Un nuevo episodio de tensión diplomática ha surgido entre Argentina y el Reino Unido tras el paso de un buque militar británico por aguas bajo jurisdicción argentina. La embarcación, el HMS Medway de la Royal Navy, zarpó desde las Islas Malvinas con destino a la ciudad de Punta Arenas, en Chile, generando una serie de cuestionamientos en el Congreso trasandino y reabriendo el debate sobre la soberanía en el archipiélago.
El incidente se originó el pasado 4 de julio, cuando el patrullero británico inició su travesía hacia territorio chileno con el objetivo de realizar tareas de reaprovisionamiento. Durante su recorrido, el buque cruzó aguas argentinas frente a las costas de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Según trascendió, esta maniobra se llevó a cabo sin que existiera la notificación formal y previa de 48 horas que exige el Acuerdo de Madrid II de 1990, un protocolo establecido para regular este tipo de movimientos militares en la zona.
La Armada Argentina fue la encargada de detectar el movimiento de la unidad británica, procediendo a informar el episodio a la Cancillería argentina y custodiar a la embarcación durante su periplo. A pesar de la gravedad del hecho para los sectores nacionalistas y diplomáticos, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, conducido por el ministro Pablo Quirno, evitó pronunciarse sobre el asunto durante más de diez días.
La postura oficial del Gobierno argentino ha sido esquiva. El vocero presidencial, Adrián Ravier, evitó responder detalladamente al ser consultado por el medio Perfil en una conferencia de prensa el pasado martes, limitándose a señalar que el canciller Quirno se pronunciaría "en breve", admitiendo que no poseía más información sobre el incidente. En la misma instancia, Ravier fue consultado sobre la posible presencia de un retrato de Margaret Thatcher en el despacho del presidente Javier Milei, a lo que respondió que desconocía el dato y aclaró que las palabras del mandatario sobre la expremier británica fueron sacadas de contexto, subrayando que su valoración se centró exclusivamente en la política económica de Thatcher.
Por su parte, la diplomacia británica sostiene una versión contradictoria. Voceros del Foreign Office aseguraron que el HMS Medway realizaba una travesía logística rutinaria para apoyar las operaciones del British Antarctic Survey (BAS), transportando suministros esenciales. Desde Londres afirman que sí hubo una comunicación efectiva sobre los movimientos del buque; sin embargo, las autoridades argentinas sostienen que dicha comunicación fue meramente "informal", razón por la cual la Cancillería, el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor Conjunto (EMCO) niegan haber recibido el aviso en tiempo y forma.
En el interior del Palacio San Martín, sede de la Cancillería argentina, se reportan tensiones internas. Fuentes indican que existe un desencuentro entre el ministro Quirno y la línea técnica de Exteriores, la cual habría recomendado presentar una nota de protesta formal ante el gobierno británico. No obstante, el canciller se resistiría a tensar los vínculos bilaterales, especialmente ante la especulación de un viaje del presidente Milei a Gran Bretaña a finales de año, con el propósito de posicionar a Argentina como un destino atractivo para las inversiones.
Esta situación ha provocado fuertes críticas. Un embajador argentino con trayectoria en la ONU calificó el hecho como "insólito", lamentando que la sede diplomática en Londres "tape una evidente violación a los Acuerdos de Madrid" en lugar de defender la posición histórica argentina sobre las Malvinas. Asimismo, diputados de la Unión por la Patria (UxP) han presentado un pedido de informes para que el Ejecutivo explique si tuvo conocimiento previo del tránsito del buque y si se evaluará una protesta diplomática formal, solicitud que aún no ha sido respondida ni tratada en la Comisión de Relaciones Exteriores.
El malestar también se extendió a Tierra del Fuego, donde Andrés Dachary, secretario provincial de Malvinas, calificó el paso del HMS Medway como una "provocación flagrante" del Reino Unido.
Finalmente, el episodio escaló al ámbito bilateral con Chile. El senador por la región de Magallanes, Alejandro Kusanovic, respondió a los cuestionamientos de su par argentina, Cristina López, sobre el recalado del buque en Punta Arenas. Kusanovic reafirmó que Chile apoya la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y los esfuerzos en ese sentido, pero aprovechó la instancia para recordar que, en la década pasada, Argentina apoyó la demanda marítima de Bolivia, acción que consideró contraria a los intereses de Chile.


