La situación económica en Cuba atraviesa un periodo de extrema complejidad, marcado por un incremento desmedido en los precios de los productos básicos. De acuerdo con cifras oficiales, el costo de los alimentos en la isla ha experimentado un ascenso drástico, llegando a costar diez veces más que lo que costaban en el año 2010. Este dato pone de manifiesto la magnitud de la pérdida de valor adquisitivo y el impacto directo que el fenómeno inflacionario ha tenido sobre la canasta básica de los ciudadanos cubanos en la última década y media.
El análisis de estas cifras oficiales revela una tendencia ascendente y sostenida que ha erosionado la capacidad de consumo. El hecho de que los alimentos hayan multiplicado su precio por diez desde 2010 indica que la inflación no ha sido un evento aislado o transitorio, sino un proceso persistente que ha transformado la estructura de costos internos del país. Esta realidad económica sitúa la seguridad alimentaria y el acceso a productos esenciales en un escenario crítico, donde el costo de vida ha superado con creces los niveles registrados hace catorce años.
Ante este panorama, el economista Elías Amor ha emitido advertencias severas sobre la gestión de la economía nacional. Según el experto, la inflación en Cuba se mantiene fuera de control debido a lo que define como la inacción del régimen. Amor sostiene que la falta de medidas efectivas y la ausencia de una estrategia correctiva por parte de las autoridades han permitido que los precios sigan escalando sin un freno claro, consolidando un ciclo de inestabilidad económica que afecta la operatividad del mercado y el bienestar de la población.
La perspectiva a mediano plazo no parece ser favorable según las proyecciones del especialista. Elías Amor anticipa que, de mantenerse la tendencia actual y la falta de intervención gubernamental, la inflación podría cerrar el año 2026 en un rango situado entre el 40% y el 50%. Esta cifra representaría un escenario sumamente grave, ya que mantendría el ritmo de crecimiento de los precios en niveles alarmantes, dificultando cualquier intento de estabilización monetaria o económica en el corto plazo.
Al situar estos datos en un contexto regional, el economista advierte que Cuba podría registrar una de las tasas de inflación más altas de toda América Latina para el cierre de 2026. Esta comparación subraya que la crisis inflacionaria de la isla no es solo un problema interno, sino que posiciona al país en un lugar desfavorable frente a otras economías de la región, evidenciando una vulnerabilidad económica superior a la de sus vecinos latinoamericanos.
La relación entre la inacción gubernamental y los indicadores económicos es el eje central de la advertencia de Amor. Para el economista, el hecho de que la inflación esté fuera de control es una consecuencia directa de la omisión de políticas públicas que puedan mitigar el alza de precios. La brecha entre el costo de los alimentos en 2010 y la actualidad es la prueba tangible de un proceso que, lejos de detenerse, amenaza con intensificarse hacia el año 2026 si no se modifican las acciones del régimen.
En resumen, la combinación de datos oficiales que confirman que los alimentos cuestan diez veces más que hace más de una década y las proyecciones de un incremento inflacionario de hasta el 50% para 2026, configuran un escenario de alta volatilidad. La advertencia de Elías Amor es clara: la inacción es el motor que mantiene la inflación desbocada, colocando a Cuba en una posición de riesgo económico significativo dentro del panorama de América Latina.


