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Dólar sube a 17.51 pesos impulsado por tensiones en Medio Oriente y alza del petróleo

El peso mexicano perdió terreno frente al dólar, presionado por el fortalecimiento global de la divisa estadounidense, el aumento del petróleo y las tensiones en Medio Oriente.

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Dólar sube a 17.51 pesos impulsado por tensiones en Medio Oriente y alza del petróleo
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El dólar cerró en 17.51 pesos este viernes debido a una alta volatilidad impulsada por la incertidumbre global. El fortalecimiento de la moneda estadounidense responde al incremento en los precios del petróleo y a la posibilidad de que la Reserva Federal eleve las tasas de interés para combatir la inflación. La inestabilidad tiene su origen en el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio, específicamente por los ataques de Estados Unidos contra Irán, lo que ha llevado a los inversionistas a refugiarse en activos seguros. Mientras el dólar alcanza máximos históricos frente al yen y el euro, el peso mexicano sufre la salida de capitales hacia mercados más estables. En paralelo, la DEA ha intensificado sus advertencias contra el crimen organizado y funcionarios corruptos tras la condena a cadena perpetua de El Mayo Zambada, sumando presión al entorno regional.

El mercado cambiario en México registró una jornada de volatilidad este viernes 24 de julio de 2026, cerrando con el dólar estadounidense cotizando en 17.51 pesos mexicanos por unidad. Esta cifra, establecida de acuerdo con el tipo de cambio publicado por el Banco de México (Banxico), se posiciona como la referencia fundamental para las diversas operaciones financieras en el país, aunque se advierte que el precio final puede presentar variaciones dependiendo de la institución bancaria, las casas de cambio o las plataformas digitales utilizadas por los usuarios.

El comportamiento del peso mexicano durante este cierre de semana ha estado estrechamente ligado a un complejo entorno internacional. El fortalecimiento del billete verde ha sido impulsado por una combinación de factores geopolíticos y económicos que han generado un clima de incertidumbre en los mercados globales. Entre los elementos más determinantes se encuentra el encarecimiento del petróleo y una actitud de mayor cautela por parte de los inversionistas, quienes han optado por refugiarse en activos considerados más seguros.

El epicentro de esta inestabilidad se localiza en Oriente Medio, donde las tensiones han escalado significativamente. Se han reportado situaciones críticas, incluyendo el hecho de que Estados Unidos ha iniciado su decimotercera noche consecutiva de ataques contra Irán. En este contexto, residentes de la ciudad de Ahvaz informaron sobre explosiones de tal magnitud que hicieron vibrar los edificios de la zona, aunque hasta el momento no se han confirmado los blancos exactos alcanzados ni el saldo total de estas incursiones.

Estas tensiones geopolíticas no solo representan un riesgo de seguridad, sino que tienen un impacto directo en la economía global al reavivar los temores sobre la inflación. El incremento en los precios de la energía, derivado de la inestabilidad en la región productora de crudo, refuerza las expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) pueda verse obligada a elevar las tasas de interés para contener el alza de precios. Esta perspectiva fortalece la demanda del dólar, presionando a la baja a monedas como el peso mexicano.

En el panorama internacional, la moneda estadounidense ha mostrado una tendencia ascendente frente a las divisas más importantes del mundo. El índice dólar alcanzó las 101.47 unidades, reflejando una fortaleza generalizada. De manera notable, el dólar ha llegado a su nivel más alto en cuatro décadas frente al yen japonés y ha ganado terreno considerablemente ante el euro. Esta tendencia se sustenta en la percepción de los mercados de que la economía de Estados Unidos cuenta con mejores protecciones que las de Europa y Japón para enfrentar las fluctuaciones en los precios de los energéticos.

Mientras la moneda estadounidense se consolida, el peso mexicano se ve afectado por este flujo de capitales hacia el dólar. La cautela de los inversionistas es evidente, ya que prefieren evitar la exposición a mercados emergentes en momentos de alta tensión bélica y económica. La interdependencia entre los precios del petróleo, la política monetaria de la Reserva Federal y la estabilidad en Oriente Medio crea un ciclo que, en este momento, favorece el encarecimiento de la divisa estadounidense.

De forma paralela al entorno económico, el contexto de seguridad y justicia en la región también ha estado presente en la agenda informativa. Se ha dado a conocer que la Administración para el Control de Drogas (DEA) ha emitido una advertencia clara sobre su intención de perseguir a traficantes y funcionarios corruptos. Esta medida surge tras la sentencia de cadena perpetua impuesta en Nueva York a “El Mayo” Zambada, subrayando un clima de presión legal y operativos contra el crimen organizado que acompaña la coyuntura actual.

En conclusión, la cotización de 17.51 pesos por dólar refleja la vulnerabilidad del peso ante choques externos. La combinación de un mercado energético al alza, la posibilidad de nuevas subidas de tasas en Estados Unidos y la prolongada conflictividad en Medio Oriente mantienen la presión sobre el tipo de cambio, dejando al peso mexicano a merced de la evolución de los conflictos internacionales y las decisiones de la banca central estadounidense.

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