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Descubren nueva especie de mono con labios naranjas en la República Democrática del Congo

Investigadores descubrieron una nueva especie de mono que había estado oculta en lo más profundo de los bosques del Parque...

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Descubren nueva especie de mono con labios naranjas en la República Democrática del Congo
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Científicos han descubierto una nueva especie de primate en el Parque Nacional de Lomami, en la República Democrática del Congo. El animal, bautizado como Likweli o Colobus congoensis, destaca por sus llamativos labios naranjas, pelaje negro brillante y rugidos profundos que lo diferencian de cualquier otra especie de la zona. El hallazgo fue posible tras una búsqueda de más de una década que incluyó registros visuales y análisis de ADN. Los estudios genéticos revelan que el Likweli se separó de su pariente más cercano hace millones de años, marcando la divergencia más prolongada conocida dentro de su género. A pesar del entusiasmo, los investigadores alertan sobre la fragilidad de la especie. Debido a su reducida población y a las amenazas de la caza ilegal y la deforestación, proponen clasificarla como En Peligro para asegurar la protección urgente de su hábitat.

Un equipo de investigadores ha anunciado el descubrimiento de una nueva especie de primate que permanecía oculta en las profundidades de los bosques del Parque Nacional de Lomami, ubicado en la República Democrática del Congo. El animal, denominado científicamente como Colobus congoensis, destaca visualmente por una característica muy particular: posee unos llamativos labios de color naranja.

El hallazgo ha sido detallado en una publicación reciente de la revista científica PLOS One. Según el estudio, este nuevo primate habita específicamente en la región interfluvial de los ríos Congo y Lomami, en la zona centro-este del país africano. Los científicos han bautizado a la especie comúnmente como “Likweli”.

El camino hacia la identificación formal de esta especie fue prolongado debido a que el primate ha resultado ser sumamente esquivo ante la presencia humana. Los primeros indicios de su existencia se remontan al año 2008, cuando fue captado por primera vez en un video. No fue sino hasta el año 2018 que los investigadores lograron obtener fotografías claras del animal. Estos registros preliminares motivaron a Junior Amboko, antropólogo de la Universidad Atlántica de Florida e investigador del Parque Nacional de Lomami, a iniciar una búsqueda activa para documentar la especie.

Durante el proceso de investigación, Amboko y su equipo recolectaron diversas imágenes que luego fueron presentadas a los habitantes de las aldeas cercanas al parque. A través de este acercamiento, confirmaron que algunas personas locales ya estaban familiarizadas con el animal. El investigador explicó que los residentes poseen un conocimiento profundo de la flora y fauna del bosque; sin embargo, solo en ocho aldeas se conocía al mono. Incluso entre los cazadores, quienes suelen identificar a los animales por su valor económico o su potencial como alimento, la información sobre esta especie era limitada.

En las comunidades locales, el primate es conocido como Likweli, aunque el significado exacto de este término se desconoce. Algunos habitantes también lo denominan “kasaba nkoni”, que se traduce como “el que sacude las ramas”, una descripción basada en el comportamiento típico de los monos colobos, que se desplazan saltando entre las copas de los árboles.

Entre los años 2018 y 2022, el equipo científico registró un total de 114 avistamientos de la especie dentro de un área aproximada de 1.700 kilómetros cuadrados. En cuanto a sus características físicas, los Colobus congoensis presentan un pelaje de color negro brillante y un peso aproximado de 7 kilos. Su rasgo más distintivo es la mancha de piel desnuda de color crema anaranjado que rodea la boca y la nariz, contrastando con la piel gris de sus manos y pómulos. Asimismo, presentan una mancha de pelo blanco alrededor del ano.

Kate Detwiler, antropóloga de la Universidad Atlántica de Florida y coautora de la investigación, señaló que para lograr la identificación precisa se centraron en el análisis de la cara y la parte posterior del animal. Detwiler explicó que la piel anaranjada del rostro es única, al igual que la mancha blanca visible desde atrás. Además de su apariencia, los investigadores notaron que estos primates emiten sonidos distintos a los de otras especies de la zona, describiendo sus vocalizaciones como resoplidos y rugidos profundos y fuertes.

La confirmación científica de que se trataba de una especie nueva se logró mediante el análisis de ADN. Los científicos utilizaron muestras de ejemplares muertos que habían sido confiscados por patrullas locales a cazadores ilegales dedicados al comercio de carne de monte.

Los análisis genéticos revelaron que los parientes más cercanos de los Likweli son los monos colobos negros (Colobus satanas). Resulta notable que estas especies estén separadas geográficamente por unos 1.200 kilómetros, ya que el Colobus satanas habita en Gabón, Camerún y la isla de Bioko. La investigadora sugiere que la divergencia entre ambos grupos ocurrió hace un periodo estimado de entre 3,44 y 5,78 millones de años, lo que representaría la separación más larga conocida entre especies del género Colobus.

A pesar del entusiasmo por el descubrimiento, los científicos han expresado su preocupación por el futuro de la especie. Debido a que el Colobus congoensis posee un tamaño poblacional reducido y un área de distribución limitada, los investigadores proponen que sea clasificada como "En Peligro" (EN) en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

El estudio advierte que el primate enfrenta amenazas críticas, principalmente la caza ilegal y el impacto de las actividades humanas en su hábitat natural. El equipo subraya que la conservación de la especie depende fundamentalmente de la protección del Parque Nacional de Lomami y de la colaboración activa de las comunidades locales para evitar la caza del animal.

Por su parte, Thomas Gillespie, ecólogo de la Universidad de Emory, comentó que, si bien el hallazgo es emocionante, resulta preocupante descubrir una nueva especie de primate en un momento en que los bosques tropicales se encuentran bajo una presión ambiental tan severa.

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