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EE. UU. reimpone bloqueo naval a Irán y lanza nueva oleada de ataques mientras Trump amenaza con golpear infraestructura civil

Las fuerzas armadas estadounidenses dicen que lanzaron más ataques a lo largo de una amplia franja de Irán, mientras Teherán reaccionó con ataques aéreos contra aliados regionales de Estados Unidos.

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La tensión entre Estados Unidos e Irán ha escalado a un nivel crítico con la reimplantación del bloqueo naval y una ofensiva aérea que ya deja más de 30 civiles muertos. El conflicto se ha expandido rápidamente por Medio Oriente, provocando ataques en Jordania, Kuwait y Bahrein, lo que ha llevado a la Unión Europea a restringir el espacio aéreo en la región para garantizar la seguridad de los vuelos. El presidente Donald Trump ha lanzado un ultimátum a Teherán, amenazando con atacar infraestructuras energéticas y puentes la próxima semana, mientras sugiere una posible incursión terrestre. Esta presión se complementa con una guerra financiera agresiva que incluye el congelamiento de millones en criptomonedas y sanciones a la flota clandestina de petróleo iraní. El impacto ya es global: el tránsito por el estrecho de Ormuz está paralizado y la economía china muestra signos de desaceleración. Mientras tanto, en Washington, la administración busca aprobar casi 88 mil millones de dólares para financiar la guerra en medio de una fuerte división política en el Senado.

La confrontación entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una fase de intensificación crítica tras la decisión del gobierno estadounidense de reimplantar el bloqueo naval a los puertos iraníes. Esta medida se ha visto acompañada por una cuarta noche consecutiva de ataques aéreos, en una operación que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) describió como una oleada de siete horas dirigida a degradar las capacidades de misiles, drones y defensa costera de Irán, particularmente en zonas cercanas al estratégico estrecho de Ormuz.

El costo humano de estas operaciones ya es evidente. La portavoz del Gobierno de Irán, Fatemeh Mohajerani, informó a través de la red social X que más de 30 civiles han fallecido en los ataques estadounidenses contra regiones del sur del país en los últimos días. Paralelamente, medios estatales iraníes reportaron daños en infraestructura no militar, como una planta embotelladora de agua en el condado de Dehloran, cerca de la frontera con Iraq.

La tensión se ha extendido rápidamente a otros países de la región. Las fuerzas armadas de Jordania informaron sobre la interceptación y derribo de tres misiles lanzados desde Irán la madrugada del miércoles. Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) afirmó haber atacado la base aérea de Al-Azraq en Jordania, asegurando la destrucción de drones MQ-9 y el impacto en hangares de aviones de combate, aunque CENTCOM no ha confirmado estas afirmaciones. El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó estos ataques contra Jordania como "inaceptables" durante una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores jordano, Ayman Safadi.

La inestabilidad también ha alcanzado a Kuwait y Bahrein. En Kuwait, se han registrado ataques con drones que impactaron almacenes en zonas industriales cerca de Mina Abdullah, mientras que en Bahrein se activaron sirenas de alerta ante múltiples incursiones iraníes. El CGRI sostiene haber destruido centros de mando y control de la Quinta Flota de Estados Unidos en territorio bahreiní. En respuesta a este clima de hostilidad, la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) ordenó a las aerolíneas evitar el espacio aéreo sobre Bahrein, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.

En el ámbito político y estratégico, el presidente Donald Trump ha endurecido su retórica. En una entrevista con Fox News, Trump advirtió que, de no regresar Teherán a la mesa de negociaciones, Estados Unidos atacará puentes y centrales eléctricas la próxima semana. Asimismo, planteó la posibilidad de una campaña terrestre, aunque evitó dar detalles, mencionando vagamente que "otras personas" podrían encargarse de dicha operación. Analistas militares sugieren que posibles puntos de desembarco serían la isla de Jarg o las costas meridionales del Golfo Pérsico, advirtiendo que tales operaciones serían extremadamente complejas y peligrosas debido a la capacidad defensiva del terreno.

El bloqueo naval ya está afectando el comercio marítimo. Datos de la firma Kpler indican que el tránsito por el estrecho de Ormuz se ha estancado. Los buques que logran salir del Golfo Pérsico están recurriendo a la "ruta oscura", desactivando sus sistemas de seguimiento GPS, o solicitando aprobación previa a Teherán para navegar.

La presión estadounidense también se ha trasladado al terreno financiero. El Departamento del Tesoro impuso sanciones contra Mohammad Hossein Shamkhani y su red de la "flota clandestina", la cual es acusada de generar miles de millones de dólares mediante el transporte de petróleo sancionado de Irán y Rusia. Además, la administración Trump ha congelado más de 130 millones de dólares en criptomonedas vinculadas al Banco Central de Irán, con la colaboración de la empresa Tether.

A nivel interno en Estados Unidos, la guerra ha generado fricciones políticas. Los demócratas en el Senado bloquearon el paquete anual de política de defensa (NDAA) debido a sus objeciones sobre el conflicto. No obstante, la Cámara de Representantes prepara una resolución presupuestaria que incluye una solicitud de 87.600 millones de dólares para cubrir la financiación de la guerra y reponer municiones.

Finalmente, el conflicto está teniendo repercusiones económicas globales. China reportó un crecimiento económico del 4,3% en el segundo trimestre, cifra inferior a la previsión del 4,5%. Analistas señalan que el país asiático no es inmune a la turbulencia provocada por la guerra en Irán, ya que el encarecimiento del combustible y las materias primas afecta la confianza del consumidor y la manufactura china. Mientras tanto, el Gobierno iraní, a través del viceministro Kazem Gharibabadi, ha declarado que el memorando de entendimiento de Islamabad ya no es válido, responsabilizando a Washington por el fracaso del alto el fuego.

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