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Un tatuaje para reconocerlo: la tragedia de un migrante deportado que murió en un terremoto en Venezuela

Daniel, quien fue deportado desde Estados Unidos y repatriado a Venezuela el 24 de junio, se convirtió en una víctima más de la tragedia en el país.

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Un tatuaje para reconocerlo: la tragedia de un migrante deportado que murió en un terremoto en Venezuela
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La tragedia de Daniel, un migrante venezolano sin antecedentes penales, se convirtió en una pesadilla tras ser deportado desde Estados Unidos. Poco después de su llegada forzada a su país natal, el joven falleció cuando el hotel donde se encontraba retenido colapsó debido a una serie de fuertes terremotos en La Guaira. El cuerpo de Daniel quedó irreconocible, y solo un tatuaje en su brazo, motivo de antiguas disputas con su madre, permitió su identificación en una morgue de emergencia. Ante la negligencia y la burocracia, su madre, Oswadeliz Núñez, ahora lucha legalmente para exigir justicia y mejores protocolos de recepción para los repatriados, denunciando que los migrantes son seres humanos y no sacos de papas.

Oswadeliz Núñez, una mujer graduada como abogada e ingeniera, recuerda con claridad la discusión que mantuvo con su hijo Daniel cuando este, a los 24 años, decidió hacerse un tatuaje. En aquel momento, el enojo de una madre prevaleció. Sin embargo, días después de que una serie de terremotos azotaran el centro-norte de Venezuela, aquel dibujo en la piel se convirtió en la única señal capaz de confirmar una tragedia: el cadáver hallado bajo los escombros de un hotel en La Guaira era el de su hijo.

La historia de Daniel es el relato de un retorno forzado que terminó en muerte. El joven había llegado a Estados Unidos en 2022, cruzando la frontera desde México para iniciar un proceso de solicitud de asilo. No obstante, su situación legal se complicó el 10 de mayo, cuando fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mientras se dirigía a su trabajo en la construcción. Según relata Núñez, Daniel ya había considerado regresar a su país natal para finales de año debido a la fuerte persecución que percibía contra los migrantes.

La detención de Daniel se originó por una multa relacionada con la falta de una licencia válida y la inasistencia a una cita en corte. El joven explicó a su madre que creía haber pagado la multa y que, debido a que se estaba mudando de domicilio, no recibió la notificación oficial de la audiencia. Registros judiciales revisados por CNN confirman que Daniel no tenía antecedentes penales en Estados Unidos, salvo infracciones de tránsito por exceso de velocidad y conducir sin licencia. Aunque un juez lo absolvió del cargo relacionado con la licencia el 9 de junio, imponiéndole solo una multa, el ICE lo mantuvo bajo custodia. Núñez afirma que su hijo fue presionado psicológicamente en el centro de detención para firmar su autodeportación.

El 24 de junio, Daniel fue incluido en un vuelo de repatriación que partió desde Miami con destino al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. En la aeronave viajaban 146 personas, entre ellas 120 hombres, 19 mujeres y siete menores. Mientras que la misión "Vuelta a la Patria" informó que los pasajeros fueron recibidos "con dignidad" y bajo los protocolos necesarios para un "feliz reencuentro", la realidad para la familia Núñez fue drásticamente distinta.

El último contacto entre madre e hijo ocurrió el mismo miércoles a las 17:25 p.m., aproximadamente 40 minutos antes del primer sismo. Daniel llamó desde el teléfono de un funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) para informar a su madre que ya estaba en Venezuela, que había recibido atención médica y que pasaría la noche en el hotel El Santuario, en Macuto, estado La Guaira, mientras se completaban los trámites administrativos para trasladarlo a su hogar en El Tigre.

Ese reencuentro nunca sucedió. Los fuertes terremotos provocaron el colapso del edificio donde se encontraba retenido Daniel. Tras la catástrofe, Oswadeliz Núñez inició una búsqueda desesperada. Durante días, recorrió clínicas y morgues en La Guaira, subiendo piso por piso en hospitales para revisar cada habitación, durmiendo apenas unas pocas horas por noche.

La búsqueda terminó el lunes siguiente en la Terminal Especializada de Contenedores (TEC) de Bolipuertos, habilitada como morgue de emergencia. Allí, entre el desorden de varios cadáveres, la familia encontró el cuerpo de Daniel. Debido a que su rostro estaba totalmente destrozado, la identificación fue posible gracias a que un sobrino limpió el brazo izquierdo del joven, revelando el tatuaje que años atrás había causado la disputa entre madre e hijo. "Ahora le doy gracias a Dios que se lo hizo porque prácticamente por eso fue por lo que lo pude reconocer", expresó Núñez.

El calvario de la madre continuó con la burocracia posterior. A pesar de que le informaron que la cremación y el cementerio eran gratuitos, los tiempos de espera eran de entre 10 y 30 días. Ante la imposibilidad económica y temporal de permanecer en la zona, Núñez tuvo que pagar 680 dólares en un crematorio privado para agilizar el proceso.

Sobre este caso, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos indicó que el vuelo llegó sin incidentes y que, una vez que una persona deja de estar bajo la custodia del ICE, la agencia deja de ser responsable de ella. Por su parte, el Ministerio de Comunicación del Gobierno de Venezuela y la misión Vuelta a la Patria no han respondido a las solicitudes de comentarios sobre los protocolos seguidos tras los terremotos.

Oswadeliz Núñez ha declarado que su lucha no termina con la recuperación de las cenizas de su hijo. La profesional del derecho busca especializarse en nuevas ramas legales para exigir justicia e indemnización moral, demandando que el Gobierno reconozca la necesidad de mejorar los protocolos de recepción de repatriados sin antecedentes penales. "No son sacos de papas, son seres humanos", sentenció la madre, quien recuerda que aún hay familias que no han logrado encontrar a sus seres queridos entre los escombros.

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