El jefe de una red criminal, Simeón Pérez Marroquín, alias ‘El Viejo’, ha realizado una confesión impactante ante la Fiscalía General de la Nación, revelando que el magnicidio del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay fue ordenado y financiado por la Segunda Marquetalia, una facción disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La confesión, realizada durante un interrogatorio el pasado 9 de febrero, arroja nueva luz sobre el atentado que cobró la vida de Uribe Turbay tras más de dos meses de agonía, desencadenando una profunda conmoción política y social en el país.
Pérez Marroquín, quien ya había sido condenado a 22 años y 4 meses de prisión por su participación como intermediario entre los determinadores y los ejecutores del atentado, detalló que la orden de asesinar al senador Uribe Turbay provino directamente de Aldinever Zarco, un alto mando de la Segunda Marquetalia. El atentado se perpetró el 7 de junio de 2025 en el parque El Golfito, ubicado en el barrio Modelia de Fontibón, en Bogotá.
Según la declaración de ‘El Viejo’, la Segunda Marquetalia ofreció la suma de 1.000 millones de pesos por el asesinato de Uribe Turbay. De esta cantidad, 600 millones de pesos fueron destinados a sobornar a funcionarios judiciales o, en caso de no ser posible, a “mocharles la cabeza”, una expresión utilizada para referirse a la eliminación de testigos o personas que pudieran obstaculizar la investigación.
La Segunda Marquetalia es liderada por Luciano Marín Arango, alias ‘Iván Márquez’, y su mano derecha era José Manuel Sierra Sabogal, alias ‘Zarco Aldinever’. Sin embargo, ‘Zarco Aldinever’ fue asesinado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la frontera con Venezuela el 11 de agosto de 2025, coincidiendo con el fallecimiento de Miguel Uribe Turbay tras sus heridas.
La investigación de la Fiscalía revela que ‘El Viejo’ fue contactado por Kendry Téllez Álvarez, alias ‘Yako’, un excombatiente de las FARC que se había desmovilizado pero que posteriormente se unió a la Segunda Marquetalia. ‘Yako’ le encargó la planeación y ejecución del crimen, describiendo la operación como una “vuelta” para las personas en la ciudad, pero como una “operación” para los mandos de la guerrilla.
“Siempre se sostuvo la inteligencia, la información y la logística para ejecutar esa orden que impartió Kendry (...), la orden que nos dieron los de arriba, me refiero a la gente de la Segunda Marquetalia; esa orden se tenía que ejecutar sí o sí”, declaró ‘El Viejo’ ante la Fiscalía.
‘Yako’ había comparecido previamente ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en 2022, pero retomó las armas tras la reanudación del conflicto por parte de ‘Iván Márquez’ y ‘Zarco Aldinever’.
La juez primera penal del circuito especializado de Bogotá condenó a Simeón Pérez Marroquín a 268 meses de prisión, es decir, 22 años y tres meses, tras aceptar su preacuerdo con la Fiscalía. La condena se basa en su responsabilidad en los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir agravado, uso de menores en la comisión de delitos y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego.
La Fiscalía también ha identificado a otros implicados en el atentado, como Elder José Arteaga Hernández, alias ‘Chipi’ o ‘El Costeño’, quien se encargó de definir la logística y los roles de los demás participantes. Además, se ha revelado que ‘El Viejo’ realizó labores de seguimiento a Uribe Turbay en marzo de 2025, vigilándolo y fotografiándolo durante una reunión política en el suroccidente de Bogotá. También fue el encargado de entregarle a Katherine Andrea Martínez Martínez el arma de fuego utilizada en el atentado, la cual fue modificada para aumentar su letalidad.
Tras el atentado, ‘El Viejo’ le proporcionó dinero y un teléfono celular a Martínez Martínez, facilitando su huida a Caquetá, donde recibió entrenamiento en tácticas de francotirador y manejo de drones por parte de la estructura de la Segunda Marquetalia.
La confesión de ‘El Viejo’ representa un avance significativo en la investigación del magnicidio de Miguel Uribe Turbay y confirma las sospechas de que la Segunda Marquetalia estuvo directamente involucrada en el crimen. Este caso ha generado un debate nacional sobre la seguridad de los líderes políticos y la necesidad de fortalecer las estrategias para combatir las disidencias de las FARC y otros grupos armados ilegales que operan en el país.
La revelación de la orden directa de ‘Zarco Aldinever’ y la confirmación del pago de 1.000 millones de pesos por el asesinato de Uribe Turbay, junto con la intención de sobornar a la justicia, evidencian la gravedad del plan criminal y la determinación de la Segunda Marquetalia de silenciar a una voz crítica en el escenario político colombiano. La investigación continúa para identificar y capturar a todos los responsables del magnicidio, incluyendo a ‘Iván Márquez’ y a otros líderes de la Segunda Marquetalia. Este caso se ha convertido en un símbolo de la violencia política en Colombia y un recordatorio de los desafíos que enfrenta el país en su búsqueda de la paz y la estabilidad.


