La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos ha emitido una denuncia formal este domingo, señalando que los recientes disturbios y bloqueos de carreteras en Bolivia tienen como objetivo principal "desestabilizar" la administración del presidente Rodrigo Paz Pereira. A través de sus canales oficiales en redes sociales, el organismo perteneciente a la gestión de Donald Trump manifestó su preocupación por la situación actual del país andino.
Según el comunicado del Gobierno estadounidense, las acciones de protesta y los cierres de rutas han derivado en una crisis humanitaria palpable, provocando una escasez crítica de suministros esenciales, específicamente medicamentos, alimentos y combustible. En este sentido, la administración republicana condenó todas las acciones destinadas a desestabilizar al gobierno, el cual calificó como "elegido democráticamente". Asimismo, expresaron su apoyo total a los esfuerzos realizados por el mandatario Rodrigo Paz Pereira para restablecer el orden público, priorizando la paz, la seguridad y la estabilidad de la población boliviana.
La situación interna en Bolivia se mantiene tensa. En las rutas que conectan La Paz y El Alto, el asedio se ha prolongado ya por dos semanas. De manera paralela, en el departamento de Cochabamba, simpatizantes del expresidente y líder cocalero Evo Morales han ocupado el aeropuerto de Chimoré por segundo día consecutivo. De acuerdo con reportes de medios locales, los manifestantes, vinculados a sectores cocaleros que respaldan a Morales, han bloqueado la pista de aterrizaje utilizando piedras y troncos. El objetivo de esta acción sería impedir que se lleven a cabo operativos policiales contra el exmandatario, quien es actualmente buscado por la justicia boliviana en relación con presuntos delitos de trata de personas y abuso de menores.
En el departamento de La Paz, la crisis persiste con al menos 15 puntos de bloqueo activos. En las últimas horas, se han registrado enfrentamientos violentos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad durante la implementación de la operación denominada "Corredor humanitario". Esta estrategia fue organizada por el gobierno central con el propósito de garantizar el paso de combustible y suministros básicos para mitigar el desabastecimiento.
Ante este escenario, el gobierno de Javier Milei ha respondido al pedido de auxilio de su colega boliviano. El pasado sábado, Argentina dispuso el envío de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina. Esta aeronave será utilizada para establecer puentes aéreos destinados al transporte de alimentos producidos en diversas localidades de Bolivia, buscando así aliviar la crisis alimentaria. Adicionalmente, la Cancillería argentina firmó un documento conjunto junto a otros siete países, expresando una preocupación colectiva por la situación humanitaria derivada de las protestas y los bloqueos que han afectado la disponibilidad de insumos esenciales.
Desde el gabinete boliviano, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, se refirió a la información que circula en redes sociales sobre supuestas muertes ocurridas durante las operaciones de despeje de rutas. Espinoza calificó estas noticias como "absolutamente falsas" y aseguró que las fuerzas del orden han actuado bajo protocolos estrictos, sin el uso de armas letales. Al mismo tiempo, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira confirmó que mantiene contactos activos con organizaciones sociales, mineros y sindicatos, en un intento por reabrir el diálogo y reducir los niveles de tensión en el país.
En contraste con el apoyo recibido de Estados Unidos y Argentina, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ofreció una visión distinta de los hechos. Este domingo, Petro afirmó que Bolivia atraviesa una "insurrección popular" motivada por protestas que exigen la renuncia de Rodrigo Paz. El mandatario colombiano, cuyo mandato finaliza el próximo 7 de agosto, describió la situación como una respuesta a la "soberbia geopolítica" y señaló que Latinoamérica y el Caribe deben ser escuchados por el mundo en paz. Petro manifestó la disposición de su gobierno para contribuir a una salida pacífica, ofreciciendo buscar fórmulas de resolución si es invitado formalmente.
La respuesta del Gobierno de Bolivia a las declaraciones de Petro fue inmediata y tajante. A través de un comunicado oficial, el Estado boliviano rechazó las palabras del presidente colombiano, argumentando que sus consideraciones no reflejan la relación de amistad, respeto y cooperación entre ambos pueblos, ni los vínculos históricos que los unen. Bolivia enfatizó que considera improcedente cualquier caracterización externa que distorsione la naturaleza de los acontecimientos o que profundice la confrontación interna. Asimismo, el Gobierno boliviano recordó la importancia del respeto al principio de no injerencia en los asuntos internos, basándose en el Derecho Internacional.
Finalmente, el apoyo de Argentina quedó reafirmado en el ámbito diplomático digital. El canciller argentino, Pablo Quirno, reposteó el texto oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia en la red social X, acompañándolo con la frase "Estamos con Bolivia", subrayando el respaldo del gobierno de Milei ante la crisis política y social que atraviesa el país.


