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El misterio del «Coloso»: El único ingenio que persiste en la molienda de azúcar en Cuba

Y Cuba hoy es cualquier cosa: una finca abandonada, una fábrica en quiebra, un basurero..., menos un país. The post El misterio del «Coloso»: el único ingenio que sigue moliendo azúcar en Cuba appeared first on Cubanet .

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El misterio del «Coloso»: El único ingenio que persiste en la molienda de azúcar en Cuba
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El ingenio Coloso se ha convertido en el último bastión de la industria azucarera en Cuba, siendo la única planta que mantiene activa su molienda. Este hecho es calificado como un misterio, ya que ocurre en un contexto de declive profundo donde el resto de la infraestructura productiva del país ha quedado obsoleta. La operatividad del Coloso resalta la crudeza de una crisis sistémica que describe a la nación como una finca abandonada, una fábrica en quiebra y un basurero. Así, la supervivencia de este ingenio no representa un éxito industrial, sino una anomalía que evidencia el colapso económico y social de la isla.

En un panorama donde la industria azucarera ha sufrido un proceso de declive profundo, emerge un caso singular que ha captado la atención mediática: el ingenio denominado «Coloso». Según la información difundida por Cubanet, este establecimiento se ha convertido en el único ingenio que todavía mantiene activa la molienda de azúcar en Cuba, un hecho que es calificado bajo la premisa de un «misterio».

La persistencia de este centro de producción, mientras el resto de la infraestructura azucarera del país parece haber quedado en el pasado, plantea una interrogante sobre las circunstancias que permiten que el «Coloso» siga operando. La molienda, proceso fundamental para la obtención del azúcar, continúa ejecutándose en este recinto, posicionándolo como el último bastión de una actividad que alguna vez fue el motor principal de la economía de la isla.

Sin embargo, la noticia no se limita únicamente a la operatividad de este ingenio, sino que enmarca este hecho dentro de una visión sumamente crítica sobre la situación actual de la nación. El relato describe una realidad donde la funcionalidad del «Coloso» contrasta drásticamente con la percepción del entorno general. En este sentido, se plantea una descripción cruda sobre el estado actual de Cuba, sugiriendo que la realidad del país ha transitado hacia escenarios de deterioro sistémico.

De acuerdo con la fuente, la Cuba actual es descrita mediante una serie de analogías que reflejan un estado de abandono y fracaso operativo. Se menciona que el país es hoy cualquier cosa, excepto un país en el sentido pleno de la palabra. Entre estas comparaciones, se destaca la imagen de una «finca abandonada», lo que sugiere que el territorio y sus recursos, fundamentalmente los agrícolas, se encuentran en un estado de descuido y desatención.

A esta imagen de abandono se suma la descripción de una «fábrica en quiebra». Esta analogía apunta directamente a la incapacidad productiva y al colapso económico de las estructuras industriales. El hecho de que el «Coloso» sea el único ingenio que sigue moliendo azúcar refuerza esta idea de quiebra generalizada, donde la regla es la inactividad y la excepción es el funcionamiento de este centro azucarero. La supervivencia del «Coloso» no es vista entonces como un éxito industrial, sino como un misterio que resalta el vacío dejado por el resto de la industria.

La descripción alcanza un punto más crítico al calificar el estado actual de la nación como un «basurero». Esta palabra evoca una sensación de degradación total, donde los restos de lo que fue una estructura organizada ahora se perciben como desechos de un sistema que ya no cumple sus funciones básicas. La acumulación de estas imágenes —finca abandonada, fábrica en quiebra y basurero— construye un argumento sobre la desintegración de la identidad nacional y la operatividad del Estado.

El análisis propuesto por la fuente indica que, bajo estas condiciones, Cuba ha dejado de percibirse como un país para convertirse en un conjunto de fragmentos fallidos. El «Coloso», en medio de este escenario, se erige como una anomalía. Su capacidad para seguir moliendo azúcar, mientras el resto de la maquinaria productiva y social se describe en términos de quiebra y abandono, es lo que constituye el núcleo del misterio mencionado en el título de la noticia.

En conclusión, el caso del ingenio «Coloso» sirve como un espejo de la crisis profunda que atraviesa la industria y el país. Mientras que la molienda de azúcar continúa en este punto específico, el entorno que lo rodea es retratado como un espacio de ruina económica y social, donde la funcionalidad es la excepción y el colapso es la norma predominante.

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