Camagüey, Cuba – Los trabajadores de la salina El Real, en Nuevitas, han demostrado una notable capacidad de adaptación e innovación frente a las severas restricciones impuestas por el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos. Ante la imposibilidad de mantener operativa la maquinaria tradicional, una combinada de fabricación española que ha ido envejeciendo con el tiempo y para la cual no se pueden adquirir repuestos, los ingenieros y técnicos de la salina han desarrollado una solución ingeniosa, inspirada en la experiencia de sus colegas de la salinera de Puerto Padre, en Las Tunas.
La dependencia de tecnología extranjera siempre ha sido un desafío para la industria cubana, exacerbado por las políticas restrictivas del gobierno estadounidense. La salina El Real, un centro vital para la producción de sal tanto para el consumo interno como para la exportación, se enfrentaba a una situación crítica. La combinada española, pieza clave en el proceso de extracción, se encontraba en un estado de deterioro avanzado, amenazando con detener por completo la producción.
Ante esta perspectiva, un equipo de trabajadores de la salina viajó a Puerto Padre para estudiar de cerca una tecnología alternativa que se estaba utilizando con éxito allí. Se trataba de un picador de sal, similar a un arado tridente, que se acoplaba al sistema hidráulico de un tractor. Este dispositivo era capaz de romper la capa de sal cristalizada de manera eficiente, facilitando su recolección y procesamiento.
“Fue un viaje de aprendizaje muy valioso”, afirma Aldo Infante Peralta, director de la Unidad Empresarial de Base de la salina El Real. “Pudimos observar de primera mano cómo funcionaba el picador y cómo se integraba al proceso de extracción. Nos dimos cuenta de que era una solución viable para nosotros, a pesar de las diferencias en las condiciones de trabajo y la disponibilidad de recursos”.
Tras analizar la información recopilada, el equipo de la salina El Real comenzó a trabajar en la adaptación de la tecnología a sus propias necesidades. Se realizaron modificaciones en el diseño del picador para optimizar su rendimiento en los cristalizadores de la salina, teniendo en cuenta las características específicas del terreno y la calidad de la sal. Además, se buscaron soluciones para garantizar el suministro de piezas y repuestos, aprovechando los recursos disponibles en la región y fomentando la colaboración con otros centros de producción.
El resultado de este esfuerzo ha sido un éxito rotundo. El nuevo método de extracción de sal ha permitido a la salina El Real mantener su producción a pesar de las limitaciones tecnológicas y el bloqueo estadounidense. Según Aldo Infante Peralta, con el picador de sal se puede extraer la cantidad de sal que contiene un cristalizador en aproximadamente diez días hábiles, trabajando en jornadas de ocho horas. En el caso reciente, se extrajeron 1200 toneladas de sal en un período de tiempo similar.
“Este método es mucho más eficiente que el anterior”, explica el director. “Nos permite reducir los tiempos de extracción, disminuir los costos de producción y mejorar la calidad del producto final. Además, es una solución sostenible, ya que no requiere de la importación de tecnología extranjera y se basa en el ingenio y la creatividad de nuestros trabajadores”.
La sal extraída en la salina El Real se utiliza para diversos fines, incluyendo el consumo humano, la industria alimentaria, la producción de productos químicos y la conservación de alimentos. Una parte importante de la producción se destina al mercado interno, garantizando el suministro de sal a la población cubana a precios accesibles. El resto se exporta a otros países, generando ingresos para la economía nacional.
La historia de la salina El Real es un ejemplo de la resiliencia y la capacidad de innovación del pueblo cubano frente a las adversidades. A pesar de las dificultades impuestas por el bloqueo estadounidense, los trabajadores de la salina han logrado encontrar soluciones creativas para mantener su producción y contribuir al desarrollo económico del país.
El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, vigente desde hace más de seis décadas, ha tenido un impacto devastador en la economía cubana, dificultando el acceso a bienes y servicios esenciales, incluyendo tecnología, repuestos y materias primas. Sin embargo, a pesar de estas limitaciones, Cuba ha logrado mantener avances significativos en áreas como la salud, la educación y la ciencia, gracias al esfuerzo y la dedicación de su pueblo.
La salina El Real es un testimonio de esta capacidad de superación. La adaptación de la tecnología de extracción de sal es solo un ejemplo de cómo los trabajadores cubanos han logrado sortear las limitaciones impuestas por el bloqueo y encontrar soluciones innovadoras para mantener su producción y contribuir al desarrollo del país. La historia de la salina El Real es una historia de ingenio, resiliencia y esperanza, que inspira a seguir adelante a pesar de las dificultades. La sal, un elemento esencial para la vida, se convierte así en un símbolo de la capacidad de Cuba para resistir y prosperar en un entorno hostil.

