La catedrática de Fundamentos de Análisis Económico de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH), Olga Cantó, ha puesto el foco sobre una problemática crítica en el análisis económico contemporáneo: la discrepancia entre los indicadores estadísticos y la realidad vivida por la ciudadanía. Como la única experta española integrante del Panel Internacional sobre la Desigualdad (IPI), Cantó sostiene que una disminución en las cifras de desigualdad no se traduce necesariamente en una mejora del bienestar real dentro de una sociedad.
El Panel Internacional sobre la Desigualdad fue creado en 2026 con el objetivo primordial de evaluar la situación de la desigualdad a escala mundial. Esta iniciativa ha contado con el impulso coordinado de los gobiernos de España, Noruega, Brasil y Sudáfrica. El organismo está liderado por el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, quien previamente estuvo al frente del comité encargado de elaborar el informe sobre desigualdad para el G20, aportando un respaldo técnico de primer nivel a las investigaciones del panel.
Durante una entrevista con la agencia EFE, la doctora en Economía por el Instituto Universitario Europeo de Florencia explicó que existen factores específicos que ponen en peligro la estabilidad de la democracia. Según la experta, la desigualdad global sigue patrones complejos. Mientras que las cifras pueden descender al comparar el desarrollo de países como India o China con el resto del mundo, la situación es distinta cuando se analiza el ámbito interno de cada nación. En este sentido, Cantó advierte que las brechas entre personas de diferentes posiciones sociales se están agrandando en el interior de los países.
Uno de los puntos más alarmantes señalados por la catedrática es la «acumulación extrema de riqueza». Según su análisis, este fenómeno permite que grupos económicos reducidos adquieran una capacidad de influencia tal que pueden llegar a «comprar el poder político». Esta situación supone un riesgo directo para la democracia, ya que el 1 % más rico de una población puede alcanzar un nivel de riqueza suficiente para influir en la creación de leyes, logrando que el marco legislativo se adapte a sus intereses particulares en lugar de buscar el bien común.
En cuanto a la metodología de medición, Olga Cantó critica la dependencia excesiva de ciertos indicadores. Afirmó que no es posible medir la desigualdad sin que existan juicios de valor implícitos, por lo que reivindica la necesidad de utilizar baremos donde dichos juicios sean explícitos y transparentes. Actualmente, la herramienta más utilizada es el índice de Gini, el cual califica como una fórmula «muy conservadora». De hecho, la experta señala que, a pesar de su uso generalizado, este índice ha mostrado aumentos significativos en diversos países.
Para ilustrar la desconexión entre la estadística y la realidad, Cantó puso el ejemplo de España. Explicó que, en los últimos cuatro años, el índice de Gini en el país se ha reducido, lo que técnicamente sugeriría una menor desigualdad. Sin embargo, en factores fundamentales para la vida diaria, como la vivienda, los precios se han multiplicado, dificultando que una gran parte de la población pueda acceder a un derecho básico. Este escenario demuestra que la mejora en un dato estadístico no implica que el bienestar real de los ciudadanos haya aumentado.
La labor de Olga Cantó dentro del IPI se desarrollará a través de diversos grupos de trabajo especializados. Entre ellos se encuentran los equipos dedicados a la medición, el análisis de las causas, el estudio de las consecuencias y el diseño de políticas públicas para frenar el aumento de las desigualdades. Tras una reciente reunión en Johannesburgo, donde analizó las causas del problema, la experta prevé participar también en las áreas de medición y políticas en los próximos encuentros.
Uno de los objetivos iniciales y más cruciales del IPI es establecer umbrales específicos basados en el índice de Gini. La meta es determinar a partir de qué valor la desigualdad de un país alcanza niveles que alteran negativamente a la sociedad, especialmente en aquellos contextos con una expectativa de renta per cápita menor. En palabras de la catedrática, el propósito es marcar el punto exacto a partir del cual la desigualdad se vuelve especialmente dañina.
El Panel Internacional sobre la Desigualdad, que cuenta con un Consejo Consultivo compuesto por 37 expertos, aspira a consolidarse como un organismo independiente, siguiendo el modelo del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU. El siguiente paso estratégico es lograr que un grupo de 40 países, integrando tanto al Norte como al Sur global, trabajen de manera conjunta en la reducción de la desigualdad. Finalmente, el IPI planea organizar un evento de presentación oficial que coincida con la próxima Asamblea General de Naciones Unidas.


