En una grave escalada de violencia que vulnera los acuerdos internacionales, las fuerzas de ocupación de Israel, contando con el respaldo de Estados Unidos, llevaron a cabo una nueva oleada de ataques contra la Franja de Gaza este miércoles 16 de julio de 2026. Estas agresiones han resultado en el asesinato de más de una docena de palestinos, entre quienes se encuentran mujeres y niños, lo que representa un quebrantamiento directo del cese el fuego que había sido acordado en octubre de 2025.
Los ataques se distribuyeron en diversos puntos estratégicos de la Franja. En la zona de Jhan Yunis, las incursiones del miércoles por la tarde dejaron un saldo de seis personas heridas. Simultáneamente, en la zona de Mawasi, un civil resultó herido mientras se encontraba en una tienda de campaña debido al fuego israelí. Uno de los incidentes más desgarradores fue reportado en Deir al-Balah, en el centro de Gaza, donde un hombre, su esposa y su hija de apenas seis años perdieron la vida durante las operaciones militares.
Además de estos puntos, se reportó otra agresión coordinada en la que fueron asesinadas 16 personas en Gaza, un grupo que incluía a mujeres, niños y efectivos policiales. La magnitud de los bombardeos ha generado una crisis humanitaria inmediata en las zonas afectadas. El Ministerio de Salud palestino emitió una alerta urgente informando que diversas víctimas permanecen atrapadas bajo los escombros de los edificios colapsados o tendidas en las calles, ya que los servicios de ambulancia y los equipos de protección civil no han podido acceder a ellas debido a la situación de inseguridad y los bloqueos.
Estas acciones militares se desarrollan en un marco de violaciones sistemáticas al derecho internacional. Israel ha ignorado las órdenes vinculantes emitidas por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), las cuales exigen el cese inmediato de sus operaciones militares en la región. La comunidad internacional ha documentado que aproximadamente el 50 por ciento de los fallecidos en Gaza son mujeres y niños, dato que ha impulsado diversas acusaciones de genocidio ante tribunales internacionales.
En este sentido, una investigación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha acusado formalmente a Israel de cometer crímenes de guerra y genocidio específicamente contra la población infantil palestina. Según el organismo, Israel ha atacado deliberadamente a los niños, quienes representan casi el 30 por ciento de las víctimas totales en Gaza. Hasta la fecha, se contabilizan al menos 20.179 niños muertos, señalando la responsabilidad de altos funcionarios, incluido el primer ministro Benjamin Netanyahu.
El balance general de la tragedia es devastador. Desde el inicio del conflicto en octubre de 2023, la cifra total de víctimas mortales en la Franja de Gaza ha ascendido a 73.233 mártires y 173.707 heridos. Resulta alarmante que, incluso tras la firma del acuerdo de cese de hostilidades, las autoridades palestinas informen que más de 1.120 personas han sido asesinadas por Tel Aviv, mientras se intensifican los ataques no solo en Gaza, sino también en la Cisjordania ocupada y el sur del Líbano, en medio de una campaña de ocupación y limpieza étnica contra la población originaria.
En el plano político, la administración de Estados Unidos, bajo el mandato de Donald Trump, intentó implementar desde enero de este año la llamada «Junta de Paz». Esta iniciativa se presentó como una medida para finalizar la guerra mediante el establecimiento de un comité de tecnócratas palestinos respaldados por Washington. Sin embargo, la realidad en el terreno contradice los objetivos declarados, ya que Israel ha impedido la entrada de dicho comité a la Franja de Gaza. Mientras tanto, los proyectos de expansión y los ataques perpetrados por la entidad colonialista continúan desarrollándose con el respaldo continuo de Estados Unidos.


