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Dólar en la cuerda floja: ¿Fin de la calma en los mercados?

El tipo de cambio mayoristas consolodí un retroceso semanal y retornó a la tendencia vista a finales de febrero.

Dólar en la cuerda floja: ¿Fin de la calma en los mercados?

El mercado cambiario argentino experimentó una semana de contrastes, con una leve desaceleración del dólar oficial mayorista que no logra ocultar las tensiones subyacentes. Si bien la moneda local registró una caída semanal superior al 1%, ubicándose finalmente en $1.400 para la venta al cierre de la jornada del viernes, el panorama internacional y la evolución de las reservas del Banco Central (BCRA) plantean interrogantes sobre la sostenibilidad de esta relativa estabilidad. La inflación de febrero, aunque aún no totalmente asimilada por el mercado, añade un elemento de incertidumbre adicional.

La volatilidad internacional, impulsada por el fortalecimiento del índice dólar (que subió 1,3% en la semana) y el aumento del precio del petróleo –que superó los u$s100 por barril, un nivel no visto desde 2026–, ejerció presión sobre el tipo de cambio local. Sin embargo, el dólar oficial mayorista logró desvincularse parcialmente de esta tendencia global, gracias a la intervención constante del BCRA en el mercado.

El segmento mayorista mostró una dinámica particular, con una recuperación sobre el final de la rueda que revirtió la tendencia a la baja observada durante gran parte de la semana. El volumen operado superó los u$s447,8 millones, indicando un interés sostenido por parte de los operadores. Los contratos de dólar futuro, por su parte, reflejan una expectativa de un tipo de cambio en torno a los $1.415 para fines de marzo, lo que sugiere una cautela generalizada ante posibles movimientos bruscos.

A nivel minorista, el dólar en el Banco Nación (BNA) se mantuvo en $1.420 para la venta, mientras que el dólar tarjeta o turista alcanzó los $1.846, incluyendo el recargo del 30% deducible del Impuesto a las Ganancias. El promedio del dólar en las entidades financieras, según el relevamiento del BCRA, se ubicó en $1.415,85.

Los dólares paralelos mostraron una divergencia en su comportamiento. El dólar MEP subió 0,6% a $1.424,34, mientras que el contado con liquidación (CCL) experimentó un aumento más significativo, del 2%, llegando a $1.486,94. El dólar blue, por su parte, retrocedió a $1.415 para la venta, lo que podría indicar una toma de ganancias por parte de los operadores o una mayor confianza en la intervención del BCRA.

La intervención del BCRA en el mercado cambiario continuó siendo un factor clave para contener la presión sobre el tipo de cambio. La autoridad monetaria realizó compras por u$s45 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), superando ampliamente el volumen inicialmente anunciado. Sin embargo, estas compras no impidieron una caída de las reservas brutas en u$s109 millones en la rueda, debido a las fluctuaciones de los activos financieros.

A nivel semanal, las reservas brutas del BCRA retrocedieron en u$s345 millones, alcanzando un nivel de u$s45.659 millones, el más bajo desde la última jornada cambiaria de febrero. Esta disminución, a pesar de las compras diarias de divisas, pone de manifiesto la dificultad de acumular reservas en un contexto de incertidumbre económica y financiera.

Desde el 5 de enero, el BCRA ha adquirido cerca de u$s3.300 millones en el mercado oficial, una cifra considerable que demuestra su compromiso con la estabilización cambiaria. Si bien inicialmente había establecido un límite del 5% del volumen operado para evitar generar volatilidad, las adquisiciones han superado ampliamente ese porcentaje sin provocar presiones significativas sobre el tipo de cambio. No obstante, la caída de las reservas brutas sugiere que esta estrategia podría tener límites en el tiempo.

La situación actual plantea interrogantes sobre la capacidad del BCRA para mantener la intervención en el mercado cambiario a largo plazo. La disminución de las reservas brutas, combinada con la volatilidad internacional y la incertidumbre local, podría obligar a la autoridad monetaria a ajustar su política cambiaria en los próximos meses.

Analistas del mercado financiero advierten que la subida del precio del petróleo podría tener un impacto negativo en la balanza comercial argentina, ya que el país es importador neto de energía. Esto podría generar una mayor demanda de dólares para financiar las importaciones, lo que a su vez presionaría al tipo de cambio.

Además, la inflación de febrero, que se ubicó en un nivel superior al esperado, podría erosionar la competitividad de las exportaciones argentinas y aumentar la presión sobre los precios internos. Esto podría generar una espiral inflacionaria que dificulte aún más la estabilización económica.

En resumen, el mercado cambiario argentino se encuentra en una situación delicada, con una leve desaceleración del dólar oficial que no logra ocultar las tensiones subyacentes. La intervención del BCRA ha sido clave para contener la presión sobre el tipo de cambio, pero la disminución de las reservas brutas y la volatilidad internacional plantean interrogantes sobre la sostenibilidad de esta estrategia. El futuro del tipo de cambio dependerá de la evolución de la economía global, la política monetaria del BCRA y la capacidad del gobierno para implementar reformas estructurales que impulsen el crecimiento y la competitividad.

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