Ciudad de México – El reciente encarecimiento del petróleo a nivel global está generando un impacto positivo en las finanzas públicas de México, impulsando significativamente los ingresos petroleros del país. Sin embargo, la magnitud de este beneficio y su sostenibilidad a largo plazo están intrínsecamente ligadas a la evolución del conflicto en Oriente Medio, desencadenado por la intervención militar en Irán y los ataques a infraestructuras clave de almacenamiento de gasolina.
Víctor Gómez Ayala, director de Análisis Económico en Finamex, prevé que la mezcla mexicana de petróleo supere los 90 dólares por barril en la presente semana, superando ampliamente las proyecciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Esta alza representa una oportunidad para fortalecer las arcas del Estado, pero también introduce un elemento de incertidumbre considerable.
El analista enfatizó que el impacto neto de las fluctuaciones en el mercado del crudo dependerá crucialmente de la duración y la intensidad del conflicto en Oriente Medio. “Lo más importante es la persistencia. Qué tanto se extiende esta presión sobre los precios, va de la mano de la extensión del conflicto. Mientras más persistente es, los riesgos mayores”, comentó durante un conversatorio en el que se presentó el informe “Navegando las finanzas públicas de 2026: balance del primer año del sexenio”.
Las estimaciones actuales de la SHCP, plasmadas en los Criterios Generales de Política Económica 2026, contemplan un precio promedio de la mezcla mexicana de 54.9 dólares por barril a lo largo del año. No obstante, hasta el viernes 6 de marzo, previo a la escalada de tensiones derivada del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, el crudo mexicano había promediado 60.3 dólares por barril en lo que va de 2026. La brecha entre la realidad del mercado y las proyecciones oficiales se ha ampliado considerablemente, lo que sugiere un potencial aumento significativo en los ingresos petroleros.
Según los cálculos de la SHCP, cada dólar adicional en el precio del petróleo se traduce en un incremento de 11 mil 600 millones de pesos en los ingresos públicos. Este aumento se debe a la mayor rentabilidad de las exportaciones de petróleo, un efecto que no se ve contrarrestado por un incremento en los gastos de importación de hidrocarburos para Petróleos Mexicanos (Pemex).
Sin embargo, la ecuación no es tan sencilla. La SHCP también advierte que una apreciación de 20 centavos en el tipo de cambio promedio podría reducir los ingresos petroleros en 8 mil 300 millones de pesos, debido a que una proporción considerable de estos ingresos está vinculada a las exportaciones de crudo. Por lo tanto, la fortaleza o debilidad del peso mexicano frente al dólar también jugará un papel crucial en la determinación del impacto final en las finanzas públicas.
Gómez Ayala destacó que, si bien el conflicto en Oriente Medio representa un riesgo importante, el impacto en los precios de las gasolinas en México ha sido relativamente moderado hasta el momento. Esto se debe a que la principal referencia para los combustibles en el país proviene de la producción en la costa oeste de Estados Unidos, lo que mitiga la exposición directa a las fluctuaciones en el mercado del crudo de Oriente Medio.
No obstante, el analista advirtió que la incertidumbre persiste y que la duración del conflicto es un factor determinante. Inicialmente, el presidente Donald Trump había estimado una duración de cuatro semanas, pero Gómez Ayala considera que esta predicción ha resultado ser errónea. “Este conflicto parece salir de sus manos por los impactos en la estructura de los centros de datos que hay en la región, por los efectos en la cadena de suministro de tierras raras y porque a nivel político el conflicto es muy diferente a lo que pasó en Venezuela”, explicó.
En este sentido, el analista concluyó que el cálculo político detrás del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán fue un error de juicio. La complejidad geopolítica de la región y los múltiples factores en juego sugieren que el conflicto podría prolongarse más de lo previsto, lo que a su vez podría generar una mayor volatilidad en los precios del petróleo y un impacto más significativo en las finanzas públicas de México.
La situación actual exige una gestión prudente y estratégica de los ingresos petroleros adicionales. El gobierno mexicano deberá equilibrar la necesidad de fortalecer las finanzas públicas con la importancia de proteger a los consumidores de posibles aumentos en los precios de los combustibles. Además, es fundamental diversificar las fuentes de ingresos del país y reducir la dependencia del petróleo a largo plazo, con el fin de construir una economía más resiliente y sostenible. La incertidumbre global y regional exige una planificación financiera flexible y adaptable a los cambios en el entorno internacional.

