El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, han reunido este sábado en Barcelona a una quincena de líderes progresistas internacionales con el objetivo de defender la democracia y buscar una respuesta común ante el auge de lo que denominan una "ola reaccionaria". La IV Reunión en Defensa de la Democracia, un foro impulsado en 2024 por Brasil y España, se celebra en un momento de particular tensión, coincidiendo con una congregación de líderes y simpatizantes de la ultraderecha europea en Milán.
Entre los asistentes a la cumbre de Barcelona se encuentran el presidente de Colombia, Gustavo Petro; el de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; el de Uruguay, Yamandú Orsi; la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. También participa el expresidente de Chile, Gabriel Boric, quien ya organizó una reunión similar el año pasado. La presencia de Claudia Sheinbaum, en particular, reviste un simbolismo especial, marcando su primera visita a Europa desde que asumió la presidencia de México en octubre de 2024.
La llegada de la presidenta mexicana a Barcelona fue recibida con entusiasmo por un numeroso grupo de mexicanos residentes en Cataluña, quienes la aclamaron con gritos de "presidenta, presidenta". Sheinbaum aprovechó la ocasión para restar importancia a las tensiones diplomáticas recientes entre México y España, derivadas de la demanda mexicana de disculgas por la conquista española de América. "No hay crisis diplomática" entre ambos países, afirmó Sheinbaum al entrar en la cumbre, insistiendo en que "nunca" la ha habido. La mandataria mexicana enfatizó la importancia de "reconocer la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria" y declaró que era "el momento" de retomar el diálogo con España.
En una conferencia de prensa conjunta celebrada el viernes, Pedro Sánchez subrayó la importancia de defender la paz y los valores que la sustentan, advirtiendo que estos se encuentran "atacados por esa ola reaccionaria, por los autoritarios, por la desinformación, males que amenazan la fortaleza de nuestras instituciones democráticas". Sánchez destacó la necesidad del multilateralismo, afirmando que, aunque algunos lo consideran obsoleto, él cree que el orden multilateral tiene "muchas cosas buenas pero que debe ser renovado".
Si bien tanto Sánchez como Lula da Silva han sido críticos con las políticas del presidente estadounidense, Donald Trump, Lula negó que la reunión de Barcelona sea una iniciativa "anti-Trump". El mandatario brasileño instó a trabajar en el fortalecimiento de la democracia, que considera en un momento de debilidad, en un contexto de creciente tensión en el orden internacional.
Lula planteó una pregunta fundamental: "¿Dónde hemos fallado como demócratas? ¿Cuándo las instituciones democráticas dejaron de funcionar?". Expresó su preocupación por el ascenso del "extremismo negacionista" y enfatizó la necesidad de discutir y encontrar soluciones para fortalecer el proceso democrático a nivel mundial, evitando un retroceso que, según advirtió, podría conducir a la aparición de figuras como Hitler.
La reunión en Barcelona coincide con la celebración del foro Global Progressive Mobilisation (GPM), un encuentro paralelo que reúne a fuerzas de izquierda, movimientos sindicales y pensadores de diversas partes del mundo. Este evento complementario busca impulsar la movilización y la coordinación de esfuerzos en defensa de los valores progresistas.
La cumbre se produce en un momento en que la democracia enfrenta desafíos significativos en diversas regiones del mundo, con el auge de movimientos populistas y nacionalistas que cuestionan las instituciones democráticas y los principios del liberalismo. La reunión de Barcelona representa un intento de los líderes progresistas de articular una respuesta unida y coordinada ante estas amenazas, reafirmando su compromiso con la defensa de la democracia, los derechos humanos y el multilateralismo. Los asistentes esperan que este foro sirva como plataforma para el intercambio de ideas, la identificación de estrategias comunes y el fortalecimiento de la cooperación internacional en la defensa de los valores democráticos.










