La Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype) ha tomado una decisión drástica ante el panorama económico actual, declarando formalmente en estado de emergencia a todo su sector. Esta medida surge como respuesta directa a la implementación y el comportamiento del tipo de cambio flexible, el cual, según la organización, ha profundizado la crisis financiera que atraviesan miles de unidades productivas en todo el territorio nacional.
Ante esta situación crítica, la Conamype ha emitido un ultimátum al Gobierno nacional, otorgándole un plazo perentorio de 48 horas para la instalación de una mesa de diálogo. El objetivo de este encuentro sería analizar las medidas urgentes necesarias para mitigar el impacto económico, ya que el sector advierte que la actual volatilidad y el incremento en la cotización de la divisa estadounidense amenazan con provocar el cierre masivo de empresas en el país.
La tensión económica se refleja claramente en las cifras recientes. Para este miércoles 22 de julio, el Banco Central de Bolivia (BCB) dispuso, mediante una resolución emitida la noche del martes, que la cotización oficial del dólar se sitúe en 11 bolivianos. No obstante, la realidad del mercado paralelo muestra una brecha aún más pronunciada, donde el precio para la compra se ha fijado en Bs 11,35 y el precio para la venta en Bs 11,30.
Este escenario es el resultado de un proceso de transición en la política monetaria. El esquema denominado "dólar flexible" fue implementado en Bolivia el pasado 29 de junio de 2026. En sus inicios, bajo este nuevo modelo, la divisa comenzó con una cotización de Bs 9,73. Este cambio representa una ruptura significativa respecto a la política anterior, donde durante años el país mantuvo un tipo de cambio oficial fijo de Bs 6,96. En un corto periodo de tiempo, la moneda ha escalado desde aquel valor histórico hasta alcanzar los actuales 11 bolivianos.
La presidenta de Conamype, Helen Rivero, ha manifestado su profunda preocupación y malestar respecto al manejo de esta coyuntura por parte del Ejecutivo. Rivero denunció públicamente que las micro y pequeñas empresas han sido sistemáticamente excluidas de las mesas de trabajo impulsadas por el Gobierno para analizar la situación económica. Esta omisión es calificada como grave, considerando que este sector es uno de los mayores generadores de empleo en el país.
En declaraciones contundentes, la líder gremial subrayó la importancia de su sector para la estabilidad nacional: "El Gobierno no nos está recibiendo en ninguna mesa de trabajo. No podemos desaparecer; generamos empleo, aportamos al país y traemos dinero. No puede ser que seamos la quinta rueda de este Gobierno", afirmó Rivero, resaltando la contradicción entre el aporte económico del sector y el vacío de representación en las decisiones gubernamentales.
Por otro lado, el análisis técnico sobre la medida aporta matices adicionales. 'JP' Velasco ha expresado su respaldo a la implementación del tipo de cambio flexible como mecanismo económico. Sin embargo, Velasco ha lanzado una advertencia clara: si no existe un ingreso real y sostenido de divisas al país, el precio del dólar continuará su tendencia alcista, lo que podría agravar aún más la situación de las unidades productivas.
Mientras la incertidumbre económica persiste y el sector empresarial aguarda la respuesta del Gobierno al plazo de 48 horas, el Estado boliviano también enfrenta otros desafíos logísticos y de seguridad. En este contexto, se ha informado sobre el despliegue de más de 300 efectivos militares y policías, quienes han sido movilizados específicamente para intensificar la lucha contra el contrabando de combustibles, una problemática que corre paralela a la inestabilidad cambiaria.
En resumen, el sector de la micro y pequeña empresa se encuentra en una encrucijada donde el salto del dólar de Bs 6,96 a Bs 11 ha generado un estado de emergencia que podría derivar en el cese de actividades de numerosas empresas si no se establece un canal de comunicación efectivo y soluciones concretas con el Poder Ejecutivo.
