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Padre e hijo secuestran a empleados federales en bosque de California: finalización exitosa tras 15 horas

Dos trabajadores del Servicio Forestal de EE.UU. realizaban trabajo de campo en un bosque del norte de California la mañana del jueves cuando fueron secuestrados a punta de pistola, atados con bridas y llevados a un remolque remoto, dijeron las autoridades.

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Padre e hijo secuestran a empleados federales en bosque de California: finalización exitosa tras 15 horas
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Dos trabajadores del Servicio Forestal de Estados Unidos fueron secuestrados a punta de pistola y mantenidos cautivos durante 15 horas en una zona remota del bosque nacional Shasta-Trinity, en California. Los captores, un padre y un hijo, utilizaron bridas para atarlos y amenazaron a las autoridades con el uso de munición real y granadas, lo que desencadenó un despliegue masivo de seguridad coordinado por el FBI y fuerzas locales. Tras una compleja operación de negociación apoyada por el uso de drones, las víctimas fueron liberadas sanas y salvas. Poco después, Joseph y Phoenix Henrichsen se entregaron a las autoridades y fueron procesados por secuestro de empleados federales, un delito que podría costarles cadena perpetua y multas económicas considerables. A pesar de la peligrosidad del armamento incautado, incluyendo un rifle AR-15, el operativo terminó sin víctimas. El motivo del ataque sigue siendo desconocido y actualmente es el centro de la investigación judicial.

Dos trabajadores del Servicio Forestal de los Estados Unidos fueron víctimas de un aterrador secuestro mientras realizaban labores de campo en una zona boscosa del norte de California. El incidente, que ocurrió la mañana del pasado jueves, mantuvo en vilo a las autoridades y a las familias de los afectados durante más de medio día, culminando en un despliegue masivo de seguridad y una compleja operación de negociación.

Según informaron las autoridades, los dos empleados federales fueron abordados a punta de pistola mientras desempeñaban sus funciones. Los secuestradores procedieron a atarlos con bridas y los trasladaron contra su voluntad hacia un remolque ubicado en una zona remota del bosque nacional Shasta-Trinity. La gravedad de la situación quedó evidenciada cuando uno de los sospechosos utilizó el teléfono móvil de una de las víctimas para realizar una llamada, en la cual afirmó explícitamente que había tomado como rehenes a dos empleados federales del Servicio Forestal y advirtió que contaba con munición real lista para ser utilizada.

Esta llamada de amenaza desencadenó una movilización inmediata y coordinada de fuerzas del orden locales, estatales y federales. El operativo enfrentó serios desafíos logísticos debido a la ubicación del campamento, el cual se encontraba situado a 600 metros de altura en un terreno escabroso, accesible únicamente a través de un camino de un solo carril. Los agentes tuvieron que subir a toda prisa por este difícil acceso para intentar localizar a las víctimas y contener la crisis.

En el transcurso de las negociaciones, las fuerzas de seguridad implementaron el uso de drones, herramienta que resultó fundamental para identificar la ubicación exacta del remolque y establecer un contacto inicial con el presunto líder del secuestro. El sheriff del condado de Siskiyou, Jeremiah LaRue, detalló que, al lograr la comunicación, el padre de los sospechosos manifestó su deseo de hablar específicamente con el Buró Federal de Investigaciones (FBI), reiterando que poseía armas de fuego y municiones.

El proceso de diálogo formal comenzó alrededor de las 4:20 p. m., aproximadamente cuatro horas después de que se establecieran los primeros contactos. A partir de ese momento, las fuerzas del orden federales y locales se embarcaron en un intenso intercambio de negociaciones que se prolongó durante casi diez horas adicionales. Finalmente, tras 15 horas de cautiverio, los dos trabajadores del Gobierno fueron liberados con una diferencia de 15 minutos entre uno y otro, regresando a sus hogares a salvo.

Menos de una hora después de la liberación de los rehenes, las autoridades lograron comunicarse exitosamente con uno de los sospechosos, lo que permitió que el padre y el hijo salieran juntos del remolque y se entregaran. El Departamento de Justicia identificó a los presuntos secuestradores como Joseph Charles Henrichsen, de 49 años, y su hijo Phoenix Henrichsen, de 23 años. Ambos se encuentran actualmente bajo custodia tras ser acusados formalmente de secuestro de empleados federales. Aunque los sospechosos ya están detenidos, la agencia informó que el motivo detrás de este acto aún no está claro y continúa siendo objeto de investigación.

En cuanto al armamento involucrado, Brian Tosh, agente especial interino a cargo del FBI, reveló que Joseph Henrichsen portaba un rifle estilo AR-15 y cuchillos, además de haber afirmado que tenía granadas en su poder. Tosh destacó la peligrosidad de la situación, señalando que las crisis de este tipo no suelen terminar con todos los involucrados a salvo, y expresó su orgullo por el trabajo realizado por los equipos operativos. Por su parte, el sheriff LaRue describió el proceso de rendición y negociación como uno de los más fluidos que ha presenciado en muchos años.

El jefe del Servicio Forestal de EE.UU., Tom Schultz, manifestó estar agradecido más allá de las palabras por el regreso seguro de sus trabajadores. Schultz calificó el resultado como un testimonio de la habilidad y el profesionalismo de los agentes del Servicio Forestal, el FBI, la Oficina del Sheriff del Condado de Siskiyou y todos los socorristas involucrados. Asimismo, reconoció en conferencia de prensa que el secuestro fue una experiencia aterradora no solo para los empleados, sino también para sus familias, colegas y todas las personas comprometidas con el servicio público.

En el ámbito legal, los Henrichsen enfrentan consecuencias severas. De ser condenados por los cargos presentados, ambos podrían enfrentarse a una pena máxima de cadena perpetua y a una multa económica de 250.000 dólares estadounidenses.

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