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Inflación Descontrolada: ¿El Dólar Ya No Es El Ancla Salvadora?

El Gobierno no logra retomar un sendero de desinflación. Frente a este panorama, los especialistas discuten si existe, o no, ancla cambiaria, y cuán efectiva está siendo la política cambiaria en términos inflacionarios.

Inflación Descontrolada: ¿El Dólar Ya No Es El Ancla Salvadora?

La desaceleración inflacionaria que el Gobierno libertario había logrado como uno de sus primeros hitos, se encuentra ahora en entredicho. A pesar de la reciente caída del dólar, la inflación persiste en su escalada, generando serias dudas sobre la efectividad de las políticas económicas implementadas y complicando el panorama para los próximos meses. El equipo económico, liderado por Luis Caputo, había apostado por una combinación de congelamiento de la emisión monetaria y el ancla de dos precios clave: el dólar y los salarios. Sin embargo, la dinámica actual sugiere que esta estrategia está perdiendo fuerza.

La situación se agrava ante la persistencia de un proceso de ajuste de precios relativos aún inconcluso y el impacto global de la guerra en Medio Oriente, que presiona al alza los valores de la energía. Los especialistas se dividen en cuanto a la existencia y efectividad de un ancla cambiaria, mientras que los datos macroeconómicos muestran una divergencia preocupante entre los índices mayoristas y minoristas.

El dólar, que en términos reales había alcanzado su mayor atraso desde fines de 2015, experimentó una breve corrección tras la modificación del esquema cambiario y la introducción de las bandas. No obstante, desde septiembre del año pasado se observa una nueva tendencia descendente. Actualmente, el valor real del dólar es 1,6% inferior al promedio de 2017, aunque 4,8% superior al de 2015.

Lorenzo Sigaut Gravina, Director de Análisis Macroeconómico de Equilibra, advierte que “desde que entramos a flotar el ancla cambiaria dejó de ser tan efectiva y clara como en el pasado”. En la misma línea, la consultora Econviews señala que “las bandas están determinadas por la misma inflación y no ofrecen la misma previsibilidad que el crawling peg”.

Emiliano Libman, economista de Fundar y el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), ofrece una perspectiva algo diferente, argumentando que “la inflación sería mayor si el dólar hubiese subido”. Sin embargo, también reconoce que hoy “no hay ancla cambiaria”, como sí la hubo cuando el Banco Central (BCRA) aplicaba el "crawling peg" del 1%.

La influencia de los movimientos del dólar se hace sentir con mayor intensidad en el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), donde los productos transables tienen un peso significativamente mayor que en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

El INDEC informó recientemente que la inflación mayorista fue de apenas 1% en febrero, contrastando con el 1,7% de enero. Esta desaceleración se atribuye a una variación negativa en el valor de los productos importados y a una importante desaceleración en los productos industriales de origen nacional, coincidiendo con un retroceso del 1,8% en el tipo de cambio mayorista.

Sin embargo, el IPIM muestra una divergencia con el IPC, que por noveno mes consecutivo no se desaceleró. Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, explica que “parte de lo que vimos en IPC es el traslado del ajuste del tipo de cambio del segundo semestre de 2025”, ejemplificando con actividades como el ocio y el sector cárnico, que se ajustan a los cambios en el dólar.

Sigaut coincide en que “el traslado de una suba del tipo de cambio a precios minoristas no es tan automático y lleva más tiempo”. En el caso específico de la carne, destaca que en los últimos cuatro meses el precio mayorista aumentó un 37%, coincidiendo con una fuerte mejora del precio internacional del Beef (+14,5% en dólares) en un contexto de estabilidad cambiaria. “Perspectivas de apertura de mercados exportación y ciclo ganadero local explican el resto”, añade.

El productor ganadero local se beneficia de un precio récord en dólares, incluso descontando la inflación de EEUU. Si los costos en moneda dura no se dispararon, es momento de aumentar la oferta, lo que paradójicamente puede implicar retener vientres, reduciendo la oferta en el corto plazo.

De cara a los próximos meses, las perspectivas no son alentadoras. Marzo suele ser un mes complicado debido a los ajustes en educación y en indumentaria. A esto se suman los constantes ajustes en las tarifas de energía y transporte público, y los previsibles efectos negativos de la guerra en Irán.

La nafta ya acumula una suba de 6,7% promedio en 13 días de marzo. El presidente de YPF ha aclarado que están administrando el traslado a precios, pero este ítem, que pesa 4,2% en el IPC, podría tener un impacto directo de 0,3 puntos, sin contar los efectos indirectos en el costo logístico.

Econviews anticipa que, para este invierno, Argentina requerirá entre 15 y 20 buques de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir la demanda estacional. Si la tendencia alcista se mantiene, el impacto podría sentirse en las boletas de mediados de año.

En resumen, la situación económica argentina se presenta compleja y desafiante. La caída del dólar no ha logrado contener la inflación, y las perspectivas a corto plazo no son optimistas. La efectividad de las políticas económicas implementadas está en duda, y la incertidumbre persiste en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y presiones inflacionarias. El Gobierno enfrenta el reto de encontrar nuevas estrategias para retomar el sendero de la desinflación y evitar un deterioro aún mayor de la economía.

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