La relación entre el Presidente de la Nación, Javier Milei, y su vicepresidenta, Victoria Villarruel, ha entrado en una fase de confrontación abierta y pública, marcando una de las tensiones más persistentes dentro de la administración actual. El conflicto alcanzó un nuevo punto crítico este viernes, cuando el jefe de gabinete, Diego Santilli, sugirió abiertamente que la titular del Senado debería renunciar a su cargo.
A través de una entrevista concedida a radio Mitre, Santilli fue tajante al cuestionar la permanencia de Villarruel en la primera línea de sucesión. “Si no está de acuerdo que dé un paso al costado, que arme su proyecto y que compita. ¿Cuál es la razón de estar en un lugar en el cual vos creés que no tenés que estar”, señaló el funcionario. Desde el entorno del ministro coordinador intentaron presentar estas declaraciones como un acto "espontáneo" y "auténtico", asegurando que no responden a directivas de Karina Milei, a pesar de que esta última ha sido la principal detractora de la vicepresidenta desde antes de la conformación de la fórmula electoral. Según fuentes de Balcarce 50, a Santilli le molestaría la actitud de Villarruel de intentar "tumbar" al Presidente desde el interior del propio gobierno.
La respuesta de Victoria Villarruel no se hizo esperar y llegó a través de la red social X. En su mensaje, calificó a Santilli como uno de los "exponentes de la casta política" a la que vencieron en las elecciones de 2023. La vicepresidenta acusó al jefe de gabinete de pretender "causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano de nuestra Patria", instándolo a ser democrático y respetar la voluntad expresada en el voto popular.
Este choque frontal ocurrió horas después de que Villarruel lanzara una dura crítica contra la salud mental del Presidente. La vicepresidenta manifestó su "profunda preocupación" por el hecho de que Javier Milei replique "insensateces e inventos", refiriéndose a lo que ella denominó "persecuciones imaginarias" tanto en Argentina como en el exterior. Este cruce se originó luego de que el mandatario retuiteara una publicación de la diputada Lilia Lemoine. En dicho posteo, Lemoine sostenía que Marcela Pagano, ex integrante de La Libertad Avanza, era quien redactaba los mensajes de la cuenta de la vicepresidenta, sugiriendo que ambas operaban coordinadamente con sectores del peronismo y compartían colaboradores. Lemoine incluso insinuó un vínculo entre Villarruel y Claudio "Chiqui" Tapia debido a su postura sobre las Sociedades Anónimos Deportivas (SAD). Ante esto, Villarruel respondió calificando la situación de "locura galopante" y "delirio".
La ruptura no se limita únicamente al vínculo con el Presidente y su jefe de gabinete. Existe una disputa abierta con Patricia Bullrich, quien actualmente lidera el bloque oficialista en el Senado y aspira a ocupar la vicepresidencia en 2027. El choque más reciente se dio por la modificación de la ley de Tierras, a la cual Villarruel se opone tajantemente. Además, la tensión ha escalado al plano judicial: Cristian Larsen, colaborador de Bullrich, denunció penalmente a Mario “Pato” Russo, consultor político y mano derecha de la vicepresidenta, por presuntos mensajes intimidatorios y amenazas de agresión física. Este caso ya ha llegado al juez Marcelo Martínez de Giorgi, quien citó a Villarruel como testigo.
En el plano estratégico, la vicepresidenta ha comenzado a desplegar una agenda territorial que genera inquietud en la Casa Rosada. Mientras el Ejecutivo ha realizado 17 viajes a los Estados Unidos y aún no ha visitado nueve provincias, Villarruel ha intensificado su presencia en los distritos, destacándose su asistencia al Acto por el Día de la Bandera en Rosario.
Finalmente, las diferencias se extienden a lo discursivo y económico. Mientras Milei firmó un DNU para expulsar a extranjeros con discursos de odio contra el país, Villarruel calificó la supuesta campaña antiargentina como un "invento". En el ámbito económico, la vicepresidenta celebró el Día de la Siderurgia Nacional, marcando distancia con la postura del Presidente, quien mantiene confrontaciones con los principales empresarios de dicho rubro. Todo esto ocurre en un contexto donde las encuestas muestran una paridad preocupante entre el Gobierno y el peronismo de cara a los futuros procesos electorales.


