Repsol ha anunciado hoy una ambiciosa estrategia de inversión de hasta 10.000 millones de euros hasta 2028, con un claro enfoque en el crecimiento en España, Portugal y Estados Unidos, y un compromiso firme con la transición energética. La compañía, en su Capital Markets Day, ha detallado un plan que incluye la distribución de 3.600 millones de euros en dividendos en efectivo hasta 2028, consolidando su atractivo para los accionistas, y una asignación significativa de su flujo de caja de operaciones (CFFO) para impulsar el crecimiento y la innovación.
La presentación de la actualización de las métricas operativas y financieras de Repsol para el periodo 2026-2028 reafirma los pilares estratégicos ya definidos: solidez financiera, una retribución atractiva para los accionistas y una disciplina rigurosa en las inversiones. Sin embargo, la compañía va más allá, proyectando una hoja de ruta ambiciosa que busca un crecimiento sostenido en todos sus negocios y un fortalecimiento de su perfil multienergético, con el objetivo de ofrecer a la sociedad una amplia gama de soluciones energéticas.
En un contexto global en constante evolución, Repsol se encuentra en una nueva fase, donde la mejora de la competitividad y la eficiencia son clave. La compañía prevé alcanzar un CFFO de 6.500 millones de euros en 2028, un incremento del 20% con respecto a 2025, impulsado principalmente por sus negocios de Exploración y Producción, Industrial y Cliente. Este crecimiento se basará en una gestión prudente de la cartera de proyectos, priorizando aquellos con mayor rentabilidad y modulando el ritmo inversor en función de las condiciones del mercado.
El modelo de negocio de Repsol se caracteriza por su flexibilidad, lo que le permite adaptarse a los cambios del mercado y seguir creciendo como una empresa multienergética comprometida con la sostenibilidad. La compañía mantiene su compromiso de alcanzar las cero emisiones netas en 2050, integrando la descarbonización en todas sus operaciones y proyectos.
Josu Jon Imaz, Consejero Delegado de Repsol, destacó la solidez de la estrategia de la compañía: “Repsol cuenta con la estrategia adecuada para seguir creciendo, incluso en un entorno volátil, apoyada en un modelo integrado, un mix equilibrado entre los negocios convencionales y los de bajas emisiones y una cartera de activos diversificada. Nuestra evolución para consolidarnos como compañía multienergética es un elemento diferencial que nos permitirá seguir creando valor y afrontar con garantías el futuro”.
La inversión de 10.000 millones de euros se distribuirá estratégicamente, con un 55% destinado a España y Portugal, un 34% a Estados Unidos y un 30% a iniciativas bajas en carbono. Esta distribución refleja el compromiso de Repsol con el desarrollo económico y la transición energética en las regiones donde opera.
El plan de retribución a los accionistas es otro componente clave de la estrategia de Repsol. La compañía destinará entre el 30% y el 40% de su CFFO a retribuir a sus accionistas, a través de dividendos y recompra de acciones. Se prevé distribuir alrededor de 3.600 millones de euros en dividendos en efectivo hasta 2028, complementados con programas de recompra de acciones para alcanzar el rango de retribución comprometido. Para 2026, Repsol ya ha anunciado una retribución de cerca de 1.900 millones de euros a sus accionistas, incluyendo un dividendo en efectivo de 1,051 euros brutos por acción y un programa de recompra de acciones de hasta 350 millones de euros.
En materia de descarbonización, Repsol ha cumplido su objetivo de reducir el Indicador de Intensidad de Carbono en un 15% con respecto a 2016. La compañía mantiene su ambición de alcanzar las cero emisiones netas en 2050 y ha fijado objetivos intermedios de reducción del Indicador de Intensidad de Carbono del 25% en 2030, del 55% en 2040 y del 100% en 2050.
La estrategia de Repsol se despliega en sus cuatro negocios principales: Upstream (Exploración y Producción), Industrial, Cliente y Generación Baja en Carbono.
En el negocio de Upstream, Repsol se centrará en mejorar la rentabilidad de su cartera de activos, con inversiones netas de entre 2.600 y 3.000 millones de euros hasta 2028, principalmente en Estados Unidos. La primera fase de Pikka (Alaska) entrará en operación en los próximos meses, añadiendo una producción neta estimada de 30.000-35.000 barriles equivalentes de petróleo al día en 2028. Además, se prevé un incremento de la producción en Leon-Castile y en los activos no convencionales en Marcellus (Pensilvania) y Eagle Ford (Texas). La compañía también explorará oportunidades en otros países, como Reino Unido y Brasil.
En el área Industrial, Repsol invertirá entre 3.900 y 4.100 millones de euros hasta 2028, con un 40% destinado a iniciativas de bajas emisiones, como la producción de combustibles e hidrógeno renovables. La compañía prevé aumentar la producción de combustibles renovables hasta 1,5 millones de toneladas anuales en 2028, con proyectos como la planta de combustibles renovables de Puertollano y la Ecoplanta de Tarragona.
El negocio Cliente se centrará en consolidar su liderazgo en España y Portugal, con inversiones netas de entre 1.400 y 1.600 millones de euros hasta 2028. La compañía continuará evolucionando su red de estaciones de servicio, ofreciendo una amplia gama de energías para la movilidad y servicios de valor añadido.
Finalmente, el área de Generación Baja en Carbono, basada en el desarrollo de proyectos solares y eólicos, continuará siendo fundamental para la estrategia de Repsol. La compañía prevé contar con hasta 9.000 MW en operación para 2028, con inversiones netas de entre 500 y 1.000 millones de euros, principalmente en España y Estados Unidos.
La estrategia de Repsol se basa en un modelo integrado, un mix equilibrado entre los negocios convencionales y los de bajas emisiones, y una cartera de activos diversificada. La compañía se posiciona como un líder en la transición energética, comprometido con la sostenibilidad y la creación de valor a largo plazo.

