Una serie de revelaciones han puesto en entredicho la transparencia y la gestión del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) tras un ataque militar que impactó la escuela primaria Shajareh Tayyiba, en la localidad de Minab, Irán. Según fuentes familiarizadas con el asunto, la investigación oficial sobre el incidente ha permanecido estancada durante meses, presuntamente debido a la decisión de mandos militares de restringir el acceso a información crítica y demorar revisiones de inteligencia rutinarias.
De acuerdo con los reportes, una semana después del ataque, las dos primeras fases de una "evaluación de los daños causados por la batalla" confirmaron que Estados Unidos era el responsable de la destrucción del centro educativo. Sin embargo, las fuentes señalan que no se ordenó la tercera etapa de revisión estándar, un proceso exhaustivo generalmente ejecutado por la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA). En esta fase, los analistas revisan la totalidad de las imágenes satelitales y otras fuentes de inteligencia para determinar de manera integral lo sucedido y el impacto real de la misión.
Esta revisión, que habitualmente se realiza de forma inmediata tras ataques significativos, no había comenzado siquiera a principios de julio. Aunque en marzo se anunció una investigación independiente que incluyó entrevistas con los militares involucrados, la información obtenida ha sido restringida por el CENTCOM. Según una de las fuentes consultadas, el comando paralizó la investigación e impidió que el análisis detallado fuera accesible, limitando los datos a un círculo muy reducido de oficiales.
Mientras que un funcionario del Departamento de Defensa declaró a CNN que la investigación "sigue en curso" y que no hay más anuncios por el momento, las pruebas sugieren que el ataque fue el resultado de un error basado en inteligencia desactualizada. Se cree que las fuerzas estadounidenses atacaron la escuela primaria bajo la falsa premisa de que el lugar era una base naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. El saldo humano del incidente ha sido devastador; medios estatales iraníes informaron de la muerte de 168 niños y 14 adultos.
El problema parece ser sistémico. CNN ha informado anteriormente que altos mandos militares ignoraron advertencias en bases de datos críticas que indicaban que la inteligencia sobre objetivos en Irán estaba gravemente obsoleta. Dos fuentes afirmaron que esta decisión se tomó por "conveniencia", impulsada por la prisa de proporcionar objetivos al inicio del conflicto.
La falta de una revisión exhaustiva ha sido calificada por las fuentes como algo sin precedentes para un ataque de tal magnitud. Se sugiere que el Pentágono ha intentado minimizar los daños para evitar un escenario similar al ocurrido un año antes, cuando un análisis de la DIA reveló que los ataques contra instalaciones nucleares iraníes no habían "aniquilado" las capacidades del régimen, contradiciendo las afirmaciones públicas del presidente Donald Trump. Aquel reporte provocó la indignación de la Casa Blanca y del secretario de Defensa, Pete Hegseth, y resultó en la destitución del entonces director de la DIA, el general Jeffrey Kruse.
La tensión ha escalado hasta el Capitolio. Un grupo de veinte senadores demócratas envió una carta reciente a Hegseth y al almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, exigiendo la entrega del informe de investigación que habría sido presentado en versión inicial en abril, pero que el CENTCOM ha retenido desde entonces. Los legisladores denuncian que no hay justificación para ocultar los errores cometidos y las medidas tomadas para evitar que se repitan.
Por su parte, el presidente Donald Trump, en una entrevista con Fox News, eludió comprometerse a publicar los resultados. Aunque reconoció que es "posible" que el uso de inteligencia antigua haya provocado el incidente, puso en duda las pruebas públicas, sugiriendo que las imágenes satelitales de fragmentos de misiles Tomahawk en el lugar podrían haber sido "generadas por IA".
Finalmente, fuentes internas advierten que el uso excesivo de poderes de clasificación para restringir información básica está afectando la coordinación entre las ramas de las fuerzas armadas. Un funcionario anónimo describió esta situación como una "paranoia irracional", señalando que el aislamiento de la información debilita la eficacia operativa de las fuerzas estadounidenses al impedir que se compensen las debilidades mediante el trabajo conjunto.


