El conflicto en Oriente Medio podría restar entre un 0,2 % y un 0,9 % al Producto Interno Bruto (PIB) de España, según un análisis realizado por CaixaBank Research. Este impacto se materializaría a través de un aumento de la inflación, una posible debilidad de la demanda externa y el endurecimiento de las condiciones financieras.
El encarecimiento de la energía y otros productos provenientes de la región, sumado al aumento de los costes del transporte marítimo, son los principales factores identificados por el centro de estudios de la entidad bancaria como transmisores del impacto económico. La escalada de precios del petróleo y el gas, en particular, se perfila como el principal motor de la inflación.
Según las estimaciones del informe, un aumento del 10 % en el precio del crudo podría elevar la inflación en 0,2 puntos porcentuales, mientras que un incremento similar en el precio del gas añadiría alrededor de 0,05 puntos. En conjunto, el repunte energético podría sumar hasta un punto porcentual a la inflación prevista para 2026, actualmente situada en el 2,4 %.
No obstante, CaixaBank Research señala que las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno para contener el coste de la energía podrían mitigar este impacto en unas cuatro décimas, situando la inflación media en torno al 3 % si estas medidas se mantienen vigentes hasta junio. Estas medidas incluyen la reducción del IVA de los carburantes y la electricidad al 10 %, la rebaja del impuesto especial eléctrico al 0,5 %, la subvención de 20 céntimos por litro de gasóleo profesional y ayudas a los sectores agrícola e industrial.
La exposición directa de España a los países del Golfo Pérsico es limitada, ya que las exportaciones a esa región representan apenas el 0,7 % del PIB. Sin embargo, el informe advierte que el riesgo más relevante proviene del deterioro del entorno internacional. Una ralentización de un punto porcentual en el crecimiento de los mercados de exportación de España podría restar alrededor de 0,2 puntos al PIB español. Asimismo, una caída del 50 % en las exportaciones de bienes a la región podría suponer un impacto de unos 0,15 puntos.
El aumento de la incertidumbre generado por el conflicto también podría lastrar la actividad económica al retrasar las decisiones de consumo e inversión. Además, el endurecimiento de la política monetaria, con posibles subidas de tipos de interés, añadiría presión adicional a la economía española. Un alza de 100 puntos básicos en los tipos de interés podría traducirse en una pérdida acumulada de alrededor de 0,4 puntos de PIB en dos años, con un impacto mayor a partir de 2027.
El paquete de medidas aprobado por el Gobierno, valorado en unos 5.000 millones de euros (equivalente al 0,3 % del PIB), se centra en rebajas fiscales sobre la energía y ayudas a los sectores más afectados. Según el informe, estas medidas permiten amortiguar el impacto macroeconómico negativo del shock energético. No obstante, CaixaBank Research advierte que, si estas medidas se prolongan en el tiempo, sería conveniente focalizarlas en los colectivos más vulnerables para ganar efectividad y limitar el coste fiscal .
El informe plantea dos escenarios posibles. En un escenario más benigno, con una resolución rápida del conflicto, el impacto sobre el PIB español sería de unas dos décimas. En un escenario más adverso, con daños prolongados en infraestructuras energéticas y una mayor incertidumbre, la caída del PIB podría acercarse a un punto porcentual.
CaixaBank Research subraya que la amplitud de esta horquilla refleja la elevada incertidumbre asociada a la evolución del conflicto y sus efectos sobre la economía global. La entidad bancaria recalca que la situación es dinámica y que la evolución del conflicto determinará, en última instancia, el impacto real en la economía española.
El análisis de CaixaBank Research proporciona una visión detallada de los posibles canales de transmisión del impacto económico del conflicto en Oriente Medio hacia España. La inflación, la demanda externa y las condiciones financieras se presentan como los principales vectores de riesgo, aunque el impacto final dependerá de la duración y la intensidad del conflicto, así como de la eficacia de las medidas adoptadas por el Gobierno para mitigar sus efectos. La incertidumbre sigue siendo alta, y la evolución de la situación requerirá un seguimiento constante para ajustar las previsiones y las políticas económicas.











