Panamá ha dado un paso adelante en la lucha contra el cáncer con la llegada de dos innovaciones terapéuticas diseñadas para transformar el abordaje de las neoplasias de mama y vejiga. La incorporación de los fármacos Truqap e Imfinzi, desarrollados por AstraZeneca, busca ampliar las alternativas de tratamiento disponibles para los pacientes en el país, conectando los últimos avances de la ciencia molecular con la práctica clínica local.
Este avance se produce en un contexto donde el tratamiento del cáncer ha experimentado una evolución fundamental. Se ha dejado atrás la etapa en la que las neoplasias se abordaban de manera uniforme, aplicando los mismos protocolos a pacientes con diagnósticos similares. Las investigaciones científicas más recientes han revelado que lo que anteriormente se clasificaba como una sola patología es, en realidad, un espectro complejo de subgrupos. Estos se diferencian por la presencia de biomarcadores específicos, receptores hormonales y mutaciones genéticas particulares.
Esta nueva comprensión de la enfermedad permite el desarrollo y la aplicación de terapias dirigidas. A diferencia de los tratamientos tradicionales, estas innovaciones actúan precisamente sobre las alteraciones moleculares de las células tumorales. El objetivo es lograr una mayor efectividad tanto en las etapas tempranas de la enfermedad como en los casos metastásicos, asegurando que los tejidos sanos queden protegidos durante el proceso.
En el caso específico del cáncer de mama, Panamá enfrenta un desafío significativo de salud pública. Las estadísticas indican que se registran más de 1,100 diagnósticos anuales y aproximadamente 330 fallecimientos cada año. De estos casos, el 70% corresponden al subtipo hormonal positivo (HR+) y HER2 negativo, una variante donde la proliferación de las células cancerosas es estimulada por hormonas como la progesterona o el estrógeno.
Para las pacientes que se encuentran en etapas avanzadas de este subtipo, se han incorporado esquemas de tratamiento que incluyen inhibidores de la proteína AKT, como es el caso de Truqap (capivasertib). La función de la proteína AKT es actuar como un interruptor que regula el crecimiento celular. Al bloquear esta vía de señalización mediante el fármaco, se consigue frenar la evolución del tumor a la mitad y, fundamentalmente, se duplica el tiempo de supervivencia libre de progresión, lo que otorga un control más robusto sobre la patología.
Sobre este enfoque, el Dr. Andrés Rojas, Director Médico de AstraZeneca para Centroamérica y el Caribe, enfatizó que el tratamiento debe centrarse en el individuo y no únicamente en el diagnóstico. Según el especialista, esta visión orienta el trabajo conjunto con los diversos actores del sistema sanitario panameño para fomentar conversaciones más abiertas, incrementar la concienciación sobre el cáncer y brindar un acompañamiento más cercano a quienes padecen la enfermedad.
Por otro lado, la llegada de Imfinzi (durvalumab) responde a la necesidad de mejorar el pronóstico del cáncer de vejiga, una enfermedad que afecta a más de 614 mil personas a nivel mundial cada año, teniendo al tabaquismo como su principal factor de riesgo. Una de las variantes más agresivas es el cáncer de vejiga músculo-invasivo (CVMI), que ocurre en uno de cada cuatro pacientes y se caracteriza por la penetración del tumor en la pared muscular del órgano.
Hasta ahora, el tratamiento convencional para la variante CVMI consistía en la aplicación de quimioterapia previa a la extirpación quirúrgica de la vejiga. No obstante, los datos indican que la mitad de los pacientes intervenidos bajo este esquema solían experimentar recaídas. La integración de la inmunoterapia Imfinzi en un esquema perioperatorio —donde se administra junto a la quimioterapia antes de la cirugía y se mantiene de forma continua después de la intervención— introduce un cambio en el pronóstico clínico. Este nuevo abordaje permite una reducción del 32% en el riesgo de progresión, recurrencia o fallecimiento, además de una disminución del 25% en el riesgo global de mortalidad en comparación con el tratamiento basado únicamente en quimioterapia.
A pesar de que estas innovaciones farmacéuticas expanden las rutas terapéuticas disponibles, los especialistas subrayan que la ventana de oportunidad diagnóstica sigue siendo el pilar fundamental para el éxito de cualquier tratamiento. La detección temprana es crucial para activar estas terapias en sus etapas más efectivas. Por ello, se hace un llamado a la población para que cualquier síntoma, como la presencia de nódulos mamarios o el sangrado urinario, sea evaluado por un médico de manera inmediata.


