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El peligro de las enfermedades silenciosas: hipertensión y diabetes pueden causar infartos sin aviso

Enfermedades como la hipertensión y diabetes avanzan sin síntomas y pueden provocar complicaciones graves si no son detectadas.

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El peligro de las enfermedades silenciosas: hipertensión y diabetes pueden causar infartos sin aviso
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La hipertensión y la diabetes actúan como asesinos silenciosos que pueden provocar infartos o accidentes cerebrovasculares sin previo aviso. Especialistas advierten que la ausencia de síntomas no es señal de salud, sino una trampa que impide la detección temprana y fomenta la permanencia de hábitos peligrosos. El estrés laboral y la automedicación de síntomas leves, como mareos o dolores de cabeza, incrementan drásticamente el riesgo de muerte súbita, tal como ocurrió recientemente con un trabajador en el Consejo Regional. Estos factores invisibles deterioran el organismo hasta alcanzar un punto crítico e irreversible. Para evitar desenlaces fatales, los médicos instan a la población a realizarse chequeos periódicos, mejorar la alimentación y gestionar el estrés diario. La prevención es la única herramienta efectiva, ya que esperar a sentir malestar puede significar que el primer síntoma sea un evento cardiovascular catastrófico.

Las enfermedades crónicas no transmisibles se han consolidado como una de las amenazas más insidiosas para la salud pública actual. Patologías como la hipertensión arterial y la diabetes se caracterizan por una naturaleza particularmente peligrosa: su capacidad de desarrollarse durante años sin manifestar síntomas evidentes. Esta ausencia de señales alarmantes dificulta la detección oportuna y, en consecuencia, incrementa drásticamente el riesgo de que el paciente sufra complicaciones graves antes de siquiera saber que padecía una condición médica.

Sobre este panorama, el médico especialista en medicina familiar, Jorge Pecart Huamán, ha emitido una advertencia fundamental para la población. El especialista señaló que existe una percepción errónea y generalizada entre las personas, quienes tienden a creer que gozan de buena salud simplemente porque no experimentan molestias físicas inmediatas. Esta falsa sensación de bienestar es el principal obstáculo para la prevención, ya que impulsa a los individuos a mantener estilos de vida poco saludables.

“Muchas personas no cambian sus hábitos porque, al no sentir molestias, creen estar sanas. Sin embargo, enfermedades como la hipertensión y la diabetes avanzan sin síntomas y pueden manifestarse con un infarto o un accidente cerebrovascular”, advirtió el doctor Pecart Huamán. Esta progresión silenciosa significa que el daño orgánico ocurre de manera gradual y constante, alcanzando un punto crítico donde la primera señal visible es, lamentablemente, un evento cardiovascular catastrófico.

Sumado a los factores genéticos o alimenticios, el especialista destacó el impacto deletéreo del entorno laboral en la salud cardiovascular. El estrés laboral se identifica como un factor influyente que deteriora el organismo, ya que tiene la capacidad de elevar la presión arterial y aumentar los niveles de glucosa en la sangre. Esta combinación de factores incrementa significativamente la vulnerabilidad de los trabajadores a sufrir enfermedades cardiovasculares, convirtiendo la presión del entorno profesional en un riesgo sanitario tangible.

La gravedad de esta situación fue subrayada por la licenciada Roxana Chaguayo Sánchez, coordinadora regional del área de Enfermedades No Transmisibles. La funcionaria recordó un hecho reciente y trágico: el fallecimiento de un trabajador durante una sesión del Consejo Regional. El individuo sufrió un infarto fulminante, un evento que, según la especialista, probablemente fue la consecuencia de una enfermedad de fondo que el trabajador desconocía por completo. Este caso ejemplifica cómo la falta de diagnóstico puede conducir a desenlaces fatales en entornos cotidianos.

Asimismo, la licenciada Chaguayo Sánchez alertó sobre la tendencia de la población a minimizar señales que, aunque leves, son indicadores de alerta. Síntomas como los dolores de cabeza frecuentes, los zumbidos en los oídos o los mareos suelen ser restados de importancia por los pacientes. En lugar de acudir a un centro de salud para una evaluación médica profesional, muchas personas optan por la automedicación, una práctica riesgosa que solo enmascara los síntomas sin tratar la causa raíz de la enfermedad.

“Muchas personas minimizan síntomas como dolores de cabeza, zumbidos de oído o mareos y recurren a la automedicación en lugar de acudir a una evaluación médica”, afirmó la coordinadora regional, haciendo énfasis en la necesidad de romper este ciclo de negligencia hacia la propia salud.

Ante este escenario, los especialistas son enfáticos en que la prevención es la única herramienta efectiva para evitar complicaciones irreversibles. La medida más determinante es la realización de chequeos médicos periódicos, los cuales permiten monitorear y controlar la presión arterial y los niveles de glucosa de manera regular. Estos exámenes son la única forma de detectar la enfermedad en sus etapas iniciales, cuando aún es manejable y prevenible.

Finalmente, el cuerpo médico recomienda la adopción de un estilo de vida saludable como pilar fundamental de la prevención. Esto incluye mantener una alimentación balanceada, practicar actividad física con regularidad y aplicar estrategias para reducir el estrés diario. La recomendación final es clara: no se debe esperar a que aparezcan los síntomas para buscar ayuda médica, ya que la hipertensión puede manifestarse por primera vez a través de un infarto, un accidente cerebrovascular o, en el peor de los casos, una muerte súbita.

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