El conflicto en Medio Oriente, que inicialmente se esperaba fuera breve, se está prolongando y generando una creciente incertidumbre en los mercados globales. Los operadores, tras un primer mes de crisis sin visos de solución, están reconfigurando sus proyecciones y evaluando el impacto económico a nivel mundial. La inflación en Alemania ya muestra signos de alerta, con un aumento anual del 2.7% en marzo, impulsado por el incremento de los costos de energía.
El precio del petróleo Brent ha alcanzado los US$ 112 el barril, su nivel más alto desde el inicio de las tensiones, debido a la amenaza de restricciones al tránsito de cargueros por el Estrecho de Ormuz, una vía crucial para el suministro de crudo. Bancos de inversión estiman que hasta 20 millones de barriles diarios de petróleo podrían dejar de comercializarse, lo que la Agencia Internacional de Energía considera la mayor crisis de suministro en la historia.
La situación se ha agravado con la entrada en el conflicto de los rebeldes huties, quienes han lanzado misiles sobre Israel. Existe el temor de que estas milicias, respaldadas por Irán, puedan bloquear el estrecho de Bab El Mandeb, otra vía estratégica para la exportación de petróleo desde Arabia Saudita. Esto intensificaría la crisis de oferta y podría llevar a controles de precios y medidas de racionamiento en países asiáticos, con un impacto posterior en Europa, África y América, según prevé Goldman Sachs.
La incertidumbre se ve alimentada por los ultimátums del presidente de EE.UU., Donald Trump, a Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz. Si bien la fecha límite inicial del 23 de marzo se extendió por cinco días y luego se fijó el 6 de abril para permitir negociaciones, el progreso de estas tratativas es incierto. Trump ha afirmado que Irán está de acuerdo con la mayoría de los 15 puntos de la propuesta estadounidense, pero el país islámico ha rechazado la oferta, calificándola de irrazonable y poco realista.
Ante esta negativa, Trump ha amenazado con destruir las centrales eléctricas y campos petroleros de Irán, lo que ha intensificado las tensiones. El despliegue de 3,500 infantes de marina de EE.UU. en Medio Oriente sugiere una posible invasión terrestre, lo que exacerbaría aún más el conflicto.
UBS considera que este convulso escenario lleva a los gestores de inversión a internalizar la prolongación del conflicto. La escalada adicional ha provocado que el petróleo se estabilice por encima de los US$ 100, lo que representa un peligro para el crecimiento global, según Diego Marrero, portfolio manager de Blum.
Ha habido ventas masivas de valores de mercados emergentes que han hecho que el dólar se eleve a nivel global y local, un nerviosismo de corto plazo que surge en momentos de crisis internacional , señala Marrero.
El dólar ha superado la barrera de los S/ 3.50, alcanzando los S/ 3.502, su nivel más alto desde el 25 de septiembre, a pesar de las intervenciones del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) para moderar su avance. Sin embargo, los esfuerzos del instituto emisor se ven superados por los fuertes flujos de salida del dólar, que se fortalece frente a monedas de emergentes a medida que el conflicto continúa , explica Marrero.
Muchos inversores habían previsto una guerra de corta duración, pero ante la falta de una solución, los precios de sus activos (bonos y acciones, entre otros) han disminuido. En este momento de mucha incertidumbre no hay posición de compra sino de venta , detalla. Pánico es lo que vemos ahora en el mercado , enfatiza.
Se plantean dos escenarios posibles. En el primero, y menos probable por ahora, la crisis se resuelve y se reabre el Estrecho de Ormuz, lo que podría llevar a una caída del dólar a S/ 3.35. El segundo escenario, más nocivo, involucra la incursión de tropas estadounidenses en Irán y una posterior agudización del conflicto, lo que podría elevar el dólar hasta S/ 3.60.
Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management, recomienda a los inversores no especular con los acontecimientos geopolíticos, sino mantener sus inversiones y reducir progresivamente el riesgo de sus carteras mientras los precios del petróleo se mantengan altos.
La situación actual exige cautela y una evaluación cuidadosa de los riesgos por parte de los inversores, quienes deben prepararse para un período prolongado de incertidumbre y volatilidad en los mercados globales. La evolución del conflicto en Medio Oriente y las negociaciones entre EE.UU. e Irán serán determinantes para el futuro de la economía mundial.





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