La cadena hotelera española Meliá ha anunciado formalmente que cesará la totalidad de sus operaciones en Cuba. Esta decisión, comunicada este martes, responde a lo que la compañía describe como "persistentes dificultades" que han hecho imposible garantizar las condiciones mínimas de estabilidad necesarias para mantener el desarrollo de sus actividades comerciales en la isla caribeña.
El proceso de salida se llevará a cabo a través de su filial en Portugal, Ilha Bela Gestao e Turismo. Según la información remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España, dicha entidad ha decidido concluir la prestación de servicios en los 34 hoteles que gestionaba en el territorio cubano. La fecha límite para el cese de actividades ha sido fijada para el próximo viernes 24 de julio.
En el comunicado oficial, la firma detalló que esta resolución es la consecuencia directa de una serie de obstáculos acumulados. Específicamente, Meliá señaló la existencia de dificultades operativas, legales, económicas y financieras que afectan el entorno general del país. Según la empresa, estos factores combinados han erosionado la viabilidad del negocio, impidiendo que se establezcan las garantías de estabilidad requeridas para operar de manera sostenible.
Este anuncio no es un evento aislado, sino que sigue a una tendencia de retirada ya iniciada por la cadena. En el pasado mes de junio, Meliá ya había informado sobre la salida inmediata de 15 de sus hoteles. En aquella ocasión, la compañía justificó la medida basándose en el complejo "contexto geopolítico, social, legal y económico" que atraviesa la región. Este movimiento se enmarca en un éxodo más amplio de empresas del sector turístico, incluyendo la salida de diversos operadores turísticos y aerolíneas que han optado por abandonar el mercado cubano.
El escenario externo ha jugado un papel determinante en esta crisis. Desde el mes de enero, el Gobierno de Estados Unidos ha intensificado la presión sobre la administración cubana. Washington ha amenazado con imponer sanciones a todas aquellas empresas extranjeras que operen en la isla en colaboración con el Gobierno liderado por el presidente Miguel Díaz-Canel. A esta presión política se suma un bloqueo petrolero que ha impactado severamente la infraestructura y la logística interna del país.
En los últimos años, el Gobierno de Cuba había apostado por el turismo como el principal motor de su economía y la fuente primordial para la captación de divisas extranjeras. Sin embargo, este sector no logró recuperarse tras el impacto de la pandemia de covid-19. La situación se ha visto agravada por problemas internos críticos, como los constantes apagones eléctricos, que junto a la presión ejercida desde Washington, han provocado un desplome en la llegada de visitantes internacionales.
Las cifras reflejan la gravedad de la crisis turística. Entre los meses de enero y mayo, Cuba registró la llegada de solo 360.000 turistas, lo que representa una caída interanual del 58 %. Este descenso drástico evidencia la incapacidad del sector para atraer nuevamente al flujo de viajeros que sostenía la economía local.
En términos de infraestructura, la salida de Meliá implica la gestión de 14.053 habitaciones distribuidas en los 34 hoteles mencionados. No obstante, la compañía aclaró que muchas de estas habitaciones ya se encontraban cerradas previamente, debido a la baja demanda de servicios y a las ya mencionadas dificultades operativas que impedían su funcionamiento normal.
Ante el cierre, la cadena española informó que se encuentra trabajando en un plan para asegurar una "transición ordenada y responsable". El objetivo es minimizar, en la medida de lo posible, el impacto negativo sobre los diversos grupos de interés vinculados a la operación. Esto incluye a los colaboradores, clientes, proveedores y los socios locales que han formado parte de la estructura operativa de la empresa en Cuba.
Finalmente, la compañía expresó su agradecimiento a todas las personas y entidades que integraron su trayectoria en la isla durante los años de actividad, subrayando que mantiene el respeto y la consideración hacia el país, a pesar de que las condiciones actuales obliguen al cierre definitivo de sus operaciones.


