Guatemala enfrenta un aumento significativo en los precios de los combustibles, consecuencia directa del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzó el 28 de febrero de 2026. El bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, ha provocado un alza superior al 50% en los precios del petróleo a nivel global, impactando severamente la economía guatemalteca. El West Texas Intermediate (WTI), índice de referencia del petróleo crudo estadounidense, se cotiza actualmente alrededor de los US$87 por barril, habiendo alcanzado los US$113 en el punto álgido de la crisis.
El golpe económico es particularmente duro para Guatemala, al carecer de los colchones financieros y reservas estratégicas que poseen los países desarrollados para amortiguar el impacto. A inicios de año, la gasolina superior se vendía a Q27.30 por galón, pero actualmente supera los Q40. El diésel ha experimentado un incremento cercano al 50% desde finales de febrero, lo que representa un problema aún mayor, dado su importancia para el transporte de carga, los autobuses extraurbanos y la maquinaria agrícola, elementos esenciales para la alimentación de la población. El aumento en el precio del diésel se traduce en un incremento generalizado de los precios de los productos y servicios.
El gobierno del presidente Arévalo ha respondido a la situación con discursos y operativos de verificación, presentando más de 70 denuncias ante el Ministerio Público (MP) por posibles irregularidades en los precios en 109 estaciones de servicio del área metropolitana. El mandatario ha señalado que parte del alza se debe a la especulación, lo cual es cierto en parte, pero no es una solución completa al problema.
El Congreso aprobó recientemente el decreto 11-2026, Ley de Apoyo Económico de Emergencia, sin embargo, su implementación ha sido lenta y costosa. La publicación del reglamento, necesaria para que el alivio económico se haga efectivo en las estaciones de servicio, no se realizará hasta el 1 de mayo, lo que significa que la medida llega con un retraso considerable. La Junta Monetaria reconoce la dificultad de predecir el futuro escenario económico.
Un caso comparativo relevante es el de El Salvador, un país pequeño, sin petróleo, dolarizado, con una deuda considerable y un presidente con una figura controversial, Nayib Bukele. El Salvador enfrenta la misma realidad geopolítica que Guatemala dependencia total de las importaciones de hidrocarburos, falta de control sobre los precios internacionales y una población afectada por el aumento de los costos . Sin embargo, la gasolina superior en El Salvador se vende actualmente a US$4.57 por galón y el diésel a US$4.30, precios más bajos que en otros países de la región, como Honduras, donde el diésel supera los US$5 por galón, y Costa Rica, donde la gasolina alcanza los US$5.15.
La diferencia radica en las decisiones políticas y la acción ejecutiva de Bukele, quien ha implementado subsidios focalizados financiados con una recaudación fiscal agresiva y una lucha implacable contra la evasión fiscal. Si bien este modelo no es perfecto y presenta sus propias contradicciones y costos, demuestra que una respuesta efectiva a una crisis energética requiere voluntad política y medidas concretas, más allá de simples comunicados de prensa.
Guatemala, por su parte, se mantiene en un modo reactivo, completamente dependiente de las importaciones de petróleo, mientras que la clase política continúa debatiendo sin tomar acciones decisivas ante el aumento del costo de la vida. El precio del petróleo no espera la preparación del país; se necesita una respuesta inmediata y efectiva. La situación exige acciones concretas y no solo discursos. La dependencia del petróleo importado expone la vulnerabilidad de la economía guatemalteca ante factores externos que escapan al control nacional, y la falta de una estrategia clara para mitigar el impacto de estas crisis amenaza la estabilidad económica y social del país. La necesidad de diversificar las fuentes de energía y fortalecer la economía interna se vuelve cada vez más urgente.










