La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha emitido una alerta sobre la proximidad de un fenómeno de El Niño que podría ser "fuerte, igual o peor que en 2023". Esta advertencia fue realizada por Ilya Espino de Marotta, subadministradora de la vía interoceánica, quien asumirá la administración total del paso marítimo el próximo 5 de septiembre. La preocupación radica en que los modelos internacionales de pronóstico indican que el fenómeno persistirá en los próximos meses y podría superar las previsiones iniciales.
De acuerdo con un informe presentado el pasado martes por el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá, se anticipa un déficit de lluvias de hasta un 55 % en todo el territorio nacional durante el segundo semestre del año. Esta situación climática adversa representa un riesgo directo para la operatividad de la vía, ya que la escasez de agua podría obligar a la autoridad a reducir el número de tránsitos diarios de embarcaciones.
Para mitigar el impacto de la falta de agua en las operaciones de las esclusas, la ACP ha implementado una estrategia de reducción progresiva del calado para los buques neopanamax que utilizan el canal ampliado. En esta estructura, el calado máximo es de 50 pies (15,2 metros). Sin embargo, se han establecido ajustes secuenciales: el 3 de julio disminuyó a 49,5 pies (15,09 metros), el 24 de julio bajó a 49 pies (14,94 metros) y, a partir del 15 de agosto, se reducirá a 48,5 pies. Además, Espino de Marotta adelantó que, tras los meses de estación seca, se prevé que entre abril y mayo de 2027 el calado se reduzca hasta los 44 pies (13,41 metros), notificando previamente a los clientes.
La subadministradora explicó que, aunque el verano de 2026 alcanzó niveles de agua comparativamente altos, el aumento en el número de tránsitos ha incrementado el consumo hídrico. Actualmente, la ACP busca equilibrar la cantidad de pasos de buques con medidas de ahorro de agua para evitar reducir los tránsitos en el próximo verano. Se ha determinado que será en noviembre cuando se defina si es estrictamente necesario disminuir la cantidad de tránsitos diarios. Como referencia, durante la crisis de 2023, los pasos diarios bajaron de los 36 habituales a 24, aunque se llegó a contemplar una restricción de hasta 18 tránsitos.
En términos operativos recientes, el flujo de buques ha estado influenciado por la crisis en Medio Oriente y el bloqueo en el estrecho de Ormuz, lo que elevó los pasos a entre 40 y 41 buques por día en un periodo de verano más húmedo de lo normal. Actualmente, la cifra se sitúa en 37 tránsitos diarios, aunque a junio pasado ya se registraba que el nivel del agua se encontraba un 17 % por debajo de su promedio. Esta situación no solo afecta el comercio, sino también el consumo humano, ya que más de dos millones de personas y diversas industrias dependen del agua de los lagos del canal.
En el plano financiero y conmemorativo, el canal celebró el 26 de junio los 10 años de la inauguración de su tercer juego de esclusas, en una fecha marcada por la conmoción de un doble sismo en Venezuela y la celebración de la Copa del Mundo. La ampliación requirió una inversión de 5.250 millones de dólares y, una década después, la ACP reporta que solo resta una deuda de 300 millones de dólares. En los últimos dos años, la vía ha generado ingresos anuales superiores a los 5.000 millones de dólares, destacando que más del 50 % de estos ingresos provienen de las esclusas neopanamax, a pesar de que estas representan solo el 25 % del número total de tránsitos, debido al mayor tonelaje que transportan.
La construcción de la ampliación dejó aprendizajes técnicos y legales significativos, habiéndose ejecutado sin detener las operaciones y con un 90 % de mano de obra panameña no calificada. El proyecto integró tecnología global, con compuertas diseñadas en Holanda y fabricadas en Italia, y válvulas procedentes de Corea.
Finalmente, la ACP mira hacia el futuro con un plan de expansión global previsto entre 2026 y 2035, con una inversión estimada de 8.500 millones de dólares. Este ambicioso proyecto incluye la construcción de los puertos de Corozal en el Pacífico y Telfers en el Atlántico, un gasoducto, un corredor logístico o canal seco, y el embalse de Río Indio, diseñado específicamente para reducir la presión causada por la escasez de agua.


