En el marco de la investigación judicial conocida como la causa de los Cuadernos, han salido a la luz nuevos y comprometedores datos que ponen el foco sobre el accionar de efectivos policiales vinculados a la manipulación de pruebas. Los registros telefónicos analizados por la Justicia revelaron que Jorge Bacigalupo, sargento retirado de la Policía Federal y principal acusado de alterar las anotaciones del chofer Oscar Centeno, mantuvo un vínculo estrecho y frecuente con el comisario José Portaluri, quien se desempeñó como jefe de la Dirección de Pericias de la fuerza.
Según los datos aportados al expediente, se contabilizaron al menos 343 comunicaciones telefónicas entre Bacigalupo y Portaluri. Este flujo de llamadas no fue esporádico, sino que se extendió a lo largo de un periodo prolongado, comprendido entre el año 2017 y el 2023. La frecuencia de estos contactos resulta particularmente llamativa, ya que los registros exponen que ambos mantenían un promedio de, al menos, una comunicación semanal durante seis años consecutivos.
La relevancia de estos hallazgos radica en que los llamados se produjeron en momentos decisivos de la investigación, coincidiendo directamente con etapas críticas del proceso judicial. De acuerdo con la información revelada, los diálogos entre el exjefe de Pericias y el sargento retirado se intensificaban precisamente cuando la situación judicial de diversos exfuncionarios se tornaba más compleja, lo que sugiere una coordinación en momentos de alta tensión procesal.
Un punto central de la controversia es la contradicción entre los registros objetivos y las declaraciones oficiales. Jorge Bacigalupo, al declarar bajo juramento, había intentado minimizar la naturaleza de su vínculo con el comisario Portaluri. En su testimonio, el sargento aseguró que sus comunicaciones eran meramente formales y limitadas a ocasiones especiales, tales como saludos por cumpleaños o festividades de Pascua. Sin embargo, la evidencia técnica de los cruces telefónicos desmiente esta versión, demostrando que la relación era asidua y constante, alejándose totalmente de la descripción de saludos ocasionales.
Además del vínculo con Portaluri, la Justicia detectó otra red de comunicaciones que profundiza las sospechas sobre la gestación del expediente. Los registros telefónicos también revelaron que Bacigalupo mantuvo 84 llamadas con Oscar Centeno, el chofer cuyas anotaciones son el eje central de la causa. Estas comunicaciones ocurrieron específicamente durante la etapa de gestación del expediente procesal, el periodo en el cual se estaban sentando las bases de la denuncia y la recolección de las pruebas.
El análisis cronológico de estas comunicaciones permite establecer una coincidencia milimétrica entre los llamados y los hitos más determinantes de la denominada Operación Cuadernos. En primer lugar, los cruces telefónicos fueron fluidos durante agosto de 2018, mes en el que se produjeron las detenciones masivas de funcionarios y empresarios. En segundo lugar, se registró una actividad similar en octubre de 2019, fecha que coincidió con la sorpresiva aparición de los anotadores que habían sido reportados como quemados.
Finalmente, el patrón de comunicaciones se mantuvo hasta julio de 2023, momento en el que el peritaje oficial confirmó definitivamente la adulteración de los textos en los cuadernos. Este último punto resulta crucial, ya que vincula directamente a los implicados con el resultado final de la pericia que determinó que las pruebas habían sido manipuladas.
El conjunto de estas evidencias pone bajo la lupa la integridad de la cadena de custodia y la objetividad de los peritajes realizados en el caso. La relación sostenida entre el hombre acusado de alterar los textos y el jefe de la unidad encargada de realizar las pericias oficiales constituye un elemento clave para entender cómo se procesó la información en una de las causas más mediáticas de los últimos años. La Justicia ahora deberá determinar el contenido y la finalidad de estas cientos de llamadas que, hasta ahora, fueron negadas o minimizadas por los involucrados.


