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DEMOLICIONES PALESTINAS: AUMENTO EN RIBERA OCCIDENTAL Y JERUSALÉN ESTE

DEMOLICIONES PALESTINAS: AUMENTO EN RIBERA OCCIDENTAL Y JERUSALÉN ESTE

Durante el primer trimestre del año, se ha registrado un incremento en la demolición de estructuras palestinas en la Ribera Occidental, según denunció una organización no gubernamental en un comunicado reciente. Enero marcó un inicio de año preocupante, con la destrucción de cerca de 30 instalaciones, concentradas principalmente en las gobernaciones de Hebrón, Ramala y Nablus.

La situación en Jerusalén Este también es motivo de alarma, con demoliciones focalizadas en las zonas de Silwan, Sur Baher, Jabal al-Mukaber y Beit Hanina. Estas acciones, llevadas a cabo por las autoridades israelíes, se justifican con la falta de permisos de construcción por parte de los propietarios palestinos.

Sin embargo, los palestinos argumentan que la obtención de estos permisos es prácticamente imposible debido a las políticas restrictivas implementadas por Israel en el territorio ocupado. Esta dificultad sistemática en el proceso de permisos ha sido un punto de fricción constante y una fuente de quejas por parte de la comunidad palestina y organizaciones internacionales de derechos humanos.

Además de las demoliciones relacionadas con la falta de permisos, las autoridades israelíes también han estado destruyendo viviendas de palestinos que, según su criterio, han llevado a cabo acciones contra Israel. La justificación oficial para esta política es que sirve como elemento disuasorio para prevenir futuros ataques.

No obstante, esta práctica ha sido duramente criticada por palestinos y grupos de derechos humanos, quienes la consideran una forma de castigo colectivo. Argumentan que la demolición de viviendas afecta a familias enteras, incluyendo a personas que no tienen ninguna participación en los incidentes de seguridad alegados por Israel. Esta política, según sus detractores, viola los principios de proporcionalidad y responsabilidad individual.

El contexto de estas demoliciones se produce en un momento de creciente tensión en la región, con un aumento en la población de colonos judíos en la Ribera Occidental. Según datos de la Oficina Central Palestina de Estadísticas, el número de colonos ha superado los 770 mil, de los cuales 336 mil residen en la zona ocupada de Jerusalén Este.

La expansión de los asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado es considerada ilegal por la comunidad internacional, y se considera un obstáculo para la consecución de una solución pacífica al conflicto. La presencia de colonos y la construcción de nuevas viviendas en estos asentamientos generan fricciones constantes con la población palestina local, y contribuyen a la inestabilidad en la región.

La organización no gubernamental que emitió el comunicado instó a la comunidad internacional a tomar medidas para detener las demoliciones y proteger los derechos de los palestinos en la Ribera Occidental y Jerusalén Este. Hizo un llamado a Israel para que cumpla con sus obligaciones bajo el derecho internacional y respete los derechos humanos de la población palestina.

La situación en la Ribera Occidental y Jerusalén Este sigue siendo un foco de preocupación para la comunidad internacional. Las demoliciones de viviendas y la expansión de los asentamientos israelíes son consideradas violaciones del derecho internacional y obstáculos para la paz. La falta de una solución política justa y duradera al conflicto israelí-palestino continúa alimentando la tensión y la violencia en la región.

La política de demoliciones, tanto por falta de permisos como por represalias, genera un ciclo de violencia y desesperación que dificulta aún más la posibilidad de un acuerdo de paz. La comunidad internacional debe ejercer una mayor presión sobre Israel para que respete los derechos de los palestinos y cumpla con sus obligaciones bajo el derecho internacional.

La Oficina Central Palestina de Estadísticas continúa monitoreando la situación en la Ribera Occidental y Jerusalén Este, y proporciona datos actualizados sobre la población de colonos, las demoliciones de viviendas y otras violaciones de los derechos humanos. Estos datos son utilizados por organizaciones internacionales y grupos de derechos humanos para documentar la situación y abogar por una solución justa y pacífica al conflicto.

La escalada de demoliciones observada durante el primer trimestre del año es un recordatorio de la fragilidad de la situación en la Ribera Occidental y Jerusalén Este. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para proteger los derechos de los palestinos y promover una solución pacífica al conflicto. La falta de acción podría conducir a una mayor escalada de la violencia y a un deterioro aún mayor de la situación humanitaria en la región.

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