La reapertura del estrecho de Ormuz, anunciada por Irán en medio de una tregua con Israel y gestiones lideradas por Estados Unidos, representa una flexibilización condicionada y no una normalización completa, según fuentes oficiales. El anuncio, realizado por el canciller iraní Abbas Araghchi, establece que el paso permanecerá habilitado durante el resto del período de alto el fuego , coordinado por la Organización de Puertos y Asuntos Marítimos, aunque con la condición de que los buques transiten por corredores específicos y con autorización de la Guardia Revolucionaria. Este esquema busca equilibrar la necesidad de aliviar las tensiones internacionales permitiendo el flujo comercial, sin renunciar al control estratégico de una de las rutas marítimas más sensibles del mundo.
El presidente estadounidense Donald Trump celebró la medida, presentándola como un logro directo de su administración y describiendo el día como grande y brillante para el mundo . En su red Truth Social, Trump aseguró que Teherán se comprometió a no volver a cerrar la vía nunca más y atribuyó a la intervención estadounidense avances concretos, como el retiro de minas marítimas. Incluso afirmó que Irán habría aceptado avanzar en concesiones sobre su programa nuclear, incluyendo el manejo de su uranio enriquecido, y que Estados Unidos recuperaría el material nuclear iraní. Nuestro pueblo, junto con los iraníes, trabajará en conjunto para recuperarlo , declaró a CBS.
Sin embargo, estas afirmaciones contrastan con la postura iraní. Un vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, citado bajo condición de anonimato por medios estatales, afirmó que Teherán había rechazado la opción de transferir sus reservas de uranio enriquecido al extranjero. El vocero, citado también por US News, declaró que no se ha llegado a ningún acuerdo sobre los detalles de las cuestiones nucleares y que serán necesarias negociaciones serias para superar las divergencias. Añadió que Irán ofrecerá garantías a la comunidad internacional sobre la naturaleza pacífica de su programa nuclear, calificando como una distorsión de la situación cualquier otra versión sobre las negociaciones en curso.
A pesar de la reapertura del estrecho, Estados Unidos mantiene su bloqueo naval sobre barcos y puertos iraníes, evidenciando que la distensión es parcial y está sujeta a la evolución de las negociaciones. Trump agradeció el respaldo de aliados regionales como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, pero introdujo un matiz clave: El estrecho de Ormuz está completamente abierto y listo para el comercio y el tránsito libre, pero el bloqueo naval se mantendrá en pleno vigor en lo que respecta a Irán, hasta que nuestra transacción se complete al 100% .
Tres altos funcionarios iraníes se hicieron eco del optimismo de Trump, afirmando que Irán y Estados Unidos estaban ultimando un memorando de entendimiento de tres páginas que delineaba un marco general para un acuerdo de paz duradero. Este memorando establece un plazo de 60 días para que continúen las negociaciones con miras a un acuerdo, y podría firmarse cuando Estados Unidos e Irán se reúnan para una segunda ronda de conversaciones en Pakistán, prevista para los próximos días. La primera ronda de conversaciones, que se prolongó durante un largo fin de semana, concluyó sin acuerdo.
El frente político internacional también se vio afectado. Trump reveló que recibió un llamado de la OTAN para ofrecer asistencia tras la reapertura del estrecho, pero rechazó la propuesta y renovó sus críticas a la alianza, afirmando que se mantuvieran al margen, a menos que solo quieran cargar sus barcos de petróleo. ¡Fueron inútiles cuando se los necesitó, un tigre de papel! .
En respuesta, el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer analizaron en París la seguridad en el estrecho de Ormuz y la posibilidad de coordinar una respuesta para proteger las rutas energéticas y evitar una nueva escalada en la región.
El estrecho de Ormuz es una ruta crítica para el comercio global, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. Cualquier alteración en su funcionamiento tiene un impacto inmediato en la estabilidad económica internacional.
Trump aseguró que el acuerdo con Teherán está prácticamente cerrado. Parece que va a ser algo muy bueno para todos. Y estamos muy cerca de cerrar un acuerdo , afirmó en una breve conversación telefónica con AFP desde Las Vegas. El estrecho va a estar abierto; de hecho, ya lo está. Y las cosas van muy bien , agregó, afirmando que ningún punto conflictivo, en absoluto . Sin embargo, reconoció que prefiere contar con un documento firmado antes de formalizar el anuncio: Yo no procedo de esa manera; lo quiero por escrito .
Esta visión optimista contrasta con la versión iraní. Según el vocero citado por US News, persisten diferencias significativas entre ambas partes para alcanzar un entendimiento que ponga fin a la guerra. El vocero advirtió que la reapertura del estrecho está condicionada a que Washington respete los términos del alto el fuego. Aun así, señaló que Teherán confía en alcanzar un acuerdo preliminar en los próximos días gracias a la mediación de Pakistán, con la posibilidad de extender la tregua para crear un espacio para nuevas conversaciones sobre el levantamiento de las sanciones y la obtención de compensaciones por los daños de guerra .
Fuentes diplomáticas indicaron que las conversaciones podrían retomarse en las próximas horas en Pakistán, incluso con posible participación directa de Trump. Una fuente pakistaní implicada en la mediación afirmó que se han producido avances en la diplomacia reservada y que una próxima reunión podría derivar en un memorando de entendimiento, seguido de un acuerdo global en un plazo de 60 días. Ambas partes están de acuerdo en principio. Los detalles técnicos vendrán después , señaló la fuente.
El anuncio tuvo un efecto inmediato en los mercados globales. El precio del crudo registró una fuerte caída cercana al 10% tras conocerse la reapertura del estrecho, una de las principales arterias del comercio energético mundial. El barril pasó a cotizar en torno a los 86 dólares, luego de haber superado los 90 en las horas previas. Los futuros del West Texas Intermediate cayeron 8,87 dólares un 9,4% hasta ubicarse en 85,82 dólares por barril. Esta reacción confirma la sensibilidad de los mercados a cualquier señal de escalada o distensión en la región. Giovanni Staunovo, analista de UBS, explicó que los precios reaccionan con gran rapidez a este tipo de noticias .
Wall Street abrió al alza: el Nasdaq y el S&P 500 extendieron su racha positiva con subas del 0,91% y 0,61%, respectivamente, mientras que el Dow Jones avanzó un 1,04%. Desde el inicio del bloqueo, hace poco más de un mes, el precio del crudo había acumulado un alza superior al 50%. La reapertura, en ese sentido, no solo reordena el tablero geopolítico, sino que también introduce un alivio inmediato en los mercados energéticos, aunque condicionado a la evolución de unas negociaciones que todavía están lejos de cerrarse.










