El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (BCRA) revela una moderación en las proyecciones del tipo de cambio oficial, confirmando una relativa estabilidad en el mercado cambiario, al menos para los próximos meses. Analistas de consultoras, bancos y centros de investigación, participantes del informe mensual del BCRA, han ajustado a la baja sus estimaciones, reflejando una “pax cambiaria” que sorprende a muchos en el contexto económico argentino.
El informe de febrero de 2026, al que accedimos a través de fuentes especializadas, indica que la mediana de las proyecciones ubica al dólar mayorista en $1.429 para el promedio de marzo. Esta cifra representa una disminución significativa de $72,8 en comparación con el relevamiento anterior, lo que sugiere una confianza creciente, aunque cautelosa, en la capacidad del gobierno para mantener el tipo de cambio bajo control.
Sin embargo, la tranquilidad no debe ser absoluta. Si bien el consenso del mercado anticipa una trayectoria de subas graduales para el tipo de cambio oficial, el ritmo de esta escalada se ha moderado considerablemente. Las proyecciones detalladas para los próximos meses muestran un aumento progresivo, pero contenido: $1.452 en abril, $1.475 en mayo, $1.500 en junio, $1.532 en julio y $1.565 en agosto.
Si este sendero se materializa, el mercado espera que el tipo de cambio alcance los $1.707 en diciembre de 2026, lo que implicaría una suba anual del 17,9%. Este porcentaje, aunque significativo, es inferior a las proyecciones anteriores y sugiere una menor presión inflacionaria sobre el tipo de cambio.
Los analistas con mayor precisión histórica, agrupados en el “Top 10” del REM, son aún más optimistas, aunque ligeramente. Su pronóstico para diciembre es de $1.716 por dólar, lo que indica una mayor confianza en la estabilidad cambiaria a largo plazo.
La “pax cambiaria” ha llevado a los expertos de la City a revisar sus expectativas de depreciación del peso. La moderación en las proyecciones del tipo de cambio refleja una percepción de menor riesgo cambiario y una mayor estabilidad en el mercado.
Un aspecto crucial del REM es la comparación entre la evolución del tipo de cambio y la inflación esperada. El mercado anticipa que el tipo de cambio avance por debajo de la inflación en el acumulado de 2026, con un aumento del 17,9% frente a una inflación proyectada del 26,1%. Esto implicaría una apreciación cambiaria en términos reales, lo que podría tener efectos positivos en la competitividad de las exportaciones y en la reducción de la inflación.
No obstante, el REM también advierte sobre un posible cambio de dinámica hacia la segunda mitad del año. Las proyecciones de suba del dólar para julio y agosto superan las estimaciones de inflación, lo que podría indicar una aceleración del ritmo de devaluación a partir del segundo semestre. Este escenario podría estar relacionado con factores como el aumento de la demanda de dólares por parte de empresas y particulares, o con cambios en la política monetaria del BCRA.
La moderación en las proyecciones del tipo de cambio es una buena noticia para el gobierno, que busca estabilizar la economía y reducir la inflación. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas son solo proyecciones y que el mercado cambiario es susceptible a cambios inesperados.
La situación económica global, la evolución de los precios internacionales de las materias primas y las políticas económicas internas son factores que podrían influir en el tipo de cambio en los próximos meses. Por lo tanto, es fundamental que el gobierno mantenga una política económica prudente y que esté preparado para actuar en caso de que surjan nuevas amenazas a la estabilidad cambiaria.
El REM de febrero de 2026 confirma que el mercado cambiario se encuentra en un momento de relativa calma, pero también advierte sobre la necesidad de mantener la cautela y de estar preparados para posibles cambios de dinámica. La estabilidad cambiaria es un factor clave para el crecimiento económico y para la reducción de la inflación, pero no es un objetivo que se pueda alcanzar sin un esfuerzo conjunto del gobierno, el sector privado y la sociedad en general.
La información contenida en el REM es crucial para la toma de decisiones de inversores, empresas y particulares. La transparencia y la precisión de estas proyecciones son fundamentales para garantizar la confianza en el mercado y para promover la estabilidad económica. El BCRA debe seguir trabajando para mejorar la calidad del REM y para garantizar que esta información sea accesible a todos los interesados.
En resumen, el panorama cambiario para los próximos meses se presenta con una moderada estabilidad, pero con la advertencia de una posible aceleración de la devaluación en la segunda mitad del año. La clave para mantener la calma y evitar sorpresas desagradables reside en la prudencia, la transparencia y la capacidad de adaptación a los cambios del entorno económico.


