El Ejército israelí ha lanzado bombardeos contra posiciones de Hezbolá en Beirut, la capital libanesa, en respuesta a ataques con cohetes contra el norte de Israel provenientes de territorio libanés. Esta escalada se produce en el contexto de un conflicto regional que ya ha cobrado más de 1.300 vidas en Líbano, según las autoridades locales.
Las Fuerzas Armadas israelíes confirmaron el inicio de los ataques a infraestructura de Hezbolá en Beirut a través de sus redes sociales, poco después de registrar los ataques desde Líbano que atribuyen al partido-milicia chií. Este ataque representa una intensificación de las hostilidades que se han desarrollado durante el último mes, tras la ofensiva israelí contra Líbano, iniciada en el marco del conflicto regional desencadenado por las acciones conjuntas de Israel y Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero.
El balance de víctimas en Líbano, proporcionado por las autoridades, asciende a 1.318 fallecidos como resultado de los ataques israelíes. La situación humanitaria en el país se deteriora rápidamente, con más de 1,16 millones de personas desplazadas de sus hogares.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido un llamamiento urgente para obtener apoyo para los sistemas de salud de los países afectados por la inestabilidad en Oriente Próximo. El director general de la OMS, Tedros Adhanom, ha destacado la necesidad de asistencia inmediata para hacer frente a la creciente crisis sanitaria.
Según datos de la OMS, la violencia en la región ha provocado un total de 3.300 muertes, 30.000 heridos y más de cuatro millones de desplazados en Líbano, Irán, Irak, Siria y Jordania. La situación en Líbano es particularmente grave, con un número significativo de desplazados internos que superan el millón de personas.
Los hospitales libaneses se enfrentan a un "aumento repentino" en el número de pacientes con lesiones graves, mientras que al mismo tiempo luchan por mantener los servicios esenciales. La OMS ha informado de que 52 trabajadores sanitarios han muerto y 128 han resultado heridos en ataques israelíes, lo que agrava aún más la crisis del sistema de salud.
La OMS estima que se necesitan 30,3 millones de dólares hasta agosto de este año para responder a las necesidades de la población afectada en todos los países de la región. La organización ha advertido que los sistemas de salud se encuentran "bajo una presión extrema" y que la falta de recursos podría tener consecuencias devastadoras para la salud y el bienestar de millones de personas.
La escalada de violencia en Líbano y la respuesta israelí en Beirut plantean serias preocupaciones sobre el futuro del conflicto regional. La comunidad internacional observa con inquietud la situación, temiendo una mayor escalada que podría tener consecuencias catastróficas para la estabilidad de Oriente Próximo. La necesidad de una solución diplomática y el respeto al derecho internacional humanitario se hacen cada vez más urgentes para evitar una mayor pérdida de vidas y sufrimiento humano. La OMS continúa trabajando en estrecha colaboración con las autoridades locales y otras organizaciones humanitarias para brindar asistencia médica y apoyo a las poblaciones afectadas, pero advierte que la magnitud de la crisis requiere una respuesta internacional coordinada y sostenida. La situación en los hospitales libaneses es crítica, con escasez de suministros médicos, personal y camas disponibles para atender a la creciente afluencia de heridos. La OMS ha enviado equipos de emergencia y suministros médicos para apoyar a los hospitales, pero la demanda supera con creces la capacidad de respuesta. La organización ha instado a todas las partes en conflicto a respetar el derecho internacional humanitario y a proteger a los trabajadores sanitarios y las instalaciones médicas. La seguridad de los trabajadores humanitarios es fundamental para garantizar que puedan brindar asistencia a las personas necesitadas. La OMS también está trabajando para prevenir la propagación de enfermedades infecciosas, que podrían agravar aún más la crisis sanitaria. La falta de acceso a agua potable y saneamiento adecuado aumenta el riesgo de brotes de enfermedades. La organización ha lanzado campañas de vacunación y está distribuyendo suministros de higiene para prevenir la propagación de enfermedades. La situación en Líbano es un recordatorio de la fragilidad de la paz y la seguridad en Oriente Próximo. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para encontrar una solución pacífica y duradera al conflicto.











