El líder de la organización criminal transnacional Tren de Aragua, Héctor Rustherford Guerrero Flores, conocido bajo el alias de ‘Niño Guerrero’, ha muerto durante una operación militar ejecutada por el Comando Sur de los Estados Unidos. El ataque tuvo lugar en Sifontes, una zona ubicada en el Arco Minero del estado Bolívar, al sur de Venezuela, y fue coordinado estrechamente entre las fuerzas estadounidenses y las autoridades venezolanas.
La noticia de la muerte de uno de los delincuentes más buscados de Sudamérica fue difundida oficialmente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a través de su red social Truth. El anuncio llegó tras una serie de rumores que circulaban en Venezuela sobre una operación militar en las zonas mineras del sur del país, la cual se centraba en la localización y neutralización de Guerrero Flores.
Este operativo se produce en un contexto político complejo, ocurriendo cinco meses después de que Estados Unidos capturara a Nicolás Maduro. En aquel momento, la administración estadounidense acusaba al gobierno chavista de mantener vínculos de cooperación con el Tren de Aragua, una organización criminal implicada en delitos graves como secuestros, extorsiones, tráfico y trata de personas.
Héctor Rustherford Guerrero Flores, de 42 años, se encontraba en calidad de prófugo desde el año 2023. Su desaparición ocurrió tras un operativo llevado a cabo por las autoridades venezolanas en la cárcel de Tocorón, centro penitenciario que funcionaba como la base principal de operaciones del Tren de Aragua. Bajo el mando de Guerrero, la organización expandió sus actividades delictivas por diversos países de América Latina, llegando incluso a territorio estadounidense, donde la administración de Trump la calificó formalmente como una organización terrorista.
Washington había señalado que Guerrero Flores fue el responsable de transformar lo que inició como una pandilla carcelaria enfocada en el soborno y la extorsión en una estructura criminal de alcance continental. Debido a que el grupo representaba una amenaza directa para la seguridad pública en toda la región, el 17 de julio del año pasado, el gobierno de Estados Unidos impuso sanciones contra el líder y otros cinco integrantes de la banda.
Desde el año 2024, el Departamento de Estado de EE.UU. ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares por cualquier información que permitiera la captura del fugitivo. Según datos de la organización InSight Crime, la trayectoria delictiva de Guerrero comenzó en el año 2000, cuando atacó a efectivos policiales en su estado natal, Aragua, y se involucró en actividades de microtráfico de drogas.
Venezuela también había ofrecido una recompensa por su captura, aunque no se especificó el monto, luego de la intervención en Tocorón. En dicha prisión, Guerrero cumplía una condena de más de 17 años impuesta en 2018, tras ser hallado culpable de doce delitos, entre los que destacan el ocultamiento de armas de guerra y el homicidio intencional.
De acuerdo con InSight Crime, el ‘Niño Guerrero’ asumió el mando del Tren de Aragua aproximadamente en 2015. Aunque la banda ya existía previamente, Guerrero se presentó públicamente como el líder durante una fiesta, asegurando que bajo su dirección mejorarían las condiciones de vida de los residentes locales. Sin embargo, un año después, fue acusado ante un juzgado en Maracay por múltiples robos a residencias, porte de armas, tráfico de estupefacientes y varios asesinatos. En febrero de 2018, aceptó los cargos y fue sentenciado.
Durante su estancia en la cárcel de Tocorón, Guerrero Flores vivió en condiciones de lujo exorbitantes. Contaba con una casa de dos pisos dentro del penal donde recibía visitas sin restricciones y tenía acceso a instalaciones como una discoteca, un campo de béisbol, una piscina y hasta un zoológico privado.
Tras la intervención de 2023 en el penal, los organismos de seguridad venezolanos difundieron su identidad y los delitos por los que era buscado, incluyendo terrorismo y secuestro. En aquel entonces, Nicolás Maduro afirmó coordinar operativos de búsqueda con Chile, Perú, Ecuador y Colombia. Posteriormente, en diciembre, el depuesto mandatario insistió en que la banda había sido derrotada basándose en la ley y la Constitución. No obstante, las capturas de miembros de la banda en países vecinos confirmaron que la estructura criminal seguía operando fuera de las fronteras venezolanas hasta el momento de la muerte de su líder.


