El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) ha emitido una respuesta contundente ante las recientes declaraciones del presidente de Panamá, Raúl Mulino, quien sugirió la posibilidad de restringir la venta de energía eléctrica a Costa Rica como medida de presión debido a un diferendo comercial que mantienen ambas naciones. La entidad costarricense aseguró que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) cuenta con los recursos suficientes para atender la demanda eléctrica del país, descartando cualquier vulnerabilidad inmediata en el suministro.
Esta reacción surge luego de que el mandatario panameño ventilara la existencia de supuestas negociaciones por parte de Costa Rica para adquirir energía de su país. Según Mulino, el ICE habría mantenido gestiones para aumentar el suministro de electricidad desde Panamá hacia territorio costarricense. No obstante, el presidente panameño afirmó que dicho trámite ha quedado frenado de momento, sentenciando tajantemente: “Por lo pronto no hay venta de energía a Costa Rica. Así de sencillo”.
Frente a estas afirmaciones, el ICE aclaró a través de un comunicado oficial que Costa Rica no posee contratos firmes de compra de energía con Panamá. En consecuencia, la entidad informó que actualmente el país no está importando electricidad de la nación vecina y, basándose en sus proyecciones técnicas, no contempla realizar compras de energía a Panamá durante lo que resta del año 2026. Con esto, la institución busca neutralizar la narrativa de que la suspensión de ventas representaría un riesgo para la estabilidad energética nacional.
En el plano técnico y normativo, el ICE detalló que existen diversos mecanismos regionales diseñados específicamente para regular las transacciones energéticas entre los países de la zona. Entre estos destacan el Sistema de Interconexión Eléctrica para los Países de América Central (SIEPAC) y el Mercado Eléctrico Regional (MER), los cuales rigen el funcionamiento y la operatividad del sistema. La entidad subrayó que Costa Rica respalda plenamente el Tratado Marco que regula las transacciones entre los países miembros, así como los principios de libre competencia que fundamentan dichas operaciones.
Asimismo, el ICE resaltó que los países integrantes del Mercado Eléctrico Regional trabajan de manera conjunta y coordinada en el reforzamiento y la modernización del sistema de transmisión eléctrica. Este esfuerzo colectivo, que involucra a seis naciones, tiene como objetivo sustentar las transacciones energéticas y garantizar un abastecimiento oportuno para todos los sectores sociales de la región, independientemente de las tensiones políticas bilaterales.
El trasfondo de este conflicto eléctrico se encuentra en un prolongado diferendo comercial relacionado con el bloqueo a las agroexportaciones costarricenses en Panamá. A pesar de que en el año 2024 la Organización Mundial del Comercio (OMC) resolvió el caso a favor de Costa Rica, el Gobierno costarricense sostiene que Panamá ha implementado diversas acciones que resultan dilatorias para evitar el cumplimiento de la sentencia.
La tensión escaló recientemente cuando la presidenta Laura Fernández anunció la implementación de nuevas medidas diplomáticas con el fin de hacer efectiva la sentencia de la OMC. Estas declaraciones provocaron críticas inmediatas desde el lado panameño. El presidente Raúl Mulino manifestó su descontento, señalando que las expresiones que afectan la relación entre dos países no deben realizarse a través de “un púlpito, de una tarima o de una conferencia de prensa”.
En resumen, mientras el Gobierno de Panamá intenta utilizar el suministro eléctrico como una herramienta de presión diplomática y comercial, el Instituto Costarricense de Electricidad sostiene que la autosuficiencia del Sistema Eléctrico Nacional y el marco regulatorio del MER y el SIEPAC hacen que tales medidas no tengan un impacto real en la disponibilidad de energía para los ciudadanos costarricenses, reafirmando la ausencia de contratos vinculantes con el país vecino para el periodo 2026.


