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Empate técnico en Perú: 4.300 votos y actas impugnadas definen la presidencia

La diferencia entre Fujimori y Sánchez es de apenas 4.300 votos a favor de la candidata conservadora, que se ha impuesto en Lima, zonas costeras y el extranjero

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Empate técnico en Perú: 4.300 votos y actas impugnadas definen la presidencia
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Perú se encuentra sumido en un empate técnico presidencial que mantiene al país en vilo. Keiko Fujimori lidera con el 50,012 por ciento de los votos frente al 49,988 por ciento de Roberto Sánchez, una diferencia mínima de apenas 4.300 papeletas. La definición final dependerá ahora de la revisión exhaustiva de 1.556 actas impugnadas. Esta polarización electoral refleja una fractura geográfica y social entre la costa y el interior del país. Mientras Sánchez exige una revisión total para garantizar la transparencia, el sector fujimorista ha rechazado la propuesta, elevando la tensión en un escenario de fragilidad institucional donde el ganador será el noveno mandatario en una década.

El proceso electoral en Perú ha entrado en una fase de máxima tensión tras el cierre del recuento de votos el pasado viernes. Casi una semana después de que se celebrara la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, y una vez integrado el registro del voto emitido por los ciudadanos en el extranjero, el país se encuentra sumido en un empate técnico que mantiene en vilo la definición de su próxima jefatura de Estado.

Los datos definitivos del escrutinio reflejan una diferencia extremadamente estrecha entre los dos contendientes. Por un lado, la candidata conservadora Keiko Fujimori, representante del partido Fuerza Popular, ha alcanzado el 50,012% de los sufragios, lo que se traduce en un total de 9.043.384 papeletas. Por otro lado, el candidato de izquierdas Roberto Sánchez, perteneciente a la agrupación Juntos por el Perú, ha obtenido el 49,988% de los votos, sumando un total de 9.039.074 papeletas.

Esta mínima diferencia de apenas 4.300 votos sitúa a ambos candidatos en una posición de igualdad técnica, lo que impide que se proclame un ganador inmediato. La resolución final del proceso electoral dependerá ahora de la revisión de 1.556 actas que han sido impugnadas por ambas partes. Dichas actas presentan dudas sobre el escrutinio o contienen errores formales que obligan a las autoridades electorales a realizar un análisis detallado. En algunos casos, este procedimiento exhaustivo exigirá la revisión manual, papeleta por papeleta, para garantizar la exactitud del resultado.

El comportamiento electoral muestra una división geográfica y social marcada en el territorio peruano. Keiko Fujimori, hija del exmandatario Alberto Fujimori, logró concentrar la mayor parte de su apoyo en la capital, Lima, así como en las zonas costeras y entre la diáspora peruana. Precisamente, el voto emitido desde el exterior fue el factor decisivo que permitió a Fujimori superar a su rival hacia mitad de semana, después de que Roberto Sánchez encabezara el escrutinio durante los primeros días posteriores a la votación.

En contraste, Roberto Sánchez se consolidó como la opción preferida de los votantes en el centro y el sur del país andino, reflejando una polarización política basada en la ubicación geográfica y la tendencia ideológica.

La urgencia de resolver este proceso es alta, ya que los peruanos acudieron a las urnas el pasado domingo con la esperanza de poner fin a una prolongada etapa de inestabilidad política. El nuevo presidente que resulte de este proceso será el noveno mandatario en ocupar el cargo en el periodo de una década, sucediendo a José María Balcázar, quien llegó a la presidencia en el mes de febrero.

Ante la fragilidad del resultado, Roberto Sánchez ha hecho un llamado a la transparencia. El candidato de izquierdas afirmó este sábado que, independientemente de quién sea el ganador final, la diferencia actual es tan reducida que el país merece que no quede ninguna duda sobre la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas. En este sentido, Sánchez propuso a Keiko Fujimori unirse para solicitar a las autoridades electorales una revisión exhaustiva de toda la segunda vuelta.

Sin embargo, esta propuesta fue rechazada por el sector fujimorista. Luis Galarreta, aspirante a la vicepresidencia por Fuerza Popular, descartó la solicitud de Sánchez y exhortó a mantener la prudencia durante el proceso de resolución de las actas impugnadas.

La tardanza en el recuento y la estrechez del margen han reavivado las dudas sobre la transparencia del sistema electoral peruano. Esta situación se ve agravada por los antecedentes de la primera vuelta celebrada en abril, donde ya se habían extendido sospechas de fraude. En aquella ocasión, la falta de material electoral en diversos colegios obligó a ampliar la jornada de votación por un día adicional, lo que ha contribuido al clima de incertidumbre que rodea la actual definición presidencial.

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