La operatividad de los recintos portuarios en la Región del Biobío se encuentra actualmente comprometida, registrándose diversas interrupciones en sus actividades habituales. Esta situación es la consecuencia directa de un frente de mal tiempo que afecta la zona, el cual ha venido acompañado de marejadas que han alterado las condiciones de seguridad necesarias para el desarrollo de las faenas marítimas y terrestres en los terminales de la región.
En el caso específico del San Vicente Terminal Internacional (SVTI), ubicado en la comuna de Talcahuano, la situación es crítica en términos de operatividad. Por disposición expresa de la autoridad marítima, el terminal se mantiene cerrado, lo que ha derivado en la suspensión total de sus operaciones. Según los reportes actuales, no existen naves atracadas en el muelle, evidenciando la paralización completa del flujo de carga y descarga en este punto estratégico.
Ante este escenario, el concesionario de SVTI ha informado que se encuentra monitoreando permanentemente la evolución del temporal meteorológico. Para mitigar los riesgos asociados al mal tiempo, la administración del terminal ha desplegado una serie de medidas preventivas estrictas. Entre estas acciones destacan la reducción de la altura de los acopios de carga, la estabilización de las mercancías ya presentes en el recinto y la limpieza exhaustiva de los colectores de aguas lluvia, buscando evitar anegamientos o incidentes derivados de las precipitaciones y el viento.
La magnitud de la paralización en SVTI puede corroborarse a través de datos proporcionados por el sitio de seguimiento naval Marine Traffic, el cual confirma que, al momento, ningún buque se mantiene atracado en sus muelles. Asimismo, la planificación naviera del terminal indica que las recaladas de embarcaciones permanecerán suspendidas, estimando una posible reanudación de estas actividades para la mañana del viernes 17 de julio.
Por otro lado, la situación en Puerto Coronel presenta matices distintos. El terminal ha comunicado que ha logrado mantener su operación con normalidad, atribuyendo esta capacidad a su infraestructura y a los estándares operacionales implementados, los cuales permiten responder adecuadamente a eventos climáticos de esta naturaleza. No obstante, esta continuidad operativa se realiza bajo una coordinación estrecha con la Capitanía de Puerto y el cumplimiento riguroso de las instrucciones emanadas por la Autoridad Marítima, con el objetivo primordial de resguardar la seguridad del personal, la integridad de la carga y la operatividad de las instalaciones.
A pesar de mantener sus operaciones internas, Puerto Coronel también ha debido ajustar su agenda de navegación. Según la información disponible en su planificación naviera, el terminal mantendrá suspendidas las llegadas de nuevos navíos hasta la tarde de la jornada del viernes 17 de julio.
La afectación climática también se extiende a otros puntos de la región. En Puerto Lirquén, se ha reportado una situación similar de inactividad en sus muelles, los cuales se encuentran actualmente vacíos. No obstante, se prevé que este recinto vuelva a recibir buques durante el transcurso del mismo viernes 17 de julio.
Finalmente, el Talcahuano Terminal Portuario (TTP) presenta el panorama más extendido en cuanto a la reprogramación de sus actividades. Este terminal no registra agendamientos de buques hasta el próximo lunes 20 de julio, manteniendo sus muelles sin naves atracadas hasta esa fecha.
Todas estas restricciones y suspensiones de actividades en los diversos terminales de la Región del Biobío permanecerán vigentes y obligatorias hasta que sean levantadas oficialmente por la Autoridad Marítima, entidad encargada de evaluar que las condiciones del mar y el clima sean seguras para retomar el flujo logístico normal.


