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El petróleo supera los 92 dólares por barril ante la escalada militar entre Estados Unidos e Irán

El Brent subió alrededor de un 1,2% hasta USD 92,09 por barril, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que Washington “no terminó” con sus ataques contra Irán. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 1% y cotizó en USD 85,19

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El petróleo supera los 92 dólares por barril ante la escalada militar entre Estados Unidos e Irán
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El precio del petróleo superó los 92 dólares por barril impulsado por la escalada de tensiones militares entre Estados Unidos e Irán. Las operaciones ofensivas de Washington y las advertencias contra los rebeldes hutíes en Yemen generan incertidumbre sobre el suministro global, con expertos advirtiendo que un eventual cierre del Mar Rojo podría disparar el valor del crudo por encima de los 100 dólares. En contraste, los mercados asiáticos cerraron al alza impulsados por el optimismo en el sector tecnológico y la inteligencia artificial, destacando fuertes ganancias en Tokio y Seúl. Mientras tanto, el yen japonés cayó a su nivel más bajo desde 1986, reflejando la vulnerabilidad de la economía nipona ante el encarecimiento de las importaciones energéticas.

El mercado energético global experimentó una nueva fase de tensión este miércoles, registrando un incremento en el precio del crudo que llevó al petróleo a superar nuevamente la barrera de los 92 dólares por barril. Este movimiento ascendente ha sido impulsado directamente por la escalada de las tensiones militares entre Estados Unidos e Irán, en un contexto donde los operadores financieros mantienen una vigilancia estrecha sobre la evolución del conflicto en la región de Medio Oriente.

En el detalle de las cotizaciones, el Brent del Mar del Norte registró un avance cercano al 1,2%, situándose en los 92,09 dólares por barril. Esta cifra representa el nivel intradiario más elevado alcanzado por este activo desde el pasado 11 de junio. De manera simultánea, el West Texas Intermediate (WTI), otro de los referentes globales del mercado, mostró un incremento del 1%, cotizando en 85,19 dólares por barril.

La presión al alza en los precios responde a la persistente incertidumbre sobre la estabilidad del suministro energético a nivel mundial. Esta volatilidad se ha intensificado tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió que Washington “no terminó” con sus acciones ofensivas contra Irán. En este sentido, el ejército estadounidense ha confirmado la ejecución de bombardeos durante once noches consecutivas. El objetivo estratégico de estas operaciones es degradar la capacidad de Irán para generar amenazas contra el transporte marítimo comercial, específicamente en el estrecho de Ormuz, el cual es reconocido como una de las rutas más críticas para las exportaciones globales de petróleo crudo.

Sumado a la confrontación directa con Irán, el presidente Trump ha elevado el tono de sus advertencias hacia los rebeldes hutíes de Yemen, quienes mantienen una alianza con el gobierno iraní. El mandatario estadounidense aseguró que tomará medidas contra este grupo en caso de que se materialice la amenaza de bloquear los puertos de Arabia Saudita. Para los inversores internacionales, este escenario representa un riesgo adicional que podría comprometer seriamente el comercio mundial de hidrocarburos.

Desde la perspectiva del análisis técnico y fundamental, algunos expertos han advertido que cualquier interrupción efectiva de las rutas marítimas principales podría disparar los precios a niveles aún más altos. Jay Hatfield, representante de Infrastructure Capital Management, señaló que la visión actual sitúa el precio en un rango comprendido entre los 80 y 90 dólares, dependiendo estrictamente del flujo de noticias provenientes de la zona de conflicto. No obstante, Hatfield subrayó que el cierre del Mar Rojo constituiría una amenaza real y tangible que podría impulsar el valor del barril por encima de los 100 dólares.

Mientras el sector energético se mantenía en alerta, los mercados financieros en Asia mostraron un comportamiento distinto, registrando una segunda jornada consecutiva de ganancias. Este optimismo fue impulsado principalmente por el sector tecnológico, donde las acciones recuperaron terreno tras varias semanas de volatilidad asociadas a las expectativas sobre la inteligencia artificial. Los inversores buscaron aprovechar las oportunidades surgidas tras los resultados positivos del martes en el índice Nasdaq de Wall Street.

En Tokio, el índice Nikkei 225 logró un avance del 1,9%, alcanzando los 67.511,13 puntos. Por su parte, el mercado de Seúl, caracterizado por una fuerte presencia de compañías dedicadas a los semiconductores, experimentó un salto significativo del 5,4%. No obstante, la tendencia no fue uniforme en toda la región, ya que el índice Hang Seng de Hong Kong retrocedió un 0,9%, mientras que la bolsa de Shanghái cerró con una ganancia moderada del 0,4%.

El interés de los operadores también se centró en la publicación de los balances trimestrales de las grandes tecnológicas estadounidenses. Mientras que los resultados de Alphabet (matriz de Google) y Tesla se dieron a conocer posteriormente, el mercado aguarda para la próxima semana la presentación de cuentas de gigantes como Microsoft, Meta, Apple y Amazon. Este movimiento en el sector tecnológico refleja un cambio parcial en el ánimo de los inversores, quienes habían manifestado dudas previas sobre las valuaciones de las empresas vinculadas a la inteligencia artificial.

Finalmente, el mercado de divisas reflejó el impacto de la crisis energética. El yen japonés volvió a debilitarse frente al dólar, cayendo por debajo de las 163 unidades por dólar, marcando su nivel más bajo desde 1986. Esta presión cambiaria se atribuye en gran medida al encarecimiento del petróleo, factor que afecta severamente a la economía japonesa debido a su alta dependencia de las importaciones de energía. En otras plazas, el euro se cotizó en 1,1407 dólares y la libra esterlina en 1,3386 dólares, manteniéndose la relación entre ambas monedas prácticamente sin cambios.