Perú se encamina este domingo a una jornada electoral decisiva para definir la identidad de su próximo Gobierno. En una segunda vuelta marcada por la polarización, se enfrentan la candidata de derecha Keiko Fujimori, representante de Fuerza Popular, y el candidato de izquierda Roberto Sánchez, quien encabeza la ticket de Juntos por el Perú. Este proceso ocurre en un contexto de profunda inestabilidad institucional, donde el país ha tenido que lidiar con la sucesión de ocho mandatarios en los últimos diez años, reflejando una crisis política persistente.
La incertidumbre predomina en el análisis de los datos previos a la votación. Las encuestas más recientes muestran un escenario sumamente ajustado que dificulta cualquier pronóstico definitivo. Por un lado, el último sondeo realizado por la encuestadora Ipsos sitúa a Roberto Sánchez con un 43,8% de las preferencias, mientras que Keiko Fujimori alcanza un 43,2%. Esta diferencia es mínima y se encuentra dentro del margen de error estadístico, lo que sugiere un empate técnico entre ambos contendientes. En contraste, la encuestadora Datum presenta un panorama más favorable para la candidata de Fuerza Popular, otorgándole una ventaja con el 39,7% frente al 35,4% obtenido por Sánchez.
La maquinaria electoral ya se encuentra en marcha. Debido a las diferencias horarias, la jornada comenzó mucho antes en el continente de Oceanía. En las ciudades de Wellington y Auckland se instalaron tres mesas de votación para atender a un total de 841 electores. Esta operación es parte de un despliegue global más amplio, ya que un total de 1,19 millones de peruanos están habilitados para ejercer su derecho al voto fuera del territorio nacional. Para ello, se han dispuesto 219 locales de votación distribuidos en 73 naciones distintas.
Sin embargo, el ánimo de la población que acude a las urnas es predominantemente sombrío. De acuerdo con los reportes de IDEA Internacional, los ciudadanos llegan a los centros de votación con una sensación de frustración y tristeza, manifestando un entusiasmo muy bajo. La organización señala que el electorado no se siente genuinamente convocado por las propuestas de ninguno de los dos candidatos. En este sentido, el comportamiento electoral parece moverse principalmente por el rechazo al adversario más que por la adhesión a un proyecto. Históricamente, el antifujimorismo ha sido el factor determinante en los comicios peruanos, aunque diversos analistas advierten que esta fuerza se ha debilitado con el tiempo, otorgando a Fujimori posibilidades reales de victoria en esta oportunidad.
En cuanto a los perfiles de los aspirantes, Keiko Fujimori, de 51 años, es la hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, cargo de quien fue Primera Dama a la edad de 19 años. En el ámbito académico, posee estudios de Administración por la Universidad de Boston y un magíster de la Universidad de Columbia. Desde el año 2010 lidera la organización Fuerza Popular y llega a estos comicios en su cuarto intento por alcanzar la presidencia, habiendo perdido anteriormente en los procesos de 2011, 2016 y 2021. En esta última elección, la diferencia fue mínima, perdiendo por menos de 50.000 votos. Su trayectoria política ha estado marcada por complicaciones judiciales, incluyendo acusaciones de lavado de activos relacionadas con la empresa brasileña Odebrecht y el hecho de haber estado en prisión preventiva en dos ocasiones.
Por su parte, Roberto Sánchez, de 57 años, es oriundo de Huaral, localidad cercana a Lima. De formación profesional, es psicólogo egresado de la Universidad de San Marcos y cuenta con un magíster en Políticas Sociales. Su trayectoria está ligada a la militancia de izquierda desde su juventud. Recientemente, desempeñó el cargo de ministro de Comercio Exterior durante la gestión de Pedro Castillo, con quien mantiene una relación cercana; tanto es así, que Sánchez ha prometido otorgar un indulto al expresidente si llega a ganar la presidencia. No obstante, Sánchez también enfrenta desafíos legales, ya que existe una acusación fiscal en su contra por el presunto falseamiento de aportes partidarios realizados entre los años 2018 y 2021.
Con estos perfiles y un clima de desánimo ciudadano, Perú espera el cierre de las mesas y el conteo de votos para intentar cerrar un ciclo de inestabilidad política y comenzar una nueva etapa gubernamental.


