La destitución de Mykhaylo Fedorov, el popular ministro de Defensa de Ucrania, ha desencadenado una situación de inestabilidad política y militar en el país. A pesar de los recientes éxitos en el campo de batalla, la salida del funcionario ha provocado manifestaciones inusuales en las calles de Kyiv y ha evidenciado una división pública sin precedentes dentro del ejército ucraniano respecto a la conducción de la guerra contra la invasión rusa.
Fedorov, quien desempeñó el cargo durante seis meses y fue reconocido por su dinamismo e innovación, anunció a última hora del miércoles su relevo. La decisión surge en un contexto de profundos desacuerdos con el jefe de las fuerzas armadas, Oleksandr Syrskyi. Ante la reacción social, el presidente Volodímir Zelensky reconoció este jueves la existencia de las protestas y manifestó incertidumbre sobre el futuro del exministro en su administración, señalando que hablarán más adelante sobre cómo se definirá esa situación.
La salida de Fedorov ha generado una tormenta política que ha trascendido las fronteras ucranianas, sacudiendo la percepción de los aliados occidentales. Según declaraciones de un alto funcionario europeo en Kyiv brindadas a CNN, la destitución resultó “bastante sorprendente”. El funcionario sugirió que esta medida podría tener repercusiones significativas en las relaciones con aliados clave, quienes veían en Fedorov a un líder comprometido con el combate a la corrupción tanto en el aparato gubernamental como en el ejército.
Con 35 años y una trayectoria previa como ministro de Transformación Digital, Fedorov gozaba de un amplio respaldo entre las tropas. Su gestión se centró en la mejora de las remuneraciones y la optimización de los sistemas de rotación en el frente. De confirmarse su reemplazo definitivo, el sucesor de Fedorov se convertiría en el quinto ministro de Defensa de Ucrania desde que Rusia inició su invasión a gran escala en 2022.
El enfoque tecnológico de Fedorov fue fundamental para el avance de la defensa ucraniana. El exministro apoyó a empresas emergentes locales para desarrollar una variada gama de drones, herramientas que han sido cruciales para frenar los avances rusos y causar daños severos en refinerías y oleoductos situados a cientos de kilómetros dentro del territorio ruso. Asimismo, fue el responsable del desarrollo de drones de alcance medio que han contribuido a aislar Crimea, territorio anexado ilegalmente por Moscú en 2014.
Sin embargo, esta visión innovadora chocó con sectores de la jerarquía militar. El jueves, Fedorov arremetió abiertamente contra el general Oleksandr Syrskyi en una rueda de prensa, protagonizando la fractura más pública en el equipo de defensa desde el inicio del conflicto. “Las decisiones se toman en función de la lealtad, no de los datos”, denunció Fedorov, añadiendo que se han saboteado los cambios y que existen mentiras constantes, incluso sobre su persona.
La reacción ciudadana no se hizo esperar. Cientos de personas, principalmente jóvenes, se congregaron en Kyiv para protestar por su salida. Manifestantes consultados por CNN indicaron que la medida carece de sentido, destacando que Fedorov fue quien introdujo la tecnología que permitió que los drones asumieran gran parte del combate, protegiendo así la vida de los soldados. Este evento representa una protesta inusual en tiempos de guerra; la última manifestación de magnitud similar ocurrió hace un año, cuando se exigió la independencia de la oficina anticorrupción.
En medio de este clima de tensión y mientras misiles rusos impactaban en la capital ucraniana provocando fuertes explosiones, el presidente Zelensky anunció el nombramiento de Yevhenii Khmara, jefe interino del Servicio de Seguridad de Ucrania, como ministro de Defensa en funciones. El mandatario instó a los legisladores a respaldar esta candidatura y expresó su deseo de ver unidad entre el ejército y el Ministerio de Defensa, admitiendo que, hasta el momento, la comunicación entre ambas partes se había canalizado únicamente a través de él. Zelensky reconoció que el problema no reside solo en los implicados, sino también en su propia gestión.
La confrontación entre Fedorov y Syrskyi alcanzó niveles críticos cuando el exministro afirmó que la idea de que Syrskyi pueda mantener el frente es “una farsa”, acusándolo de idear cómo dividir el país en lugar de buscar la manera de vencer a Rusia. Fedorov insistió en que los líderes militares fuertes han sido marginados y que existe una resistencia constante al cambio que debe ser superada.
Por su parte, otros mandos militares han tenido visiones divididas. Mykhailo Drapatiy afirmó que el ejército había ganado un aliado en el Ministerio de Defensa durante los últimos seis meses, alguien que no solo satisfizo las necesidades, sino que exigió nuevos enfoques y decisiones más rápidas. En contraste, Pavlo Yelizarov, subcomandante de la Fuerza Aérea y comandante de una unidad de drones, presentó su dimisión en protesta, calificando la destitución de Fedorov como un “gran mal para la capacidad de defensa del país”.
Fedorov cerró sus declaraciones resaltando sus logros: la adquisición de más drones en cuatro meses que en todo el año anterior, la creación de programas de apoyo para unidades de ataque modernas y la implementación de contratos con plazos de servicio fijos y salarios competitivos para la infantería y tropas de asalto.
Este reajuste ocurre en un momento crítico. Junio ha sido el mes más mortífero para la población civil ucraniana desde abril de 2022, debido al incremento de misiles rusos de largo alcance sobre edificios residenciales. Ante esto, Zelensky continúa solicitando a sus aliados un mayor apoyo en defensas aéreas, específicamente la aprobación de Estados Unidos para fabricar interceptores Patriot, la única arma capaz de neutralizar los misiles balísticos más avanzados de Rusia.


