La relación diplomática entre Colombia y Bolivia ha sufrido un deterioro significativo este miércoles 20 de mayo de 2026, tras la decisión del Gobierno boliviano de expulsar a la embajadora de Bogotá en La Paz, Elizabeth García. La medida, comunicada oficialmente por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, marca un punto de alta tensión entre ambas administraciones debido a las recientes declaraciones del mandatario colombiano, Gustavo Petro.
El anuncio formal de la expulsión fue realizado por el canciller boliviano, Fernando Aramayo, quien informó que la embajadora Elizabeth García fue declarada "persona non grata". Según el jefe de la diplomacia boliviana, esta determinación es el resultado directo de lo que el Gobierno de La Paz califica como una injerencia sistemática en los asuntos internos del país. Aramayo fue enfático al señalar que la decisión se tomó basándose en las "insistentes declaraciones públicas" del presidente Gustavo Petro.
De acuerdo con el canciller Aramayo, las acciones del presidente colombiano no solo constituyen una intromisión en la política interna de Bolivia, sino que representan un respaldo explícito a sectores que el Gobierno considera peligrosos para la estabilidad del Estado. El funcionario sostuvo que Petro ha brindado un "endoso" a un movimiento político que califica como "desestabilizador de la democracia", lo cual habría precipitado la decisión de retirar la acreditación de la diplomática colombiana.
El detonante específico de esta crisis parece ser el apoyo expresado por Gustavo Petro hacia las protestas que se han manifestado contra el actual presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. Esta postura del mandatario colombiano ha sido interpretada por la administración boliviana como un acto de hostilidad y una violación a los principios de no intervención.
Por su parte, el presidente Gustavo Petro reaccionó a la noticia de la expulsión durante una entrevista concedida a Caracol Radio este miércoles. El mandatario colombiano manifestó su preocupación y lanzó una advertencia sobre el rumbo que está tomando el Gobierno boliviano. Petro afirmó que Bolivia está transitando hacia "extremismos", sugiriendo que la reacción de expulsar a la embajadora es una prueba de dicha tendencia.
"Si por proponer un diálogo y una intermediación sacarán a la embajadora, es porque se está pasando a extremismos que pueden llevar a una situación muy difícil al pueblo boliviano, espero que eso no pase", declaró Petro durante la entrevista radial. Con estas palabras, el presidente colombiano defendió sus posturas, argumentando que sus intenciones no eran de injerencia, sino de buscar una mediación y el diálogo para resolver los conflictos internos que atraviesa Bolivia.
La discrepancia entre ambas visiones es total: mientras el canciller Fernando Aramayo describe la actitud de Colombia como un apoyo a la desestabilización democrática, Gustavo Petro la define como un intento de intermediación pacífica. La declaración de "persona non grata" contra Elizabeth García obliga a la diplomática a abandonar el territorio boliviano, dejando un vacío en la representación directa de Colombia en el país y cerrando, momentáneamente, los canales de comunicación oficiales al más alto nivel.
Hasta el cierre de esta edición, la situación permanece en un estado de incertidumbre. La advertencia de Petro sobre una "situación muy difícil" para la población boliviana subraya la gravedad de la ruptura diplomática. La comunidad internacional observa con atención cómo la tensión entre el apoyo a las protestas contra Rodrigo Paz y la defensa de la soberanía boliviana ha escalado hasta la expulsión de un representante diplomático, dejando el futuro de las relaciones bilaterales entre Bogotá y La Paz en una posición crítica.


