Svetlana Grkovi ha decidido romper el silencio para relatar uno de los episodios más aterradores que se hayan vivido recientemente en la aviación civil. La mujer detalló los minutos de pánico absoluto que experimentó durante un vuelo donde su pareja, Ljubisa Karovi, estuvo a punto de ser succionado hacia el exterior de la aeronave debido a la rotura repentina de una ventanilla.
El incidente ocurrió durante un trayecto operado por la aerolínea Ryanair, el cual había partido desde la ciudad de Tesalónica, en Grecia, con destino final en Memmingen, Alemania. Lo que parecía ser un vuelo rutinario se transformó en una pesadilla apenas diez minutos después del despegue, cuando un fallo estructural crítico puso en riesgo la vida de los pasajeros y la tripulación.
Según los primeros informes de las investigaciones, el accidente fue provocado por un fallo mecánico severo. Un fragmento de un motor que ya se encontraba dañado se desprendió violentamente y salió proyectado, impactando directamente contra una de las ventanillas de la cabina. El impacto fue tan fuerte que provocó la rotura total del cristal, eliminando la barrera entre el interior presurizado del avión y el vacío exterior.
Esta rotura desencadenó una descompresión explosiva inmediata. Los pasajeros describieron una escena de caos total, marcada por un estruendo ensordecedor y el despliegue automático de las mascarillas de oxígeno, mientras la presión de la cabina caía drásticamente. En medio de este escenario de terror, se produjo el momento más crítico del vuelo.
Ljubisa Karovi, un ciudadano serbio de 60 años, se encontraba sentado precisamente junto a la ventanilla que estalló. Debido a la diferencia de presión entre el interior y el exterior de la aeronave, Karovi fue succionado parcialmente hacia afuera. Testigos presenciales y la propia esposa del hombre confirmaron que el cuerpo de Karovi llegó a salir a medias del avión, quedando fuera hasta la altura del pecho durante varios minutos angustiantes.
Svetlana Grkovi, quien se encontraba al lado de su esposo, reaccionó de manera instintiva ante la emergencia. En un acto de desesperación y valentía, la mujer se lanzó a sujetar las piernas de su pareja para evitar que fuera expulsado por completo al vacío. Mientras luchaba físicamente contra la fuerza de la succión, Svetlana reveló que un pensamiento dominante cruzó su mente en aquel instante: “Si morimos, morimos juntos”.
La lucha por la supervivencia no fue solitaria. Al notar la gravedad de la situación, otros pasajeros que se encontraban en las cercanías intervinieron rápidamente. Gracias al esfuerzo coordinado entre Svetlana y los demás viajeros, quienes agarraron a Karovi con todas sus fuerzas, lograron contrarrestar la fuerza de la despresurización y mantener al hombre dentro de la cabina.
La mujer confesó posteriormente a un medio de comunicación serbio que la situación fue límite, describiendo la sensación de impotencia y terror al ver a su esposo suspendido parcialmente fuera del avión. La intervención rápida de quienes lo rodeaban fue el factor determinante para evitar que el pasajero serbio fuera succionado totalmente hacia el exterior.
Este episodio ha dejado una huella profunda en los sobrevivientes, quienes vivieron en carne propia los peligros de un fallo estructural en pleno vuelo. La precisión del impacto del fragmento del motor y la rapidez de la descompresión convirtieron el viaje entre Tesalónica y Memmingen en una experiencia traumática que solo terminó cuando se logró estabilizar la situación y asegurar que Karovi permaneciera a salvo dentro de la aeronave.


