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Fórmula Greene: El método para calcular cuánto dinero deberías tener ahorrado según tu edad

La llamada "Fórmula Greene" funciona como una guía que ayuda a saber la cantidad correcta para cada etapa de la vida.

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Fórmula Greene: El método para calcular cuánto dinero deberías tener ahorrado según tu edad

Una de las inquietudes más recurrentes y persistentes para gran parte de la población adulta es la incertidumbre financiera respecto al futuro. Saber con exactitud cuánto dinero se debería tener ahorrado en una edad determinada es una pregunta constante que genera estrés en diversas etapas de la vida profesional. Ante esta preocupación, ha cobrado relevancia un procedimiento de cálculo diseñado específicamente para determinar la cantidad de capital necesaria según el momento vital de cada persona, el cual es conocido popularmente como la “Fórmula Greene”.

Este método, desarrollado por la economista Kimmie Greene, plantea una estructura para calcular la cantidad de dinero correcta que un individuo debería poseer para asegurar una calidad de vida adecuada y, fundamentalmente, para evitar complicaciones financieras al momento de enfrentar el retiro. La premisa de la Fórmula Greene es proporcionar una hoja de ruta que permita a las personas evaluar si sus hábitos de ahorro actuales son suficientes para cubrir sus necesidades futuras.

Para ejecutar este cálculo, la fórmula se basa en la interacción de dos factores fundamentales: la edad actual de la persona y su salario anual. Al combinar ambos puntos, el método permite obtener una cifra referencial sobre el ahorro acumulado que se debería tener en un momento determinado de la vida. El objetivo primordial de la economista Greene no es solo brindar un número frío, sino fomentar que los usuarios piensen sus gastos de manera más inteligente y utilicen su dinero con claridad para alcanzar metas reales y ajustadas a sus necesidades personales.

No obstante, la propia especialista ha sido enfática al señalar que los resultados de esta fórmula deben interpretarse únicamente como una guía orientativa. La economista reconoce que la vida humana es, por naturaleza, "todo menos lineal", lo que implica que existen circunstancias imprevistas o etapas difíciles en las que alcanzar los objetivos de ahorro propuestos puede resultar sumamente complejo. Por esta razón, advierte que es imposible seguir la fórmula al pie de la letra en todos los casos y que no siempre se logrará alcanzar la cantidad deseada en los plazos previstos.

A pesar de esta flexibilidad, Greene propone una regla base para mantener la salud financiera: la clave reside en que el ahorro continuo no sea inferior al 20% del salario anual. Según este planteamiento, mantener este porcentaje de ahorro constante permitiría que, cada cinco años, la persona logre acumular una cantidad equivalente a un sueldo anual completo. Esta disciplina financiera sirve como un respaldo para avanzar hacia la estabilidad económica a largo plazo.

En el camino hacia la jubilación, el texto sugiere que existen herramientas adicionales que pueden potenciar la acumulación de capital, destacando especialmente los fondos de ahorro para el retiro. Sin embargo, la especialista advierte que el uso de estos mecanismos requiere un análisis cuidadoso. Uno de los puntos críticos de estos planes es que no siempre permiten el retiro de fondos para solventar gastos de emergencia. Situaciones imprevistas como despidos laborales, enfermedades graves o el fallecimiento de familiares podrían no estar cubiertas por la liquidez de estos planes, dependiendo estrictamente del tipo de contrato y las condiciones del plan adquirido.

Finalmente, para optimizar el crecimiento del patrimonio, la economista Greene recomienda recurrir a las inversiones basadas en el "interés compuesto". Este concepto, descrito como la "magia del interés compuesto", consiste en no limitarse a ahorrar el dinero en una cuenta estática, sino ingresarlo en programas que generen ganancias a través de intereses.

La operatividad de este sistema radica en la reinversión constante. La estrategia consiste en reinvertir no solo el capital original, sino también las ganancias obtenidas en cada ciclo. Para ilustrar este proceso, se plantea el ejemplo de una inversión inicial de 10,000 pesos que genera una ganancia de 700 pesos; en lugar de retirar el beneficio, lo ideal sería reinvertir el monto total de 10,700 pesos en el siguiente ciclo. De esta manera, el capital crece de forma exponencial, permitiendo un mayor desarrollo del dinero a largo plazo y facilitando el cumplimiento de las metas financieras propuestas por la fórmula.

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