Javier Hidalgo, ex consejero delegado de Globalia, negó este martes ante el Tribunal Supremo cualquier tipo de intervención por parte de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, en el rescate de Air Europa durante la pandemia de COVID-19. La declaración se produjo en el marco del juicio por el caso mascarillas , aunque el foco principal del interrogatorio giró en torno a las circunstancias del préstamo de 475 millones de euros concedido a la aerolínea en noviembre de 2020, a través del fondo de apoyo a empresas estratégicas gestionado por la SEPI.
Hidalgo respondió con un escueto no cuando se le preguntó directamente si Gómez había influido en la concesión de la ayuda pública. Esta respuesta busca desmentir las reiteradas vinculaciones que se han hecho entre la esposa del presidente y el rescate, aunque hasta el momento no existen pruebas directas que acrediten su participación en la causa. La aparición del nombre de Gómez en este asunto se deriva de una serie de declaraciones e hipótesis que han generado controversia política y mediática, más que judicial.
El rescate de Air Europa, tercera aerolínea española por número de pasajeros, se produjo en un momento crítico para la compañía, que enfrentaba una crisis sin precedentes debido a las restricciones de viaje y la caída de la demanda provocada por la pandemia. La inyección de 475 millones de euros evitó la quiebra de la aerolínea, pero también desató sospechas sobre la transparencia del proceso.
Diversos testimonios han sugerido una supuesta cercanía personal entre Hidalgo y Begoña Gómez, y que esta relación podría haber sido utilizada para facilitar la tramitación de la ayuda. El exministro José Luis Ábalos llegó a afirmar públicamente que Hidalgo recurrió a Gómez en busca de apoyo, mientras que Koldo García, también implicado en la investigación, sostuvo que Gómez sí intervino debido a la cercanía que observó entre ambos. El empresario Víctor de Aldama, señalado como intermediario en la trama, aportó mensajes de texto que aluden a una posible vía de contacto con Gómez.
Además, se ha señalado que Gómez dirigía entonces el IE África Center, una iniciativa del Instituto de Empresa que había contado con el patrocinio de Globalia antes del rescate. También se constató que mantuvo reuniones en la sede del grupo en fechas cercanas a la negociación de la ayuda, lo que alimentó las especulaciones sobre su posible papel.
El plan de rescate aprobado por el Gobierno se articuló a través de la SEPI en dos tramos: un préstamo participativo de 240 millones de euros y otro ordinario de 235 millones, complementado con un crédito adicional avalado por el ICO por valor de 141 millones. El objetivo era sostener empresas estratégicas para la economía española afectadas por la pandemia.
La ayuda pública incluía condiciones estrictas, como el ajuste de costes, una supervisión financiera reforzada y una participación temporal del Estado en la toma de decisiones. El Gobierno ha defendido en repetidas ocasiones que el proceso se ajustó a criterios técnicos, con control de Bruselas y supervisión de organismos independientes.
Sin embargo, las sospechas sobre la implicación de Begoña Gómez no han prosperado en la investigación judicial. La Audiencia Provincial de Madrid frenó una línea de investigación que pretendía profundizar en la relación entre Hidalgo y Gómez, al considerar que se basaba en meras sospechas sin el más mínimo indicio . Esta decisión cerró la puerta, por el momento, a nuevas diligencias sobre el rescate en esa dirección.
La Fiscalía Anticorrupción ha introducido matices en su análisis, señalando la existencia de indicios de delito en el proceso y una intervención relevante del Ministerio de Transportes en favor de la operación. En su escrito, el fiscal jefe Alejandro Luzón también situó la actuación de la trama investigada en este contexto.
La declaración de Hidalgo cobra especial relevancia en este escenario. El exdirectivo no solo negó cualquier intervención de Gómez, sino que también se desmarcó de las versiones que le atribuyen haber recurrido a ella. Además, restó importancia a otros episodios que han sido objeto de especulación, como un viaje a San Petersburgo en el que coincidió con Gómez, afirmando: No sé qué se cuenta de San Petersburgo .
La posición de Hidalgo coincide con la mantenida por el Ejecutivo. El presidente Pedro Sánchez ha defendido públicamente que su esposa nada tuvo que ver con el rescate y ha apelado a los informes disponibles para respaldar su afirmación. Desde Moncloa se insiste en que la operación respondió a criterios de interés general, como proteger un sector estratégico, preservar miles de empleos y garantizar la conectividad aérea del país.
En resumen, la declaración de Javier Hidalgo ante el Tribunal Supremo no ha aportado pruebas que vinculen a Begoña Gómez con el rescate de Air Europa, aunque la controversia política y mediática en torno a este asunto persiste. La investigación judicial continúa su curso, y se espera que se esclarezcan las circunstancias del rescate y la posible implicación de otras personas en el proceso.












