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Industria azucarera de Nicaragua cierra zafra con crecimiento marginal y presión por desplome de precios internacionales

La industria azucarera de Nicaragua concluyó la zafra 2025 – 2026, en la que produjo 16.5 millones de quintales de azúcar. La cifra superó en 35 289 quintales (0.21%) a la producción del ciclo anterior, pero se quedó corta para alcanzar la meta de casi 17 millones de quintales que se habían planteado al inicio [...] La entrada Pobre crecimiento de la zafra azucarera 2025-2026 en Nicaragua se publicó primero en Confidencial .

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Nicaragua cerró la zafra 2025-2026 con una producción de 16.5 millones de quintales de azúcar. Aunque representa un crecimiento marginal del 0.21%, la cifra quedó por debajo de la meta de 17 millones proyectada por los ingenios. Pese a esto, las autoridades aseguran que no hay riesgo de desabastecimiento interno, ya que la producción supera ampliamente el consumo nacional y permite mantener las exportaciones. Este resultado fue afectado por condiciones climáticas adversas, como una canícula extendida y lluvias irregulares, que redujeron el rendimiento de la molienda. Además, el sector enfrenta una fuerte presión económica debido a que los precios internacionales del azúcar cayeron un 10.3% en 2025, impulsados por la alta producción en China, Tailandia y Brasil. A pesar de los desafíos, la industria se mantiene como un pilar económico que genera 186,000 empleos y aporta significativamente a la matriz energética del país. Para el próximo ciclo, los productores planean expandir las áreas de cultivo en dos mil manzanas para mitigar los riesgos climáticos y buscar una mayor optimización de los rendimientos.

La industria azucarera de Nicaragua ha dado por finalizada la zafra correspondiente al ciclo 2025 – 2026, arrojando un resultado de 16.5 millones de quintales de azúcar producidos. Si bien esta cifra representa un incremento respecto al ciclo anterior, el crecimiento es marginal, situándose en apenas 35 289 quintales adicionales, lo que equivale a un aumento del 0.21%. Este resultado deja al sector por debajo de la meta ambiciosa de casi 17 millones de quintales que se habían proyectado inicialmente los cuatro ingenios azucareros que operan en el territorio nacional.

A pesar de no haber alcanzado el objetivo productivo planteado al inicio del periodo, las autoridades y ejecutivos del sector aseguran que no existe riesgo de desabastecimiento de azúcar para la población nicaragüense. Esta seguridad se fundamenta en que el consumo interno del país se estima en aproximadamente 6.3 millones de quintales, lo que permite que el excedente de la producción sea destinado a los mercados de exportación.

El cultivo y el procesamiento de la caña de azúcar continúan siendo pilares fundamentales en la dinámica económica de Nicaragua. Según datos proporcionados por el Banco Central de Nicaragua, entre los años 2022 y 2025, esta actividad generó un acumulado de casi 598 millones de dólares en exportaciones. Además, la industria ha tenido un impacto significativo en la matriz energética, siendo responsable de la generación de alrededor de 920 000 megavatios hora desde la zafra 2021 – 2022, según reportes detallados por la revista Azúcar de Nicaragua.

En términos de impacto social y laboral, el sector azucarero es una fuente crucial de ingresos para miles de familias. Mario Amador, gerente general del Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA), informó en una reunión con el titular del Ministerio Agropecuario, Isidro Rivera, que la actividad es responsable de la generación de 186 000 empleos. La distribución de estos puestos de trabajo se concentra mayoritariamente en el departamento de Chinandega, donde se ubican los ingenios San Antonio y Monte Rosa. Asimismo, se registran cuotas de empleo menores, aunque significativas, en el departamento de Rivas, a través del ingenio Casur, y en Managua, mediante el ingenio Montelimar.

El análisis del cierre de la zafra revela que el ligero crecimiento del 0.21% se logró a pesar de variables negativas que afectaron el rendimiento. Durante este periodo, se registró una reducción del 0.25% en las áreas cultivadas y una disminución más pronunciada del -3.58% en las toneladas de caña de azúcar molida y procesada. Estos factores técnicos se vieron agravados por condiciones climáticas adversas que no favorecieron a los productores.

Al respecto, Mario Amador explicó en una entrevista con el canal Vos TV que la producción se alcanzó enfrentando diversas dificultades climáticas que obstaculizaron el desarrollo normal de los cultivos. Amador especificó que el sector tuvo que lidiar con una canícula extendida, así como con precipitaciones irregulares durante los meses de noviembre y diciembre, factores que impactaron directamente en la molienda.

Mirando hacia el futuro, el panorama no parece simplificarse. Si los pronósticos meteorológicos se mantienen, los productores de caña deberán enfrentar un siguiente ciclo productivo con un clima aún más restrictivo, lo que pondrá a prueba la capacidad de resiliencia e inventiva de la industria. Para mitigar estos riesgos, se prevé incrementar las áreas de cultivo en dos mil manzanas, buscando superar la barrera de las 106 mil manzanas sembradas en todo el país.

A pesar de estos esfuerzos, los expertos consideran poco probable que el sector pueda acercarse nuevamente al récord productivo obtenido en la temporada 2021-2022, cuando la producción superó los 17.7 millones de quintales de azúcar. En la actualidad, la prioridad de los ingenios es optimizar los rendimientos en la producción y la molienda.

Finalmente, la rentabilidad del sector se encuentra bajo una fuerte presión debido a la volatilidad de los mercados internacionales. Durante el año 2025, los precios internacionales del azúcar sufrieron un descenso del 10.3%, de acuerdo con datos del Banco Central. Esta tendencia a la baja se refleja en la cotización del commodity: mientras que en mayo de 2025 las 100 libras de azúcar se cotizaban en 16.86 dólares, en las últimas semanas el precio ha caído por debajo de los 14 dólares.

Este desplome de los precios internacionales se atribuye principalmente al incremento de la producción azucarera en potencias como China y Tailandia, sumado al desempeño positivo de la industria brasileña. Para los productores nicaragüenses, la única vía para elevar la rentabilidad del sector es esperar un repunte en los precios globales, aunque las condiciones actuales del mercado sugieren que dicha recuperación podría ser difícil de alcanzar.

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