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Negocios de células madre en Panamá cobran hasta $50,000 sin respaldo clínico comprobado

Tratamientos con células madre de hasta $50 mil crecen en Panamá mientras científicos alertan sobre terapias experimentales sin evidencia comprobada.

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Negocios de células madre en Panamá cobran hasta $50,000 sin respaldo clínico comprobado
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Panamá enfrenta una alerta sanitaria por la proliferación de clínicas privadas que comercializan terapias de células madre sin respaldo científico. Bajo la estrategia del turismo médico, estos centros cobran hasta 50,000 dólares por tratamientos experimentales promocionados en redes sociales, a pesar de que la única aplicación aprobada legalmente en el país es el trasplante hematopoyético. Un estudio del Instituto Gorgas y el Comité Nacional de Bioética revela que estas empresas operan sin protocolos de investigación autorizados y han evadido sanciones administrativas durante una década. Las especialistas advierten que someterse a estos procedimientos conlleva riesgos graves, desde infecciones y tumores hasta la muerte, por lo que exigen una vigilancia gubernamental más estricta y campañas educativas urgentes.

Un reciente análisis científico ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias y a la población panameña sobre el crecimiento de un sector comercial dedicado a los tratamientos con células madre. Según un artículo publicado el pasado 23 de julio en la revista internacional Stem Cell Reports, en Panamá se ha identificado la expansión de establecimientos privados que promocionan terapias experimentales sin contar con el respaldo clínico necesario, llegando a cobrar sumas que alcanzan los 50,000 dólares por intervención.

La investigación fue desarrollada por un equipo de científicas del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud y el Comité Nacional de Bioética de la Investigación (CNBI), organismo adscrito al despacho superior del Ministerio de Salud (Minsa). Este trabajo contó además con el apoyo técnico de la Caja de Seguro Social y la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Entre las autoras del estudio figuran Mairim A. Solís, Magalys Quintana, Jesica Candanedo, Rita Trujillo-Sagel, Lynn Chambonnet y Sulgeis Lasso, quienes coinciden en que el país enfrenta un desafío crítico de salud pública debido a la comercialización de estas intervenciones sin evidencia científica suficiente.

El análisis determinó que, para finales de 2025, operaban activamente en Panamá al menos seis empresas que promocionan estos tratamientos a través de páginas web y diversas plataformas digitales. Las investigadoras subrayan que estos negocios han implementado el concepto de “turismo médico” como una estrategia agresiva para captar pacientes tanto nacionales como extranjeros. De hecho, el estudio revela que el 100% de las empresas analizadas ofrecía paquetes integrales que combinan los procedimientos médicos o estéticos con servicios de alojamiento en hoteles, transporte y actividades turísticas.

Los costos de estas terapias varían significativamente, oscilando entre los 5,000 y los 50,000 dólares. Para atraer a los clientes, estas clínicas utilizan campañas publicitarias en redes sociales como Instagram, YouTube y Facebook, donde promocionan el uso de células madre derivadas de la grasa, la médula ósea, o de tejido y sangre de cordón umbilical. Según la publicidad analizada, estas intervenciones serían efectivas para tratar una amplia gama de condiciones, incluyendo lesiones de médula espinal, enfermedades neurológicas, esclerosis múltiple, enfermedades autoinmunes, trastorno del espectro autista, parálisis cerebral, dolencias cardiovasculares y pulmonares, dolor crónico, problemas de fertilidad y tratamientos antiedad.

Ante esto, las especialistas advierten que los testimonios de pacientes difundidos en redes sociales o sitios comerciales no pueden sustituir los resultados de ensayos clínicos controlados, que son los únicos capaces de demostrar la seguridad y la eficacia de un tratamiento.

En cuanto al marco legal, el Decreto Ejecutivo No. 179 del 8 de junio de 2018, emitido por el Minsa, junto con las recomendaciones de la Sociedad Internacional para la Investigación en Células Madre, establece límites estrictos. Actualmente, la única aplicación clínica con evidencia comprobada en Panamá es el trasplante hematopoyético, destinado al tratamiento de enfermedades de la sangre mediante células de médula ósea o sangre de cordón umbilical. Cualquier otra aplicación se considera experimental y solo puede ejecutarse bajo protocolos de investigación aprobados por la Dirección Nacional de Farmacia y Drogas del Minsa y el CNBI.

El estudio destaca que solo cuatro instituciones en el país están autorizadas para la extracción, almacenamiento y trasplante de células madre hematopoyéticas: el Instituto Oncológico Nacional, el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid de la CSS, el Hospital del Niño Dr. José Renán Esquivel y The Panama Clinic. Llama la atención que, desde 2018, ninguna de las clínicas comerciales identificadas en el estudio ha presentado solicitudes de ensayos clínicos ni protocolos de investigación ante el comité de bioética.

Uno de los puntos más críticos señalados por las investigadoras es la falta de sanciones efectivas. Entre 2015 y 2025, el CNBI remitió al Minsa al menos seis notificaciones sobre posibles incumplimientos de normas sanitarias y publicidad engañosa. Sin embargo, la ausencia de advertencias formales o sanciones administrativas habría facilitado que nuevos establecimientos continuaran operando y ofreciendo estos procedimientos. El documento menciona que, aunque hubo intentos previos de flexibilizar la regulación para permitir la comercialización de estas terapias, fueron rechazados basándose en criterios técnicos del CNBI y el respaldo del Minsa.

Finalmente, las científicas alertan sobre los graves riesgos para la salud que conlleva someterse a tratamientos sin control científico, tales como infecciones, complicaciones inmunológicas, formación de masas celulares anormales, coágulos sanguíneos, pérdida de la visión, problemas neurológicos y, en casos extremos, eventos fatales. Por ello, han solicitado al Gobierno Nacional y al Ministerio de Salud reforzar la vigilancia, supervisar la publicidad digital y ejecutar campañas educativas para que los pacientes no confundan una oferta comercial con una terapia médica comprobada.

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