se analiza cada caso particular para determinar si la persona cumple con los requisitos necesarios para aplicar a una estancia legal en el territorio costarricense.
Este operativo refleja la operatividad del convenio bilateral entre Costa Rica y Estados Unidos, donde la DGME y la OIM trabajan de manera conjunta. Mientras la DGME se encarga de la parte administrativa, el control de fronteras y el traslado inicial, la OIM se enfoca en la asistencia humanitaria y la gestión de las opciones de retorno o regularización. De esta manera, el Estado costarricense asegura que el proceso de recepción de deportados se realice bajo un esquema de control migratorio y asistencia organizada.


