En las zonas rurales del Paraguay, se está gestando un cambio significativo en la manera en que las familias campesinas abordan su sustento económico. Tradicionalmente, la economía del campo ra’e ha dependido en gran medida de la cría de animales convencionales, específicamente del kure’i (cerdo) y el koko (pollo). Sin embargo, el escenario actual muestra una transición hacia una alternativa productiva que comienza a ganar terreno y a generar optimismo: la piscicultura.
Este giro hacia la cría de peces se presenta como una nueva esperanza para los productores locales, quienes buscan diversificar sus fuentes de ingresos y reducir la vulnerabilidad que implica depender de un solo rubro tradicional. La apuesta por el pira’i no es solo una cuestión de preferencia, sino una estrategia económica que promete rentabilidad y sostenibilidad para el núcleo familiar en el campo.
Uno de los núcleos impulsores de esta actividad se encuentra en Campo 9, ubicado en el departamento de Caaguazú. En esta localidad, una empresa especializada está liderando el fomento de este sector mediante un proceso integral que comienza en el laboratorio. La firma se encarga de la preparación de alevines, que son los peces en su etapa temprana, para luego comercializarlos a productores de diversos puntos del territorio nacional. Esta iniciativa permite que las familias campesinas tengan acceso a insumos de calidad para iniciar sus propios emprendimientos piscícolas.
Susana Barúa, especialista en piscicultura de la empresa Hildebrand, detalló el proceso productivo que se lleva a cabo. Según explicó la profesional, se trabajan especies como la tilapia, el pacú y el bagre, entre otras. El ciclo comienza con el engorde de los alevines; una vez que alcanzan el peso adecuado, la empresa los traslada a sus propios estanques y, posteriormente, los deriva a una planta de procesamiento. Es en esta etapa donde se genera el valor agregado, transformando la materia prima en productos elaborados como filetes de tilapia y pacú, así como milanesas y nuggets, optimizando así el valor comercial del producto final.
La eficiencia de este modelo productivo radica en que no se desperdicia ningún recurso. Barúa señaló que el ciclo de producción se cierra mediante el aprovechamiento de los subproductos. Elementos como la piel y el puchero son trasladados a una planta de balanceados, donde, a través de un proceso en caldera, se transforman en aceite y harina de pescado. Estos derivados son fundamentales ya que sirven como fuente de proteínas para la elaboración de alimentos destinados a los mismos peces y a otras mascotas, consolidando un sistema de economía circular.
Además de la producción industrial y comercial, la empresa ha diversificado su alcance produciendo peces destinados a acuarios, cubriendo así diferentes nichos de mercado. La especialista subrayó que el auge de la piscicultura es, en parte, una respuesta necesaria ante la crisis ambiental de los recursos hídricos, ya que en los ríos prácticamente ya no se encuentran pescados en cantidades suficientes para el abastecimiento.
Desde una perspectiva social, la piscicultura se posiciona como una herramienta estratégica para combatir el éxodo rural. Al ser un rubro altamente rentable y accesible, ofrece a los jóvenes y a las familias una razón económica para permanecer en sus tierras en lugar de migrar hacia las ciudades en busca de oportunidades. Asimismo, Barúa destacó la importancia nutricional de fomentar el consumo de pescado en la población.
El crecimiento de esta actividad se ve favorecido por la optimización del espacio. A diferencia de la ganadería tradicional, la producción de peces no requiere de grandes extensiones de tierra, lo que la hace ideal para pequeños productores. Un ejemplo de la eficiencia de este rubro es la tilapia, que en un periodo de seis meses ya se encuentra lista para la venta.
Finalmente, el sector está innovando en sus modelos de comercialización. Se ha observado un incremento en la implementación del sistema "pesque y pague" entre las familias productoras. Este modelo permite que el consumidor final acuda al establecimiento, pesque de manera segura y pague únicamente por el peso del producto que se llevará, eliminando la necesidad de intermediarios y aumentando el margen de ganancia para el productor. Para asegurar el éxito de estos emprendimientos, la empresa también brinda capacitación técnica a los productores, garantizando que el proceso de cría y engorde sea eficiente.


